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	<title>De fondo &#8211; Entre Ríos Ahora</title>
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	<description>Periodismo libre</description>
	<lastBuildDate>Thu, 03 Aug 2017 13:32:26 +0000</lastBuildDate>
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	<title>De fondo &#8211; Entre Ríos Ahora</title>
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		<title>Por qué Luis Miguel Etchevehere no sabe de lo que habla</title>
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		<dc:creator><![CDATA[admin]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 03 Aug 2017 13:32:26 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[De fondo]]></category>
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					<description><![CDATA[El presidente de la Sociedad Rural en su último discurso formulado en la Exposición de la SRA se metió en el tema ambiental y provocó reacciones. Entre ellas del experto Carlos Merenson, que escribió el siguiente artículo que compartimos a continuación. &#160; «A propósito del discurso del Sr. Luis Miguel Etchevehere En la inauguración de [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<span class="cb-itemprop" itemprop="reviewBody"><p>El presidente de la Sociedad Rural en su último discurso formulado en la Exposición de la SRA se metió en el tema ambiental y provocó reacciones. Entre ellas del experto Carlos Merenson, que escribió el siguiente artículo que compartimos a continuación.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>«A propósito del discurso del Sr. Luis Miguel Etchevehere</p>
<p>En la inauguración de la Exposición de Ganadería, Agricultura e Industria que organiza la Sociedad Rural Argentina (SRA), su presidente, <em>Luis Miguel Etchevehere</em> dedico dos párrafos a la cuestión ambiental que merecen algunas consideraciones.</p>
<p>En primer lugar creo que es destacable el reconocimiento explícito a la existencia, consecuencias y acciones que se deben adoptar frente al cambio climático global; más cuando, con la llegada de <em>Donald Trump</em>  a la presidencia de los EE.UU. el negacionismo climático parece haber recobrado fuerza en el mundo. Por eso es muy importante escuchar al <em>Sr. Etchevehere</em>, en su calidad de presidente de la Sociedad Rural Argentina, hablar sobre <em>las brutales consecuencias del cambio climático</em> y la necesidad de ser <em>previsores y dar sustento al Acuerdo de París de 2015</em>.</p>
<p>Dicho lo anterior, quiero detenerme en algunas afirmaciones del Presidente de la SRA referidas a <em>un ambientalismo furibundo y renegador del auténtico progreso, </em>el que &#8211; según su criterio &#8211; es responsable de formular <em>planteos agoreros y apocalípticos</em>…<em>en nombre de una imaginaria pureza ambiental</em>, <em>que puede ser hija de la ideología, pero no del realismo y la sensatez, indispensables en lo que hace al cuidado de la Tierra</em>.</p>
<p>Aquí mi primera observación se refiere a un error – por lo demás bastante común – que se comete al adjudicar al <em>ambientalismo</em> la calidad de ideología, en tanto no lo es en absoluto. Obviamente, el <em>Sr. Etchevehere</em> &#8211; aun cuando no lo sepa &#8211; se está refiriendo al <em>ecologismo</em> cuyas diferencias con el ambientalismo son lo suficientemente importantes como para convertir su confusión en un serio error intelectual.</p>
<p>Hecha la necesaria aclaración anterior, debo decir que los planteos que emergen desde el ecologismo no emergen desde una <em>imaginaria pureza ambiental,</em> tal como se lo pretende adjudicar el discurso que nos ocupa, sino desde su ideología que es la <em>ecología política</em>, configurada a partir del reconocimiento de la existencia de restricciones cuantitativas del ambiente mundial y de considerar que los excesos a dichas restricciones definen consecuencias trágicas. Es a partir de ello que el ecologismo propone – con realismo y sensatez &#8211; una revisión fundamental de la conducta humana y, en consecuencia, de la estructura entera de la sociedad actual.</p>
<p>Cuando el <em>Sr. Etchevehere</em> menciona que el ambientalismo (léase ecologismo) <em>reniega del auténtico progreso,</em> se adjudica ser portador de la única interpretación de este muy complejo concepto. Pero lo cierto es que para el ecologismo &#8211; coherente con su ideología &#8211; la noción de progreso se transforma en el reto por perfeccionar &#8211; lo más posible &#8211; la adaptación a aquellos límites que no se deberían traspasar en lugar de la difundida idea – que parece compartir el <em>Sr.</em> <em>Etchevehere</em> &#8211; de asumirlo como la constante superación de límites. Ejemplo paradigmático es justamente el cambio climático antropogénico, resultado de desarrollar conductas que condujeron a superar aquellos límites que no deberían haberse traspasado.</p>
<p>A renglón seguido, el Presidente de la SRA le adjudica desmesura al <em>ambientalismo furibundo</em> (léase ecologismo), lo cual constituye una verdadera desmesura. Si pudiéramos resumir en una sola palabra la conducta de nuestras sociedades, permanentemente guiadas por principios y valores <strong>que justamente no son los del ecologismo</strong>, esa sería la <em>desmesura</em>. Desmesura que se encuentra en el corazón de la actual crisis ecosocial y que es inherente a un sistema socio-económico que resulta incompatible con la vida. Un sistema que, irreal e insensatamente, crece exponencialmente en un mundo limitado, socavando los fundamentos ecosistémicos en los que se sustenta la especie humana. Esa sí es una actitud desmesurada.</p>
<p>Finalmente el <em>Sr. Etchevehere</em> asegura que <em>sólo hay progreso donde no se repiten los errores del pasado </em>y afirma que sólo se alcanza el progreso <em>donde se está decidido a correr los riesgos de la innovación y de la búsqueda de alternativas hasta el momento insospechadas</em>.</p>
<p>Coincido en la necesidad de no repetir errores del pasado, pero seguramente nos estamos refiriendo a diferentes errores. En mi caso – concretamente – me refiero a la necesidad de dejar de lado la actitud omnipotente e irresponsable que condujo al colapso a muchas de las sociedades que nos precedieron. Sociedades que pese a su desarrollo y complejidad no pudieron encontrar una forma de vida que no agotara fatalmente los recursos disponibles y que no dañara irreversiblemente los sistemas de sustento vital, camino que estamos siguiendo en la actualidad. Y opinar de esta manera no es adoptar una actitud agorera y apocalíptica, en todo caso es solamente la lógica consecuencia de reconocer la realidad.</p>
<p>En cuanto al llamado a correr los <em>riesgos de la innovación</em> en nombre del progreso, el presidente de la SRA hace suyo un ideologema ampliamente difundido en las sociedades contemporáneas: la innovación tecnológica es el conjuro mágico, el mantra que nos salvará de todos los males.</p>
<p><em>Etchevehere</em> califica los planteos del ecologismo como irreales e insensatos, pero si hay algo irreal e insensato es proponer como solución a los problemas ambientales, la misma receta que los originó. En el pasado reciente se oraba ante los altares de la ciencia para que nos proveyeran de un paquete tecnológico agroindustrial, el cual adoptó – por ejemplo &#8211; la forma de monoculturas transgénicas para exportación cuyos graves resultados ecosociales hoy son plenamente conocidos, pese a lo cual se sigue llamando a <em>correr los riesgos de la innovación</em>. O no será que el progreso tecnológico que reclama el Presidente de la SRA se relaciona con el ansia o deseo de acumular los beneficios económicos de la innovación en muy pocas manos, mientras los riesgos ecosociales siguen recayendo sobre la mayor parte de la sociedad.</p>
<p>Antes de ser lapidado en los altares de la ciencia, debo aclarar aquí que no me opongo al avance científico ni a la innovación, me opongo a la <em>tecnolatría</em> a la cual se recurre cada vez que llegamos al borde del abismo para seguir con el negocio como de costumbre, porque si hay problemas, no importa, el avance de la ciencia lo resolverá todo. Y ya que hablamos de tecnolatría resulta oportuno recordar la declaración conjunta firmada &#8211; por primera vez en la historia &#8211; por dos de las mayores comunidades científicas del mundo: la Sociedad Real de Gran Bretaña y la Academia Nacional de Ciencias de los Estados Unidos emitida en 1992 según la cual: <em>Si los patrones de la actividad humana en el planeta no cambian, la ciencia y la tecnología no podrán prevenir la degradación irreversible del medio ambiente y la pobreza continuada de la mayor parte del mundo</em>.</p>
<p>Finalmente y tomándome el atrevimiento de parafrasear al <em>Sr. Etchevehere</em>  me pregunto si nuestros problemas ecosociales no son el resultado de haber caído en un neoliberalismo furibundo y renegador del auténtico progreso, responsable de formular planteos falsamente optimistas…en nombre de una imaginaria pureza productivista, que puede ser hija de la ideología, pero no del realismo y la sensatez, indispensables en lo que hace al cuidado de la Tierra».</p>
<p>Ing. Carlos MERENSON<a href="#_ftn1" name="_ftnref1">[1]</a></p>
<p>Integrante de Encuentro Verde por Argentina</p>
<p><a href="#_ftnref1" name="_ftn1">[1]</a> *Carlos Merenson es Ingeniero Forestal y se ha desempeñado como Técnico en el Departamento de Investigaciones Forestales del ex Instituto Forestal Nacional. Director General de Recursos Forestales en la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación.  Se desempeñó en la Secretaría de Ambiente de la Nación desde su creación en 1992, habiendo ocupado los cargos de Director de Recursos Forestales Nativos; Director Nacional de Desarrollo Sustentable; Director Nacional de Recursos Naturales y Conservación de la Biodiversidad y Secretario de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación. Desarrolló labores docentes en la Facultad de Ingeniería y Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Lomas de Zamora, en la Escuela Superior de Bosques de la Universidad Nacional de La Plata y en la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Argentina de la Empresa. Actualmente es Docente Libre de la materia Introducción a la Ecología Política en la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires.</p>
<p>&nbsp;</p>
</span>]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Subastando el Delta</title>
		<link>https://entreriosahora.com/subastando-el-delta/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[admin]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 28 Nov 2016 13:39:44 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[De fondo]]></category>
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					<description><![CDATA[Jorge Oscar Daneri* Argentina está viviendo, hace años, un proceso de enajenación voraz de sus bienes naturales. La aceleración de esta tendencia se expresa en escenarios que se pueden resumir en: minería, diversidad biológica, destrucción de la fertilidad natural de sus suelos, glaciares, bosques y selvas, como así también la pérdida de la cultura del [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<span class="cb-itemprop" itemprop="reviewBody"><p>Jorge Oscar Daneri*</p>
<p>Argentina está viviendo, hace años, un proceso de enajenación voraz de sus bienes naturales. La aceleración de esta tendencia se expresa en escenarios que se pueden resumir en: minería, diversidad biológica, destrucción de la fertilidad natural de sus suelos, glaciares, bosques y selvas, como así también la pérdida de la cultura del trabajo agrario y las artesanías tradicionales de la familia campesina, sustentada en el acceso a los bienes naturales y cultivados a escala humana.</p>
<p>La concentración de la tierra, la tecnología y el conocimiento, escribe libros sobre sus consecuencias negativas para las mayorías y sus ecosistemas.</p>
<p>Pero lo sucedido el día 23 de noviembre de 2016 en la Cámara de Senadores de la Nación, con el no tratamiento del proyecto de Ley de presupuestos mínimos de protección de los humedales, logrado por la actitud política del senador nacional por Entre Ríos Alfredo De Angeli y liderado por el Gobierno Nacional, con la complicidad de muchos legisladores de diversos colores políticos, demuestra que la política de la «Caja del gobierno central», compra y vende sin escrúpulos de naturaleza alguna, haciendo caer originarias posiciones políticas, logrando cambios incluso impensados y de una escala de contradicciones alarmantes.</p>
<p>Se trata de un nuevo triunfo de los representantes del productivismo infinito frente a lo que tenemos que proteger entre todos: los bienes naturales esenciales para la producción de agua saludable y tantos servicios ambientales que siguen a expensas de acuerdos políticos y financieros oscuros, funcionales al modelo del «sueño americano» en desarrollo en sus profundidades mas impensadas y que nos llevan a la ruina en todo el complejo entramado biológico, social y cultural de los humedales.</p>
<p>La experiencia de la no existencia de cláusulas prohibitivas transitorias que establecieran una pausa, una emergencia ambiental, un alto a  emprendimientos o inversiones exóticas y complejas  en los casos de las leyes de protección de bosques y glaciares, ha posibilitado que la depredación impune avance de manera descontrolada en estos dos contextos esenciales para el futuro. No puede repetirse así con los humedales. No establecer estas normas claramente, determina abrir el camino a la pampeanización del delta,  su descontrol y destrucción, como ya esta sucediendo.</p>
<p>La confrontación política transitoriamente ganada, por los influyentes actores que se encuentran a la sombras del poder de turno, responde a una telaraña de intereses que confluyen y se asocian para frenar, demorar y derrotar un proyecto de Ley que venía siendo construido social y democráticamente en el seno de la Comisión de Ambiente del Senado Nacional, presidida por el Senador Pino Solanas.</p>
<p>Lo sucedido expone dos culturas políticas extremas, dos vagones que chocan de frente. La cultura del mundo del capitalismo de los paraísos y la cultura de los reinos de vida que se expresan en un humedal, como en el gran delta argentino y tantos rincones biodiversos de nuestra tierra.</p>
<p>Estos hombres que intentan demoler el proyecto de protección de los humedales, miran sus paisajes y su obra de arte milenaria, sin contemplarlo, no pueden sentir, ni vibrar con sus bellezas y bondades. Lo que se mira en realidad, expresa un modelo que termina en una isla donde el dinero se apila sobre la protección de la oscuridad y la seguridad de que nadie lo sabrá. Nada cambia, «que se vayan todos», allí están, muchos, en el honorable cuerpo representando el modelo voraz y productivista ilimitado. Y así, en cada proyecto de Ley, seguirán bailando la timba de sus intereses, ahora, ni la menor duda.</p>
<p>Por eso no deja de ser saludable, la actitud del otro Senador Nacional por Entre Ríos, Pedro Guastavino, por coherente, frente a este personaje que perdió su historia cooptado por las falsas luces del poder fugaz.</p>
<p>Estos mandatarios de las corporaciones del cemento y las semillas modificadas genéticamente, como Alfredo De Angeli -o como el Senador por Chubut, todo un desconocido, Alfredo Luenzo, quien solicitó vuelva a comisión el Proyecto de Ley-, ni siquiera contemplan o escuchan la historia de su propio pueblo. Le creíamos, mínimamente podía existir una base de confianza en aquel Alfredo que se decía ambientalista y agrarista. Vacío, un enorme engaño más, otra frustración cargada de cobardía política y militante, máscara de carnaval bien vestida y ejercida con globos amarillos que el viento se lleva hacia la nada.</p>
<p>Pero Alfredo de Angeli no es el principal responsable de destruir el Dictamen de Comisión que había logrado un consenso construido durante tres años, anteponiendo otro que convoca a la explotación sin límites del Delta y los humedales todos.</p>
<p>El senador de Angeli está siendo el sirviente funcional y cómplice a favor de estos intereses.</p>
<p>Los nuevos y transitorios mandatarios en el poder democrático, liderado por el Ministro del Interior,   juegan a la ruleta del quién da mas por los bienes naturales del Delta. Lo hacen ahora, burlándose brutalmente sobre las cientos de organizaciones, académicos, universidades y una diversidad llamativa de sectores de la vida nacional, que acompañaban, transparente y democráticamente, el Dictamen acordado, participando de modo activo y comprometido, creyendo en la fortaleza, reitero, transparente del escenario abierto de consultas. en la cámara alta.</p>
<p>La militancia CEO y desarrollista de la Caja de los dineros de todos los argentinos, usada para dinamizar los mega emprendimientos privados y públicos, desde la extorsión del poder central, con la complicidad de los traidores de ayer y de ahora, son la expresión más brutal de un extractivismo desaforado, liderado por esta dirigencia ministerial que desdeña el futuro de las tierras y aguas mas privilegiadas de la cuenca del Plata, a cambio de la ganancia de unas pocas corporaciones y  de las propias, como las del emprendedor Ministro Rogelio Frigerio, en el Delta sur.</p>
<p>Esta realidad nos convoca a  una movilización gigantesca de nuestro pueblo, sus organizaciones sociales, para que esto no siga así.</p>
<p>En Entre Ríos, como en el país, debemos seguir tejiendo una enorme red, movimientos sociales y políticos que profundicen los caminos auténticos de participación social y política para una transición democrática hacia la sustentabilidad. Como dice un entrañable amigo, no tenemos excusa.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>*Abogado. Especializado en Derecho Ambiental.</p>
<p>Miembro de Encuentro Verde por Argentina, EVA.</p>
</span>]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>PRO Humedales, impedir la trampa</title>
		<link>https://entreriosahora.com/pro-humedales-impedir-la-trampa/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[admin]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 08 Nov 2016 16:21:26 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[De fondo]]></category>
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					<description><![CDATA[Jorge Daneri (*) En estas horas se definen muchas realidades en el Senado de la Nación. El consenso o la presión y la imposición del gobierno central sobre un debate legislativo y social que pone en jaque el acceso al agua como Derecho Humano y como reserva vital para la sustentabilidad de los humedales y [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<span class="cb-itemprop" itemprop="reviewBody"><p>Jorge Daneri (*)</p>
<p>En estas horas se definen muchas realidades en el Senado de la Nación.<br />
El consenso o la presión y la imposición del gobierno central sobre un debate legislativo y social que pone en jaque el acceso al agua como Derecho Humano y como reserva vital para la sustentabilidad de los humedales y todos los ecosistemas asociados a su perdurabilidad milenaria.</p>
<p>Avanzar con el proyecto de Ley de Humedales, desde la posición expuesta en su último dictámen por el PRO en la Comisión de Agricultura, es proponer a la Cámara Alta una ley que habilita la puerta mayor para la destrucción de los humedales.</p>
<p>Una iniciativa que viene siento esculpida, como labrada paso a paso, con equilibrios ejemplares en la construcción de consensos, está a punto de ser cualquier cosa, menos una ley de presupuestos mínimos de protección de los humedales, habilitando conceptos de compensación y restauración de otros humedales, con tal de que se pueda avanzar con la construcción de obras y emprendimientos de cualquier naturaleza productiva, que abiertamente destruyan los servicios ecosistémicos de un sector del humedal y con proyección geométrica para su sentencia de muerte.</p>
<p>La propuesta PRO anula las normas complementarias y prohibitivas -que estaban en gran medida acordadas en las dos comisiones parlamentarias intervinientes- de nuevas obras, endicamientos, etc, hasta tanto no se desarrollen los procesos de ordenamiento ambiental del Delta. Es decir, como sucedió en otros casos de leyes de protección ambiental como lo son bosques nativos y glaciares. Así, mientras pasan los años y todos incumplen sus deberes públicos y privados, la máquina de la avaricia o el capitalismo salvaje, se llevará los humedales puestos con mega forestación, soja, barrios privados, algunas empresas de arenas para Fracking, o de biomasa con maderas nativas y exóticas como materia prima y mas mega puertos para profundizar el modelo extractivista existente en toda la región, o la reconstitución de aquel intento oficial de conformar ARROZ S.A, entregando las tierras públicas del delta a las corporaciones del agronegocio con sus puertos incluIdos que nuestra sociedad supo imposibilitar.</p>
<p>Ahora ya no parece, sino se intenta de manera abierta y voraz, con la textura de una ley de cuidado ambiental, a posibilitar que los varones CEO de las buenas inversiones del mundo y claro, los paraísos fiscales, se instalen definitivamente en los humedales para hacer lo que se les ocurra como corresponde y lo vienen haciendo hace mas de veinte años, con sus buenas prácticas productivas del agronegocio y tantos relatos cargados de hipocresía, soberbia y negacionismo.</p>
<p>Ya existe un dictamen mucho mas serio y coherente, acordado por una mayoría relativamente interesante en el Senado. Vamos a ver con particular atención la actitud de los Senadores de Entre Ríos, relevantes actores en este debate, pues en nuestras tierras tenemos el privilegio aún, de vivir en un rincón del mundo aún sano, llamado Delta.</p>
<p>Nuestros Senadores de la Nación, uno incluso candidato a Gobernador en las últimas elecciones, Señor Alfredo de Angeli. Su labor hasta ahora, resulta gravemente preocupante, su atención y consideración -en la letra fina de los textos en circulación ya mencionados- a sectores que nada tienen que ver con el espíritu y visión de la sustentabilidad social, ecológica y productiva del humedal y este último urgente intento contra natura de agraviar este espíritu y construcción social y política, será una marca trágica en la historia política de la Provincia y el País de así prosperar o imponerse. Ojalá nuestra Democracia y el debate abierto, pueda frenar este malformación lamentable y se alumbre el dictamen consensuado desde la esencia de lo que se pretende custodiar para el presente y futuro de los Argentinos.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>(*)Abogado, Fundación M´Biguá, Ciudadanía y Justicia Ambiental.</p>
</span>]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Las plantaciones no son bosques</title>
		<link>https://entreriosahora.com/las-plantaciones-no-son-bosques/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[admin]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 17 Oct 2016 14:01:19 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[De fondo]]></category>
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					<description><![CDATA[Por Jorge Daneri Existen tiempos políticos donde no es necesario inventar nada. Solo hace falta recurrir a fuentes que tal vez muchos no conocen y menos los responsables de la gestión de Gobierno.  No es un dato menor que el poder no pueda leer ni reconocer la historia de sus pueblos, como las luchas sociales [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<span class="cb-itemprop" itemprop="reviewBody"><p><strong>Por Jorge Daneri</strong></p>
<p>Existen tiempos políticos donde no es necesario inventar nada. Solo hace falta recurrir a fuentes que tal vez muchos no conocen y menos los responsables de la gestión de Gobierno.  No es un dato menor que el poder no pueda leer ni reconocer la historia de sus pueblos, como las luchas sociales y políticas de Gualeguaychú y su Asamblea, como las que ha afrontado la diversidad del movimiento ecologista y socio-ambiental de Entre Ríos.</p>
<p>Ricardo Carrere fue el coordinador de un libro llamado como el título de esta nota. Uruguayo, secretario del Movimiento Mundial por los bosques tropicales, Carrere es un luchador social y ambiental contra el modelo productivo de las mega plantaciones forestales, así como también  de la decisión del Banco Mundial de promocionarlas en el Cono Sur de Sudamércia, donde Uruguay lidera en ese sentido junto a estados del sur de Brasil.</p>
<p>Esta maravillosa investigación global, se puede bajar en toda su integridad y textura de la web. La recomendamos muy particularmente para el debate territorial, político y social, porque más que diferencias con la hermosa Uruguay, tenemos millones de historias comunes. http://wrm.org.uy/oldsite/plantaciones/material/texto.pdf</p>
<p>El otro aporte viene del Ingeniero Agrónomo Juan de Dios Muñoz.</p>
<p>Con Juan, y desde el Foro Ecologista de Paraná en aquellos tiempos (2003 y 2004), tuvimos el privilegio de redactar el borrador que finalmente terminó siendo el Decreto Provincial 4519/03 de declaración de la emergencia ambiental del bosque nativo en Entre Ríos. Con Juan, y todo el  equipo que integraba el Foro, defendimos su vigencia y logramos una sentencia relevante que luego, en la Conciliación convocada por el Superior Tribunal de Justicia de Entre Ríos, acordamos en su modo de ejecución y cumplimiento (https://observatoriodelglifosato.wordpress.com/entre-rios-45192003-declaracion-de-emergencia-ambiental-para-los-bosques-nativos-de-entre-rios/ ).</p>
<p>Muy infelizmente este pacto judicial e institucional nunca fue respetado, ni por los sucesivos gobiernos ni por la mayoría del sector privado dedicado vorazmente a la expansión del modelo del monocultivo de soja y por lo tanto sus graves efectos sobre el uso del suelo, la diversidad biológica y cultural de nuestras comunidades, como la concentración del conocimiento y de la tierra.</p>
<p>Por estos antecedentes, es importante comprender que la forestación a la escala que se la está promoviendo ahora y al tipo de inversores externos que convoca, no solo no preserva el ambiente sino que tiene efectos más que negativos sobre el trabajo y la familia rural, la diversidad biológica y su monte nativo, la gestión del agua y su preservación, como la profundización de la expulsión del hombre de campo hacia las ciudades, entre tantas otras problemáticas. Por ello,  antes que prioridades como éstas, debemos cumplir con la nueva constitución provincial.</p>
<p>Hay aspectos que sí resultan urgentes. A saber:</p>
<p>Se debe cumplir con la aplicación de las normas de ordenamiento ambiental del bosque nativo, dispuestas por la ley nacional de presupuestos mínimos de su protección y activar la Comisión Oficial de Bosque Nativo.</p>
<p>Los datos del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación son muy claros: desde la sanción de la Ley Nacional de Bosques (noviembre de 2007) hasta fines de 2014 se deforestaron en el país más de 2 millones de hectáreas, de las cuales 620 mil hectáreas eran bosques protegidos. En ese mismo período, la provincia de Entre Ríos perdió más de 85.000 hectáreas de bosques nativos, estando prohibido por la Justicia Provincial y la Ley Nacional citada, desmontar en toda la provincia,  porque Entre Ríos no tenía sancionado su ordenamiento ambiental territorial del bosque nativo. Esa omisión, además, le impidió recibir importantes fondos del Estado Nacional para compensar a los productores responsables y resueltos a preservar parte de sus bosques en porcentajes de equilibrios y sustentabilidad ecológica, en particular sobre las riberas de sus arroyos o ríos. Esto se llama descontrol, impunidad y un total desinterés por la responsabilidad del Estado en la gestión del suelo, el agua, y  la protección de sus diversidades.</p>
<p>Nuestros legisladores nacionales deben garantizar que los fondos para la preservación del bosque nativo lleguen a Entre Ríos y a los productores responsables, que lo quieren y deben hacer, y no sigan drenando de manera corrupta para «Futbol para Todos», como sucedió durante los gobiernos precedentes.</p>
<p>Que se sancione la ley general del Ambiente de la Provincia, como la de evaluación de impacto ambiental. Es la única provincia del país que no las tiene.</p>
<p>Que se presente públicamente el plan de preservación del bosque nativo del nuevo Gobierno y se de la posibilidad sistemática de su enriquecimiento por parte de las organizaciones de la sociedad civil y las asambleas de ciudadanos, legitimadas por sus comunidades.</p>
<p>Que se convoque a un Panel de expertos independientes, para realizar el cumplimiento de la Sentencia Judicial en el caso:  «VERZEÑASSI SERGIO DANIEL Y OTS. C/  SUPERIOR GOBIERNO DE LA PROVINCIA DE ENTRE RIOS S/ ACCION DE  AMPARO AMBIENTAL”. Causa Número 37161 , Junio 2004-, para evaluar el impacto ambiental del modelo del monocultivo de soja y de forestación, en términos sociales, ambientales y particularmente sobre la diversidad ecológica y productiva de la provincia, con particular investigación en los efectos sobre la salud humana del complejo agrotóxico aplicado a las tierras, semillas, aguas y alimentos. El panel debería considerar y presentar también propuestas que nos orienten como sociedad y Estado, hacia una diversidad productiva amigable con la naturaleza, como manda la Constitución Provincial en una rica sinergia de su renovado programa normativo.</p>
<p>Tomando con particular respeto las recientes afirmaciones del Gobernador, que convoca a un sinceramiento, a partir del reconocimiento del proceso ilegal de venta de madera de suelos de nuestra provincia a través de una triangulación vía Corrientes para la producción de celulosa en Uruguay; dicha convocatoria y la sinceridad expuesta, debe ser más generosa y amplia.</p>
<p>Esa afirmación demuestra que se vende producción local de postes de eucaliptos a Botnia, y que quitar la prohibición serviría para convocar a más inversores para que ahora sí puedan hacer directamente más de lo mismo, pues no existirán barreras jurídicas que lo imposibiliten. Esta es una preocupante contradicción. Porque si el sinceramiento fuera sólidamente fundado y lo que se quisiera  promover pretende que la materia prima quede en la provincia, y en su territorio adquiera valor agregado y por lo tanto muchas más fuentes de trabajo, no se necesita levantar la prohibición.</p>
<p>Estamos convencidos que el sinceramiento que necesitamos, está en cumplir y aplicar el programa constitucional sobre  sustentabilidad y ambiente. No es una mediación o una imposición en favor de un sector privado o el otro, es comprender que la tierra, como dice la norma madre, cumple una «función social y ambiental», que hoy en nuestra Provincia es burlada y violada, sistemáticamente. Por eso necesitamos una decisión clara que se exprese en una política integral y que proponga esta transición esencial hacia las dimensiones de la sustentabilidad que todos necesitamos construir social e institucionalmente con nuestra Democracia. Necesitamos que la máxima autoridad institucional de la Provincia vuelva al discurso originario propuesto frente a la Asamblea Legislativa en las primeras horas de acceso al poder democrático de nuestra Provincia.</p>
</span>]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>De la venta de madera al remate  de la cuenca del Uruguay, solo un paso</title>
		<link>https://entreriosahora.com/de-la-venta-de-madera-al-remate-de-la-cuenca-del-uruguay-solo-un-paso/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[admin]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 03 Oct 2016 20:16:05 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[De fondo]]></category>
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					<description><![CDATA[Por Jorge Daneri No es una cuestión de venta de una materia prima, tal o cual. No es un análisis de mercado lineal. Es muy complejo de lo que se trata. Es la visión de la cuenca, como una visión política inexistente por estas horas y sus tiempos. La visión política de cuenca implica tener [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<span class="cb-itemprop" itemprop="reviewBody"><p><strong>Por Jorge Daneri</strong></p>
<p>No es una cuestión de venta de una materia prima, tal o cual. No es un análisis de mercado lineal. Es muy complejo de lo que se trata. Es la visión de la cuenca, como una visión política inexistente por estas horas y sus tiempos. La visión política de cuenca implica tener claro qué tipo de desarrollo, con quién y para quién.</p>
<p>La venta de madera de nuestra Provincia a las mega corporaciones de la pasta de Celulosa, profundiza las contradicciones de nuestra presencia jurídica e institucional como país frente a la Corte Internacional de Justicia de La Haya.</p>
<p>Porque dicha causa judicial internacional tiene la peculiaridad o la virtud de mantenerse viva en el procedimiento formal y por lo tanto en su efecto a futuro, posibles positivamente para los intereses nacionales expuestos en la misma. El poder denunciar cualquier contexto contaminante, el poder exigir nuevos Evaluaciones de Impacto Ambiental o incluso Evaluaciones Ambientales Estratégicas, como por ejemplo, frente a los decididos mega proyectos de Plantas de producción de celulosa, realmente gigantes y  en marcha en el país vecino, es una o varias posibilidades para Argentina como actor o demandante. La sentencia es clara en ésta línea. Y es más que clara en cuanto al rol y deberes de la Comisión Administradora del Río Uruguay.</p>
<p>Uruguay se rindió frente a una opción, un concepto de desarrollo de la industria de pasta de celulosa y la expansión en todo su territorio, garantizando la producción de madera a la media de las necesidades de las corporaciones.</p>
<p>El nuevo Gobierno de Cambiemos o de Macri, no ésta muy claro, debe ser, precisamente claro. O adopta la misma lógica de los diversos gobiernos de Uruguay y se abre a estas mega inversiones también en la Mesopotamia y consolidan el traslado de toda esta mugre hacia el sur de nuestro mundo o mantiene la posición que el pueblo y su Estado Nacional y Provincial, vienen sosteniendo desde hace años, y que la Cancillería Argentina con cuadros profesionales formados, honrados y coherentes supo sostener frente a los estrados internacionales. Citar a la ex canciller y abogada Susana Ruiz Cerutti, como al embajador Raúl Estrada Oyuela, no se puede dejar de hacer en esta nota y frente a tanta historia.</p>
<p>El “cambio” también implica, por la significación del valor de tan delicada y comprometida palabra, ser honestos con la gente y poder saber la política del Estado Nacional sobre la cuenca del Uruguay y su modelo productivo, como de igual manera poder ser informados seriamente si el Gobierno Provincial recibe presiones oscuras al efecto o algún tipo de gestión mal nacida.</p>
<p>Entre Ríos representa una autonomía de historias que no se debería rendir frente a una cultura de Puerto, infelizmente no pocas veces, voraz y en militante descontrol, como menos a intereses sectoriales privados legítimos, pero que no pueden definir por coyunturas comerciales, el futuro saludable y sustentable de una cuenca, sus pueblos y territorios, que aún tienen la chance de transitar otras opciones, otros caminos, totalmente diferentes y a contramano de los modelos de concentración de la tierra, el agua, los ríos y la salud de nuestros alimentos y sus seres humanos.</p>
<p>Pero para no ser ingenuos. Argentina ya se rindió, no tengo la menor duda que por lo menos por ahora, no su pueblo, sí sus gobiernos, desde Menem a la fecha, a que nuestros territorios sean campos de experimentación y explotación sin límites del modelo de las Corporaciones de la soja, de la minería y de la YPF de los paraísos fiscales de la mano de Chevrón y Cia. La falta de autoridad política y ejercicio de la ética del cuidado de la casa común, en estos tres escenarios gigantescos, es enorme.</p>
<p>En resumen. Los gobiernos, Nacional y Provincial, no tienen que andar a las vueltas, es importante para todos, unos y otros, que sean claros, así sabemos de lo que se trata, de quién es quién y con quien las comunidades, las organizaciones sociales, ambientales, de productores para todos los gustos, sepamos, apreciemos o repudiemos, quienes nos representan, quienes son líderes de papel, de alianzas o coaliciones circunstanciales y quienes aún mantienen el valor de la palabra, como aquellos, nuestro abuelos, o los que fueron forjados en otras escuelas del pensamiento y el hacer política, donde el papel escrito en una campaña electoral o en un relato ahora grabado o filmado, tenía el mismo valor que la palabra confiada a nuestras madres o esos nuestros viejos entrañables.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Ex abogado de la Asamblea Ambiental de Gualeguaychu.</p>
<p>Fundación M´Biguá, Ciudadanía y Justicia Ambiental.</p>
</span>]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Los bosques subterráneos</title>
		<link>https://entreriosahora.com/los-bosques-subterraneos/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[admin]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 22 Sep 2016 11:23:03 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[De fondo]]></category>
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					<description><![CDATA[Vengo de participar de un encuentro sobre una experiencia de reverdecer o restauración del monte-bosque nativo en el borde del desierto africano de Niger. Resulta ser una aventura maravillosa que está posibilitando la recuperación del monte y bosque nativo en una superficie de millones de hectáreas, con la potencialidad de expandirse como una cultura de [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<span class="cb-itemprop" itemprop="reviewBody"><p>Vengo de participar de un encuentro sobre una experiencia de reverdecer o restauración del monte-bosque nativo en el borde del desierto africano de Niger.</p>
<p>Resulta ser una aventura maravillosa que está posibilitando la recuperación del monte y bosque nativo en una superficie de millones de hectáreas, con la potencialidad de expandirse como una cultura de respeto a los tiempos de la naturaleza, sus semillas nativas y sus raíces vivas, creatividad nacida desde las comunidades locales, de una luminosidad y esperanza fantástica.</p>
<p>Existen bosques subterráneos que ignoramos. Persiste y resiste un vivero de flora nativa a muy poca profundidad de la superficie de la tierra que está viva y que aún puede volver a ser, a  tener entidad de sabia, flor y madera, de sauce, algarrobo, espinillo, ceibo, curupí, palma carandai,  de todo nuestro monte nativo en la Mesopotamia Argentina, por ejemplo.</p>
<p>Es el vivero más fantástico y natural de la existencia, está allí y se llama madre tierra.</p>
<p>Solo necesitamos dejarla ser, no regarla con venenos, en particular los bordes generosos de los arroyos, riachos, ríos. Lograr liberar a los bosques subterráneos en sus corredores biológicos básicos y esenciales para los reinos de vida, para su propia restauración, para su renacimiento, y porque no, para su resurrección, así tener mas claro aún, que estamos ya matando todo lo que no sea soja, maíz, algodón, etc, transgénico. Y esto es un ecocidio.</p>
<p>Debemos convencer a la autoridad política de que podemos reconstruir los bosques subterráneos ( http://www.agriculturesnetwork.org/magazines/global/scaling-up-and-sustaining-the-gains/regreening-the-sahel-the-success-of-natural-tree ) abrazando nuevamente el ciclo del agua con sus ríos voladores (http://alianzasistema.org/2013/?p=2573 ), dos conceptos científicos cargados de poesía, y que para aplicarlos se necesita la Ley y las convicciones de la política que construye para las mayorías y a su único y exclusivo servicio, ni mas, ni menos. (Artículos 83. 85 de la Constitución de Entre Ríos, entre otros).</p>
<p>No se necesita casi recursos monetarios, se necesita determinar, consensuar los territorios a delimitar para  dejar que la vida vuelva desde los bosques subterráneos a ser posibilitada, a ser liberada.</p>
<p>Debemos escuchar los gritos de la tierra, sus bosques hoy quemados, barridos de la faz de este mundo que se dice  «civilizado». Están latentes, en sus venas, en sus semillas, desde el fondo profundo de la vida, desde nuestros viejos y las generaciones por venir, esperando su liberación. De esta generación depende.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Jorge Daneri</p>
<p>Abogado</p>
<p>Fundación M´Biguá, Ciudadanía y Justicia Ambiental</p>
<p>Paraná, Argentina.</p>
</span>]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Argentina: Otra agricultura es posible (y necesaria)</title>
		<link>https://entreriosahora.com/argentina-otra-agricultura-es-posible-y-necesaria/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[admin]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 05 Aug 2016 23:34:02 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[De fondo]]></category>
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					<description><![CDATA[Viaje a Naturaleza Viva, la granja que produce alimentos sanos, en gran cantidad y calidad, que llegan a veinte provincias y 10.000 familias. Sin transgénicos ni agrotóxicos, brinda trabajo, desarrollo local y confirman las ventajas del modelo campesino. Por Darío Aranda &#160; La mesa tiene alimentos en abundancia. Carne, arroz, ensalada, mandioca, queso, pan, jugo. [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<span class="cb-itemprop" itemprop="reviewBody"><p>Viaje a Naturaleza Viva, la granja que produce alimentos sanos, en gran cantidad y calidad, que llegan a veinte provincias y 10.000 familias. Sin transgénicos ni agrotóxicos, brinda trabajo, desarrollo local y confirman las ventajas del modelo campesino.</p>
<p>Por Darío Aranda</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>La mesa tiene alimentos en abundancia. Carne, arroz, ensalada, mandioca, queso, pan, jugo. Todo proviene de la tierra que se cultiva en la misma zona. Se trata de la Granja Naturaleza Viva, emprendimiento agroecológico con tres décadas de vida, referencia argentina de producción sana de alimentos (sin químicos ni transgénicos), que llega a la mesa de 10.000 familias y confirma la sustentabilidad del modelo campesino. “Producimos alimentos sanos para el pueblo, de calidad y sostenible en el tiempo”, afirma Irmina Kleiner.</p>
<p>Guadalupe Norte, en el extremo de Santa Fe (cerca de los límites con Corrientes y Chaco). A tres cuadras de la ruta 11, árboles frondosos y un cártel de madera y colores anuncia “Granja agroecológica Naturaleza Viva”. Una casa centenaria, cocina amplia y Remo Vénica sentado al lado de la cocina, pava y mate en mano. “Vivimos engañados durante años. Hasta que nos dimos cuenta que podíamos producir sin químicos, sin transgénicos, sin depender de las multinacionales”, explica con pasión, mientras ceba un mate.</p>
<p>La chacra tiene 220 hectáreas y trabajan quince familias (como referencia: en un campo de soja de 5000 hectáreas solo trabaja una persona). El campo está rodeado de transgénicos, pero ellos apostaron a otro modelo, diverso: tambo (leche, quesos, yogur), gallinas (proveedoras de huevos y, claro, carne), chanchos, ganadería para autoconsumo y venta, girasol (y aceite), trigo (y harina), soja orgánica, frutales (desde mandarina hasta banana), mandioca, lechuga, tomate, maíz y decenas de plantas que casi no se conocen en el mundo urbano, como el amaranto (una planta de entre 50 centímetros de alto a más de dos metros, donde el grano se utiliza como cereal y harinas, y las hojas verdes para sopas y ensaladas).</p>
<p>“Fue un proceso de prueba y error. Nos equivocamos mucho y también aprendimos”, afirma Irmina, sentada al otro lado de la mesa, mientras ofrece un pan casero y mermelada realizada por sus manos. Confiesa que ellos creyeron en la “revolución verde”, corriente de pensamiento impulsada en la década del 50, mediante la investigación corporativa de laboratorio, que prometía mayor producción y “acabar con el hambre del mundo (a fines de los ’80 comenzó la llamada “segunda revolución verde”, impulsada por las compañías de biotecnología, de transgénicos y agroquímicos)”.</p>
<p>También probaron, y erraron, cuando técnicos del INTA (Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria) y de la Secretaría de Agricultura llegaron con promesas de bienestar de la mano de la plantación de duraznos y, luego, de la cría de nutrias. En ambos casos, el resultado fue desastroso. Quedaron al borde la quiebra.</p>
<p>Dejaron de tomar como palabra santa los dichos de los técnicos, ingenieros agrónomos y veterinarios. Y reforzaron la ganadería, el tambo y la agricultura. “Nos decían que un tambo con pocas vacas no era rentable… los que se llenaron de vacas luego se fueron a la quiebra”, recuerda Remo, ex dirigente de las Ligas Agrarias en la década del ’70 (junto con Irmina, perseguidos por la dictadura cívico-militar y exiliados).</p>
<p>Irmina precisa que dos hechos clave fueron el no vender materia prima, sino alimentos (no girasol, sí aceite; no leche, sí quesos) y tejer redes de comercialización. Así evitaron intermediarios (que acaparan un alto porcentaje del precio de venta). Se sumaron, y también construyeron, espacios de comercialización. Un trabajo lento pero con resultados duraderos: envían sus cajas de productos a veinte provincias. A lo largo del año llegan a las mesas de 10.000 familias.</p>
<p>También realizan trueques. Un productor de Choele Choel (valle de Río Negro) trae bolsones de nueces y se lleva frutas, verduras, quesos. Lo propio con yerbateros de Misiones y viñateros de Cuyo.</p>
<p>Remo invita a una recorrida, junto a Claudio Ferrero (un joven pasante que aprende y trabaja durante la semana). Se interna en un corto sendero y muestra las casas hechas en barro, con techos “naturales” (nada de chapa o cemento, tierra y pasto). Son igual o más duraderas que las de ladrillos, mucho más económicas y más eficiente en energía (mantienen el calor en invierno, son frescas durante el verano).</p>
<p>Ya en la quinta, muestra decenas de plantas, de todo tipo. Amaranto, zapallos, maíz, mandioca, rosella (se hacen ricos jugos, nada que envidiar a los famosos sobres con polvo de color que se venden en los supermercados). Un vivero con cientos de plantines. “En esta chacra sembramos 20.000 árboles”, avisa Remo, y recuerda que era tierra empobrecida, sometida a décadas de agricultura extractiva, que empobreció suelos y demoró largos años en recuperar.</p>
<p>Muestra plantas experimentales de arroz (hace mejoramiento natural de semillas). De esa prueba y error logró una semilla muy productivo que compartió con un productor de Corrientes que no utiliza químicos. El primer año cosechó dos mil kilos. Fue aumentando la superficie. En 2015 logró 50.000 kilos, de mejor calidad de la que obtienen las grandes empresas del sector y, claro, también se comercializa en Naturaleza Viva.</p>
<p>Un breve paso por el gallinero. Hay un centenar de animales, docenas y docenas de huevos. También hay un gran piletón-reserva de agua, de 70 metros de largo por 30 de ancho, que ahora disfrutan los patos y es imprescindible en épocas de sequía. Caminar unos cien metros, y frutales. Decenas de árboles de mandarina y naranja, pruebas experimentales de moringa y bananas. Curiosidad (o no), cambio climático mediante: están funcionando muy bien cultivos que son de otras latitudes, más tropicales.</p>
<p>Muestra mandiocas, porotos, tomates. Y, en medio de la quinta, rosales de hasta dos metros de altura, flores blancas y amarillas.</p>
<p>Caminata de otra cuadra y el tambo de 82 vacas. Números: 350 litros de leche cada mañana, 25 quesos diarios (de casi tres kilos cada uno), diez kilos de dulce de leche. Los estantes de la sala frigorífica están semivacíos. “Hay una demanda impresionante, no damos abasto. Nos pone muy contentos que quienes compran una vez el queso seguro se hacen consumidores permanentes”, celebra Remo, mientras corta una rodaja y convida.</p>
<p>A un lateral del tambo, un enorme tanque de chapa, de unos cuatro metros de alto y cinco (o más) de diámetro. Es el biodigestor (un contenedor hermético en el que deposita el material orgánico a fermentar –excrementos de animales– y que produce gas y fertilizantes orgánicos). Provee de gas a toda la granja.</p>
<p>Irmina explica que producen un promedio de 12.000 kilos de alimentos por mes. Destaca que las “granjas integrales”, como denominan a Naturaleza Viva, pueden alimentar a toda la población argentina, aunque también reconoce que no cuentan con el apoyo de políticos ni de políticas de Estado.</p>
<p>“Es simple. Tierra sana, alimentos sanos, personas sanas. Alimentos industriales, con venenos, es igual a mala salud y necesidad de hospitales”, explica Irmina, y señala la necesidad de volver al modelo campesino de producción de alimentos. “Acá demostramos que se puede”, destaca.</p>
<p>Remo lamenta que las históricas cooperativas agropecuarias de los pueblos se hayan transformado en simples negocios de venta de agroquímicos de grandes compañías internacionales. “Son un ejemplo más de la dependencia de los productores y de la derrota de ese modelo”, afirma.</p>
<p>Última parte del recorrido, a veinte metros de la casa, un monte de cañas de bambú muy altas (de hasta seis metros). Un gran círculo, casi perfecto, y no se ve el sol. En el medio, cuatros largas mesas y bancos de madera. En un extremo, leña y lugar para parrilla. “Todos los domingos hacemos acá un asado a la estaca, siempre numeroso, para compartir lo que nos brinda la Pachamama”, explica Remo.</p>
<p>La carne, claro, también es de la Granja Naturaleza Viva.</p>
<p>Versión completa del artículo realizado para https://www.greenpeace.org.ar/</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Fuente: Darío Aranda.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
</span>]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>El Yaguareté y esa máscara de papel</title>
		<link>https://entreriosahora.com/el-yaguarete-y-esa-mascara-de-papel/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[admin]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 01 Jul 2016 20:29:58 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[De fondo]]></category>
		<category><![CDATA[El semanal]]></category>
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					<description><![CDATA[Por Jorge Daneri especial para ERA Verde No lo queremos como Monumento Natural Nacional, ni en los libros de historia, ni en los de bichos extinguidos. Menos, todavía, en un papel de billete. Lo necesitamos vivo, en el chaco americano o Walamba y en la Selva Misionera, en el Pantanal de los países hermanos, en [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<span class="cb-itemprop" itemprop="reviewBody"><p><strong>Por Jorge Daneri especial para ERA Verde</strong></p>
<p>No lo queremos como Monumento Natural Nacional, ni en los libros de historia, ni en los de bichos extinguidos. Menos, todavía, en un papel de billete. Lo necesitamos vivo, en el chaco americano o Walamba y en la Selva Misionera, en el Pantanal de los países hermanos, en Sudamérica toda.</p>
<p>Esta conciencia ambiental grabada en el dinero es muy pobre: una máscara. Si no va acompañada de contenido y acción, de ideología, o mejor, de ecología política, no es cierta. No es verdad.</p>
<p>La conciencia ambiental nace desde políticas serias y en marcha. Y las vigentes, no son ni serias y tampoco están en camino alguno de concreción.</p>
<p>El mensaje presidencial, de aspirar a ser el supermercado del mundo, es un relato que habilita a terminar con las áreas de montes y selvas de la Argentina. La profundización del modelo extractivista, de la mano del paquete tecnológico, del agronegocio vigente, sumado a la mega-minería y la expansión de la ganadería exiliada a nuevos territorios, sean humedales o áreas periféricas a las originarias, lleva inexorablemente a consolidar el monumento en el bronce y el homenaje en un billete para este animal hermoso y nuestro.</p>
<p>Lo que está sucediendo en Salta, Formosa, Santiago del Estero, Tucumán, Chaco y Misiones, es la más grave expresión de un mercado salvaje y en pocas manos, que se lleva todo puesto. Lo hace primero con los pueblos originarios, los pequeños campesinos y productores de la agricultura familiar y con ellos, sin duda, con el yaguareté. La única experiencia interesante, además de la existencia de la Red Yaguarté conducida por seres humanos de la sociedad civil, es la experiencia que se lleva adelante en Corrientes de reinserción de la especie en los Esteros del Iberá.</p>
<p>Pero la conciencia ambiental no es una mirada y política focalizada en un mensaje lineal destinado a comunicar la necesidad de salvar algunos de estos seres que en dos o tres centenas aún sobreviven, por medio de un billete. La conciencia se brinda desde un cambio radical de la política que impulsa descaradamente el modelo extractivista y productivista ilimitado y sin retorno, expuesta, desarrollada y profundizada tanto por el del nuevo como el saliente gobierno y sus feudos provincianos en los territorios del tigre americano.</p>
<p>El modelo supermercado del mundo, sobre la base de la política amarrada al acuerdo estratégico integral con China, con sus retoques, para que nada cambie y simultáneamente recorriendo el camino hacia la Alianza del Pacífico, determinante para la desintegración de las soberanías  y la identidad Sudamericana, nos va a dejar, claramente, sin Yaguareté en la tierra y solo como símbolo vacío y triste en el papel y monumento en alguna plaza de pueblo nuestro.</p>
<p>Es el escenario que asoma, de una Sudamérica devorada por las corporaciones globales que están llevando al mundo a la mayor crisis civilizatoria de su existencia. con la patética complicidad de estas políticas «Titánic», directamente hacia el vacío, es decir, el vaciamiento de la diversidad ecológica, cultural y económica de nuestro pueblos, aquí, en esta Sudamérica aún posible.</p>
<p>Así no será posible conciencia alguna, ni con papel moneda ni monumentos. Solo es posible con los reinos de vida, conviviendo.</p>
<p>Como nos enseña Eduardo Galeano en «Ser como ellos y otros artículos» (1992&#8242; pág. 129) «&#8230; sobre los altares de la Diosa productividad. Al Sur, estamos todavía a tiempo de preguntarnos si esa diosa merece nuestras vidas».</p>
</span>]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>La natural infraestructura</title>
		<link>https://entreriosahora.com/la-natural-infraestructura/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[admin]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 30 May 2016 19:06:58 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[De fondo]]></category>
		<guid isPermaLink="false">http://entreriosahora.com/2016/?p=1479</guid>

					<description><![CDATA[Por Jorge Daneri Debemos comprender que la solución a los fenómenos climáticos está en la propia naturaleza. Nuestra misión como especie es escucharla, comprender sus sabidurías y amigarse desde la ayuda a cultivar más y más diversidad, desde las semillas de un árbol y las más profundas de las riquezas culturales. Las enormes inundaciones, que [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<span class="cb-itemprop" itemprop="reviewBody"><p><strong>Por Jorge Daneri</strong></p>
<p>Debemos comprender que la solución a los fenómenos climáticos está en la propia naturaleza. Nuestra misión como especie es escucharla, comprender sus sabidurías y amigarse desde la ayuda a cultivar más y más diversidad, desde las semillas de un árbol y las más profundas de las riquezas culturales.</p>
<p>Las enormes inundaciones, que vendrán acompañadas de casi demoledoras seguías, no parecen hacer comprender a los gobiernos, en sus diversas escalas, que de lo que se trata es de ayudar a recomponer los sistemas vivos que la naturaleza, durante millones de años, a cultivado ella sola, sin nuestra participación.</p>
<p>Debemos sembrar esta ayuda para reconstituir un entramado en venas y sistemas ecológicos asociados que nos permitan conformar, a escala humana,  viejos y nuevos modos de alimentación sana, como otras necesidades básicas y cualitativas, en libertad y diversidad cultural.</p>
<p>No estamos frente a un problema de infraestructuras de cemento, sino de aprendizaje, conocimiento de la sabiduría y respeto de la tecnología existente en la propia naturaleza, reinos de vidas que nos regalan una biblioteca milenaria que no hemos sabido leer y por lo tanto comprender.</p>
<p>La Mesopotamia Argentina y todo su centro norte, deber re-conformar sus selvas, bosques y montes de manera urgente para abrazar la misma necesidad amazónica. Este  nuevo dibujo de nuestros territorios que la naturaleza ya había creado con pinceladas milenarias nos convoca a esculpir  esculturas que vuelvan a modelar las tres dimensiones de la diversidad: la ecológica, la cultural y la económica, en términos de escala humana.</p>
<p>Se necesita de una escucha muy sensible y atenta, por ejemplo al reciente «informe de evaluación científica» (1) de Antonio Nobre sobre «El futuro climático de Amazonia» y los impactos directos por medio de sus » ríos voladores» y su procesos de debilitamiento que se manifiestan sobre la cuenca del Plata y por lo tanto la Mesopotamia y Litoral argentino.</p>
<p>Si amazonas es un «océano verde», el Chaco o Walamba Sudamericano, sus selvas y montes fueron un enorme mar verde en el corazón también del Cono Sur.</p>
<p>&#8212;&#8212;-</p>
<p>La tecnología de las vidas está en la naturaleza. Re-definir y construir social y políticamente un nuevo modelo  agroecológico, que contenga la diversidad de los pueblos, sus comunidades y culturas, es hoy una necesidad de salvación.</p>
<p>Existen ya en el mundo experiencias de producción de alimentos bajo cubierta vegetal (2) o «bosques de alimentos», como de agroecología que resultan hasta mágicos. Aquí debemos poner todos nuestros esfuerzos. (3).</p>
<p>Seguir apostando al modelo agroexportador vigente es un suicido en términos de sustentabilidad, en todas sus dimensiones. De ser así, es rendirnos por una visión de ganancia a corto plazo, profundizando los escenarios de mega inundaciones y sequías. Es la simplificación de los territorios y el futuro de sus comunidades, para servirlos en bandeja a los latifundios genéticos. Es rendirse al campo de experimentación del totalitarismo genético.</p>
<p>&#8212;&#8212;&#8211;</p>
<p>Resulta prioritario entonces avanzar en una agenda que convoque a un debate reformador:</p>
<p>Se debe avanzar en la ejecución de la Ley de Agricultura Familiar integrada a una norma revolucionaria de transición hacia la agroecología. Se debe prohibir cualquier intento legal de apropiación de la diversidad de las semillas.</p>
<p>Conformar los comité de cuencas que sean necesarios particularmente en toda la cuenca del Plata en Argentina, con sistemática participación ciudadana y de sus organizaciones ecologistas y de productores, pasa a ser una prioridad de sobrevivencia y de gestión radicalmente democrática.</p>
<p>Profundizar la investigación judicial sobre los funcionarios políticos que desviaron durante años los fondos de la Ley de protección de los Bosques Nativos a «Futbol para Todos»,  es un ejemplo que la Justicia debe otorgar a la sociedad. Y así aplicarse esta Ley con todo rigor de común acuerdo con las provincias a los efectos de la repoblación -con especies nativas- de las riberas de las cuencas, sub-cuencas y ecosistemas asociados, es hoy el grito de mayor petición de la madre tierra.</p>
<p>Luego de las consecuencias de las dramáticas inundaciones en el Cono Sur, sancionar la Ley de presupuestos mínimos ambientales de protección de los Humedales es ya como impensada su aún sorprendente demora legislativa.</p>
<p>En definitiva, creer y hacer de la diversidad biológica y cultural, el ejercicio diario de la soberanía de nuestros pueblos como un proceso de construcción social y apropiación democrática de los territorios, sus cuencas y sus culturas.</p>
<p>De no ser así, no habrá Ingeniería tecnológica ni Ingeniero alguno, más allá de ser o no Presidente de la República, que pueda detener esta catástrofe, que nada de natural tiene, sino todo de inhumano.</p>
<p>(1) http://www.ccst.inpe.br/wp-content/uploads/2014/11/El_Futuro_Climatico_de_la_Amazonia.pdf</p>
<p>(2)http://www.bothends.org/uploaded_files/document/Rich_Forests_making_a_living_under_the_canopy_webve.pdf</p>
<p>(3)http://naturalezavivaargentina.jimdo.com/</p>
</span>]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Una ciudad bajo el agua</title>
		<link>https://entreriosahora.com/una-ciudad-bajo-el-agua/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[admin]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 24 May 2016 22:51:02 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[De fondo]]></category>
		<category><![CDATA[Inundación]]></category>
		<guid isPermaLink="false">http://entreriosahora.com/2016/?p=1252</guid>

					<description><![CDATA[Este texto, como se indica más abajo, pertenece a Eliezer Budasoff, periodista, cronista y escritor entrerriano, editor adjunto de la prestigiosa revista de crónicas Etiqueta Negra y Etiqueta Verde. Budasoff respondió con esta pieza periodística impecable a un pedido de la revista Crónica Ambiental de México, en el mes de marzo de este año. Puntualmente, [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<span class="cb-itemprop" itemprop="reviewBody"><p>Este texto, como se indica más abajo, pertenece a Eliezer Budasoff, periodista, cronista y escritor entrerriano, editor adjunto de la prestigiosa revista de crónicas Etiqueta Negra y Etiqueta Verde. Budasoff respondió con esta pieza periodística impecable a un pedido de la revista Crónica Ambiental de México, en el mes de marzo de este año. Puntualmente, el autor debía enviar un material que pudiera funcionar en la sección «Mi desastre inolvidable». Y Budasoff, claro,  habló de un desastre próximo, duro e inolvidable.</p>
<p><strong>Por Eliezer Budasoff </strong></p>
<p>Cuando descubrí que existían los desastres tenía siete años, y México había sufrido el terremoto más mortífero de su historia, pero sólo recuerdo la noticia por un rumor que recorrió mi escuela: en esa tragedia de la que hablaban nuestros padres, me dijo un chico de tercero, había muerto Don Ramón de El Chavo del 8. Aquella historia falsa —fue popular en Argentina— me sacudió por unas horas la indiferencia hacia el mundo adulto. De pronto había muerto alguien <em>que conocía,</em>y eso volvía real la tragedia. Esa tarde entendí que las casas podían venirse abajo, y que la gente de la televisión era real, pero lo olvidé pronto, al igual que los adultos. Habitamos el mundo con una inconsciencia infantil: los desastres que no nos afectan siempre nos llegan como si fueran parte de una película, imágenes de un mundo al que no pertenecemos.</p>
<p>Crecí en una ciudad que debe su nombre a uno de los ríos de llanura más anchos del mundo, Paraná, en una provincia argentina rodeada por agua, Entre Ríos. Una tierra ondulada y agreste, poblada de monte verde, donde el suelo no temblaba nunca, la polución era un problema de China, y los mayores desastres ambientales —la depredación del río, la tala de bosques para sembrar soja, la soja invadiéndolo todo, los agroquímicos de la soja— tardarían años en instalarse y ser noticia. Con tanta agua alrededor, nuestro desastre regional más común eran las inundaciones, pero casi nunca castigaban a Paraná, construida en lo alto de unas barrancas. No entendí lo destructiva que podía ser el agua —ni lo precaria que podía ser una sociedad— hasta abril de 2003, cuando el río Salado inundó Santa Fe, una ciudad vecina de medio millón de habitantes donde vivían mi novia y algunos amigos. El Salado es un río de más de dos mil kilómetros que nace en el norte del país y termina al sur de Santa Fe, después de bordear toda la ciudad. Hacía meses que aquel río venía creciendo a ritmo delirante aguas arriba, alimentado por unas lluvias anormales, densas y maratónicas. Durante la última década, los bosques que antes retenían las lluvias a lo largo del cauce se habían convertido en lisos campos de soja, y esa masa de agua bajó por el río como bola de nieve. A fines de abril de 2003 llovió durante cinco días sobre Santa Fe, y el río saturado se coló entre las defensas que debían proteger la ciudad de las inundaciones, porque las obras no estaban terminadas. “Santa Fe es como un pozo”, decimos en Paraná, para resumir la delicada situación geográfica de nuestros vecinos. El río avanzó sobre las casas a un ritmo frenético, y las defensas lo retuvieron adentro como si fuera una piscina. En cuestión de horas, los sectores más bajos de la ciudad —los más pobres—, tuvieron más de tres metros de agua encima. Es mentira que el cambio climático sea una amenaza democrática, dice Martín Caparrós: sus consecuencias siempre serán más terribles para los bangladeshíes que para los holandeses.</p>
<p><a href="http://entreriosahora.com/2016/una-ciudad-bajo-el-agua/santa-fe1/" rel="attachment wp-att-1254"><img fetchpriority="high" decoding="async" class="alignnone size-medium wp-image-1254" src="http://entreriosahora.com/2016/wp-content/uploads/2016/05/santa-fe1-300x209.jpg" alt="santa fe1" width="300" height="209" srcset="https://entreriosahora.com/wp-content/uploads/2016/05/santa-fe1-300x209.jpg 300w, https://entreriosahora.com/wp-content/uploads/2016/05/santa-fe1-768x535.jpg 768w, https://entreriosahora.com/wp-content/uploads/2016/05/santa-fe1.jpg 789w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a></p>
<p>El caos fue total en Santa Fe. Se inundaron más de cuarenta barrios, un hospital de niños quedó sumergido, el gobierno evacuó sin plan a más de sesenta mil personas, otros cincuenta mil abandonaron sus casas como pudieron, y una semana después todavía había casi dos mil desaparecidos. Un tercio de la ciudad quedó afectado. Con el río embalsado adentro, las zonas evacuadas se volvieron un escenario de guerra: padres de familia que dormían con escopetas en los techos de sus casas inundadas para evitar que les robaran las cosas, helicópteros que sobrevolaban toda la noche, tiroteos de madrugada, toque de queda. Durante días recorrí ida y vuelta los veinticinco kilómetros que separaban Paraná de Santa Fe para tratar de rastrear, junto a otros compañeros, información que no salía en ningún lado. Nos preocupaba la militarización de la ciudad, las dudosas cifras oficiales de muertes, los rumores sobre grupos de vecinos que ejecutaban a quienes sospechaban de ladrones. Se decía que en barrio Centenario habían colgado a un hombre de un árbol, con un cartel que advertía: «Este no roba más».</p>
<p><a href="http://entreriosahora.com/2016/una-ciudad-bajo-el-agua/santa-fe2/" rel="attachment wp-att-1255"><img decoding="async" class="alignnone size-medium wp-image-1255" src="http://entreriosahora.com/2016/wp-content/uploads/2016/05/santa-fe2-300x225.jpg" alt="santa fe2" width="300" height="225" srcset="https://entreriosahora.com/wp-content/uploads/2016/05/santa-fe2-300x225.jpg 300w, https://entreriosahora.com/wp-content/uploads/2016/05/santa-fe2.jpg 621w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a></p>
<p>De todos los actos desesperados que ocupaban a los afectados esos días, ninguno me asombraba tanto como la defensa de ciertos bienes, las cosas a las que se aferraban como si ignorasen que habían perdido cierta seguridad para siempre, que sus casas estaban con el agua hasta la rodilla, la cintura o el techo. Una amiga me juró que su vecina, después de enterarse que en pocas horas tendría más de un metro de agua en su casa, agarró una carpeta donde tenía su currículum y sus certificados, subió una mesa al segundo piso, puso una silla encima de la mesa, y  se sentó a resistir lo que viniera con sus papeles en brazos.La gente parecía dispuesta a tapar el desamparo con lo que tuviera a mano. Pero pronto fue evidente que todo se había hecho mal desde hace años, y hasta el último momento: la ciudad había crecido sobre zonas inundables, los bosques habían desaparecido, las defensas no estaban terminadas, el gobierno no había tomado en serio las lluvias, ni la crecida del río,ni las advertencias para evacuar a la gente. Tal vez —y eso era peor que pensar en un diluvio divino, en las fuerzas incontrolables de la naturaleza—, con funcionarios menos cínicos o ignorantes, no sólo se hubieran podido salvar las vidas, sino también las cosas a las que la gente dedica sus vidas. Aún hoy, tres altos funcionarios de entonces —entre ellos el ex intendente— están procesados por la muerte de dieciocho personas, pero la causa judicial sigue sin sentencia. En las casas de los barrios que se inundaron, el río dejó una marca nítida sobre las paredes: hasta aquí llegó el agua. Más de diez años después, hay quienes conservan aquellas marcas para no olvidarlo. La experiencia de perderlo todo debe ser intransferible,  pero quiero creer que ser testigo de un desastre así te transforma la manera de habitar el mundo. Algunas veces, cuando me incomoda mi propia apatía como espectador, vuelvo a esos recuerdos de la inundación como si fueran mis marcas de agua, para recordar lo precaria que es nuestra ilusión de estar a salvo en el mundo. «Ahora pienso que es bueno perder la confianza en el suelo, que es necesario saber que de un momento a otro todo puede venirse abajo», dice el escritor chileno Alejandro Zambra en una de sus novelas, cuando narra el retorno a su casa junto a sus padres después de un terremoto. «Pero entonces volvimos, sin más, a la vida de siempre».</p>
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