El Comedor María Reina, que funciona en la Parroquia San Miguel, de Paraná, en base al trabajo de un grupo de voluntarias, decidió abrir sus puertas este Jueves Santo, aún cuando sea un día feriado. Las y los voluntarios acudieron este día a preparar las viandas de comida a personas en situación de calle que a diario concurren por asistencia. Cada día -las personas que cocinan se rotan entre distintos grupos- reciben a unas 100 personas. El lugar, que surgió por iniciativa del padre Alejandro Patterson, ya retirado de su vida activa en la Iglesia, tiene más de medio siglo de existencia. Su servicio ha sido sostenido en base casi siempre a donaciones de personas y también a un auxilio económico del Estado. En pandemia debió cerrar por cuanto la mayoría de las personas que preparan la comida y sirven las viandas son mayores. Ahora, un problema que cruza la actividad de voluntarios es la violencia y el consumo entre quienes van por un plato de comida. Usualmente, deben requerir la asistencia de la Policía para evitar hechos de violencia. Se trata de el único dispositivo en la ciudad que asiste a personas en situación de calle con un almuerzo. Por las noches, la Municipalidad de Paraná, Suma de Voluntaes y Un Cielo Nuevo reparten viandas en distintos puntos de la ciudad.
De la Redacción de Entre Ríos Ahora

