Por Pablo Álvarez Miorelli (*)
Hay heridas que no cierran porque siguen hablando en voz baja, como un río subterráneo que ninguna noche consigue silenciar.
Cincuenta años después, la memoria no es un ritual ni una fecha: es un corazón que late bajo la tierra, en las plazas, en los cuerpos que insisten en no olvidar y cada movimiento de ése mar que devolvió cuerpos y memorias.
El golpe genocida no fue un relámpago oscuro perdido en la historia.
Fue un diseño meticuloso, trazado entre armas, oficinas y silencios, para arrancar de raíz a una generación que se animó a soñar un país más justo. Treinta mil ausencias que todavía nos acompañan como sombras luminosas. Y aun una sola hubiera bastado para nombrar el horror.
Las Madres y Abuelas siguen ahí, de pie, con sus pañuelos elevados como constelaciones que alumbran lo que otros intentaron borrar. Ellas saben —y nos enseñan con su legado— que la memoria no es una fotografía amarillenta, sino un territorio vivo donde la identidad se busca, se nombra y se abraza.
Cada hija, cada hijo, cada nieta y cada nieto recuperado es una semilla que encuentra el camino de regreso a su árbol.
Quienes callaron fueron cómplices.
Quienes hoy luchan son parte de esa misma trama de dignidad histórica que se rehace, hilo por hilo, en cada acto de justicia, en cada marcha, en cada plaza que se llena de latidos.
Como docente que atraviesa aulas y pasillos, entiendo que la memoria también es un modo de enseñar: está en las palabras, sí, pero también en los gestos, en los cuidados cotidianos, en la convicción profunda de que ninguna vida es descartable. La escuela es —o debería ser— el refugio donde la justicia aprende, por fin, a pronunciar su nombre.
Las Madres nos legaron una verdad que resiste a todos los silencios: se puede.
Se puede construir un país donde la memoria sea senda, donde la educación pública sea suelo fértil, donde la justicia no llegue tarde nunca más.
Por eso seguimos.
Por ellas, por las vidas arrebatadas, por las vidas que vendrán. ¡Seguimos!
(*) Pablo Álvarez Miorelli es docente.

