El fin de semana será un tiempo para aquietar las aguas en San Jaime de la Frontera, una localidad ubicada en el extremo norte de Entre Ríos, casi en el límite con Corrientes, movilizada esta semana por la decisión del intendente Antonio Rodríguez (PJ) que decidió aplicar un recorte en las erogaciones municipales y echó a seis trabajadores.

La medida se hizo efectiva el miércoles 1° de julio y generó lo esperado: movilización constante en el pueblo y concentraciones frente al edificio de la Municipalidad, con intervención de la Policía. Pero además generó un cisma en el gobierno municipal. La viceintendenta Elsa Payer tomó distancia de lo resuelto por Rodríguez y le pidió que reviera los despidos.

Como no hubo vuelta atrás, el Concejo Deliberante llamó a una sesión extraordinaria para este viernes, que finalmente no se hizo. Las partes decidieron abrir un compás de espera, al aguardo de que el intendente de San Jaime pueda rever su postura.

«La sesión se suspendió y quedamos a la espera de las respuestas que esperemos que dé el intendente, luego de la reunión que mantendrá con los empleados despedidos. El intendente va a recibir a estos trabajadores el lunes, porque este viernes no los pueda recibir porque manifestó que no estaba en condiciones de salud», contó el concejal José Ferla, del bloque Juntos por el Cambio.

En realidad, quien había abierto un canal de diálogo con los despedido fue la secretaria de Gobierno, Andrea Penoni, quien había prometido que este viernes el intendente recibiría a los despedidos. Pero no ocurrió.

Lo que sucedió, en cambio, fue la divulgación de una dura declaración del intendente en el que amenazó a los concejales con llevar el tema a la Justicia por un conflicto de poderes si el Concejo tomaba la decisión de avanzar con un proyecto de ordenanza para anular el decreto de los despidos.

De la Redacción de Entre Ríos Ahora