Matías Rodríguez (20 años) y Alan Ávalos (22), acusados del crimen de Marcelo Cabeza, chofer del ministerio de Salud de la provincia, permanecerán detenidos 45 días con prisión preventiva en la Unidad Penal Nº 1 de Paraná.
Así lo dispuso este sábado el juez de Garantías de Paraná, Mauricio Mayer, en una audiencia que se desarrolló entre las 12 y las 13,30. En la audiencia, las fiscales Melisa Saint Paul y Paola Farinó, junto al querellante Marcos Rodríguez Allende, señalaron que acordaron con los defensores de los imputados que el encarcelamiento preventivo sea por 60 días.
Los imputados estuvieron presentes en la sala de audiencias acompañados por sus abogados Femando Callejo (Ávalos) y Claudio Berón (Rodríguez).
Las fiscales adujeron que hay indicios de que los acusados pueden poner en riesgo la investigación, ya sea ocultando información o amedrentando testigos e incluso que hay riesgo de fuga.
Sin embargo, el magistrado coincidió que se debe proteger la investigación, pero bajó el plazo de la prisión preventiva a 45 días.
Al respecto, explicó: “Este caso ha conmovido la conciencia de la sociedad entrerriana. Tiene aspectos oscuros y trasunta gravedad institucional toda vez que la víctima era empleado público. Además, ha abierto un montón de interrogantes que deben ser disipados con celeridad. Independientemente del acuerdo que han alcanzado de 60 días, entiendo que el plazo razonable debe ser de 45 días porque precisamente en ese plazo debe llevarse adelante el control de esta medida; la estabilización de la imputación; evaluar si aparecen otras personas que pudieron intervenir en este hecho; y también urgir toda medida de prueba que hace al esclarecimiento de la verdad”.
Las evidencias contra los acusados
Al momento de exponer el hecho investigado, las fiscales del caso señalaron que en esta primera etapa investigativa lograron reunir evidencia para esclarecer el crimen de Marcelo Cabeza, de 49 años.
El hombre era chofer de la cartera sanitaria y apareció brutalmente asesinado el 2 de febrero adentro de un auto incendiado en la zona de calle Virrey Vertiz. Le habían seccionado las manos, que fueron encontradas por la Policía en el Volcadero Municipal.
Al peticionar la prisión preventiva, la fiscal Saint Paul indicó que a Rodríguez y Ávalos se les imputó el presunto delito de homicidio agravado por el concurso premeditado de dos o más personas y con el uso de un arma de fuego.
Explicó que, según la pericia forense, se determinó que Cabeza recibió un disparo en el cráneo antes de ser carbonizado en el automóvil Renault Clío Mío, propiedad de su hermana.
Entre las evidencias recolectadas hasta el momento, enumeró el secuestro de ropa y objetos manchados con sangre en las respectivas casas de los imputados; testimonios de vecinos del barrio Anacleto Medina Sur; y el aporte de un testigo de identidad reservada de gran importancia para la causa.
Señaló que la investigación dio con los jóvenes a través de una foto que aportó un familiar de la víctima, quien encontró en una red social que uno de los imputados posaba cerca del río, en Villa Urquiza, con una gorra con la inscripción “NY”, similar a la que usaba Cabeza y que no fue encontrada en su domicilio.
Además, detalló que una mujer que vive cerca del lugar donde fue encontrada la víctima carbonizada, aportó las imágenes de sus cámaras de seguridad y que el hijo de esta vecina contó que vio a Rodríguez y Ávalos por la zona, comprando en un kiosco.
Su testimonio fue corroborado por el kiosquero, quien indicó que escuchó a los jóvenes decir que “necesitaban un fierro porque iban a una fiesta en barrio La Floresta, donde tenían problemas”.
En cuanto a lo que encontraron en los allanamientos de las casas de Rodríguez y Ávalos, detalló que en la primera secuestraron un anillo quirúrgico, papeles de hoteles y farmacias de distintas localidades que podrían ser de la víctima, una billetera marrón, una vaina servida calibre 16 y cuchillos; y que detectaron aparentes manchas de sangre en calzados, camperas, buzos y pantalones. También que hallaron sangre en la mesada, en la cocina, en el suelo y el tapial de la casa y esperan los resultados de las pericias para determinar a quién pertenece.
En tanto, en la vivienda de Ávalos, secuestraron una mochila con una gorra con la inscripción “NY», similar a la que usaba Cabeza; ropa con manchas de sangre que el imputado llevaba puesta; un teléfono y zapatillas.
Además, precisó que en el auto incinerado se encontró una huella, cuyo primer cotejo pericial indicó que pertenecería al dedo índice derecho de Ávalos. Por el momento, no se encontró el arma con que dieron muerte a la víctima.
Por último, refirió que en la causa hay un testigo con identidad reservada que puede ser clave para la investigación, puesto que contó durante la madrugada del 2 de febrero escuchó un fuerte disparo y que al asomarse frente a su casa observó que el auto color crema –posiblemente el Renault Clío Mío a cargo de Cabeza- estaba estacionado en la casa de Rodríguez. “Es un testimonio de trascendental importancia”, valoró la fiscal Saint Paul.
De la Redacción de Entre Ríos Ahora.



