Es casi mediodía y un calor pesado invade la ciudad. El cielo casi cubierto de nubes da una sensación extraña.

Marzo arranca arisco.

Allá: allá es la Plaza Mansilla, un espacio para peticionar. Los docentes protestan, y a un costado, un grupo de voluntarios arma una carpa.

La carpa, dicen, permanecerá varios días ahí, y adentro de ese plástico que sofoca, harán actividades, charlas, encuentros, talleres. El reclamo salarial que se diversifica, se adapta, elige otros modos.

Acá: acá es este hotelito reconvertido en oficinas que amparan fiscales y secretarios en oficinas que antes fueron monoambientes para pernoctar un día, no más, ocurren escenas que turban.

La locación: afuera del hotelito, en la puerta, casi sobre la vereda de calle Santa Fe, frente al a una de las alas del edificio de Tribunales.

Una mujer mira fijo esa ventanilla que tiene ahí adelante -unos pocos pasos- y que se abre con la determinación de un convento de clausura: detrás de ese ventanuco, una persona como cancerbero de la inmunidad del resto.

La pandemia puso a todos a la defensiva, resguardados del peligro. En algunos sitios, los controles ahora se distienden, las puertas se abren, con distanciamiento y barbijos. La nueva normalidad.

Acá, no: las oficinas del Ministerio Público Fiscal de Entre Ríos son una especie de fortaleza para el hombre y la mujer de a pie. Las puertas permanecen cerradas desde el momento del distanciamiento social, preventivo y obligatorio.

Siguen cerradas.

Un muchacho se ha sentado en el piso -no hay otro modo de matizar la espera- y aguarda un turno que será siempre azaroso. O una contestación: ahí adentro hay servidores públicos que contestan a través del ventanuco.

«El Ministerio Público Fiscal forma parte del Poder Judicial con autonomía funcional. Tiene como misiones la investigación y persecución de las conductas delictivas, la defensa de la Constitución y de los intereses colectivos y difusos, cuando razones de oportunidad así lo indiquen, y la custodia de la eficiente prestación del servicio de justicia tendiente a la satisfacción del interés social».

Eso dice la Procuración en su página web.

Los intereses colectivos se pueden atender, y defender, y pleitear en nombre de ídem desde un ventanuco.

De la Redacción de Entre Ríos Ahora