En medio de la más riesgosa pandemia, en un contexto epidemiológico grave para la ciudad -con 4.538 casos positivos de Covid-19-, la Iglesia Católica decidió convocar a los fieles a participar de una caravana que recorrió las 25 parroquias de Paraná para venerar a la Virgen del Rosario, patrona de la capital provincial.

Y lo que ocurrió fue lo previsible: gente amuchada frente a los templos de distintos puntos de la ciudad, saliendo a vitorear el paso de la imagen histórica de la Virgen del Rosario -fue traída desde Santa Fe a Paraná en el siglo XVII-,  convocatorias poco menos que masivas. Esa imagen solo sale de la Iglesia Catedral cada 7 de octubre, día de la patrona de la ciudad, aunque esta vez no sólo cumplió el corto trayecto de las procesiones alrededor de Plaza 1° de Mayo sino que recorrió toda la ciudad.

La imagen histórica de la virgen pocas veces sale a la calle.

Esa imagen está ligada a la historia de la Iglesia Catedral. El 23 de octubre de 1730, el Cabildo de Buenos Aires erigió las parroquias rurales de San Antonio de Areco, Monte Grande, Matanza, Arrecifes y Baradero, Luján, Santa Cruz de los Quilmes y Magdalena, todos en Buenos Aires; y “el de la otra banda del Río Paraná toda la jurisdicción que obtiene aquella banda; se asigna por parroquia propia de su vecindad, la que con esta condición está próxima a construir a su costa el sargento mayor don Esteban Marcos de Mendoza, en cuyo ínterin se concluye podrá servir la que ay en dicho Pago. Y a la Parroquia propia de este Pago del río Paraná de la otra vanda, se le entregarán los ornamentos y alhajas de la capilla que se desalojó del Rincón…”.

El 8 de noviembre de 1730, en las puertas de la Catedral de Buenos Aires, se puso un edicto que llamaba a concurso para dotar de párrocos a los nuevos curatos, y para el de la Bajada se presenta el presbítero Francisco Arias Montiel, y de inmediato pidió elementos del rito que no se usaban en Buenos Aires y que se dispusiera la entrega “de las alhajas y bienes pertenecientes a la Capilla e Imagen de Nuestra Señora del Rosario que estuvo en el Pago del Rincón”.

Arias Montiel tomó posesión del curato el 27 de mayo de 1731, aunque la entrega de los ornamentos, bajo recibo y de manos del presbítero Pedro Rodríguez, recién se produjo el 27 de agosto.

Entre lo que le fue puesto bajo su cuidado, estaba “la Santa Imagen vestida con un manto de nobleza, campo azul, guarnición de encaje blanco, volado angosto”, y adornada con un rosario de oro, que después sería el eje de una historia singular.

Santiago Moritan, en Paraná, su fundación y su evolución en 218 años, calcula que la imagen de la Virgen del Rosario que se venera hoy habría llegado a tierras americanas con los colonizadores españoles al mando de Juan de Garay en 1573, con lo cual esa reliquia acumula más de 400 años.

Esa fue la imagen que hoy, en medio de una situación epidemiológica delicada -Paraná tiene transmisión comunitaria-, salió a las calles y que generó la aglomeración de fieles.

El arzobispo de Paraná, Juan Alberto Puiggari, atribuyó la presencia de fieles en los distintos templos al paso de la virgen como fruto «de los misterios de Dios. Extrañamos el festejo masivo en la Catedral». En declaraciones a la radio de la curia, FM Corazón, observó que «Dios nos está derramando gracias enormes, como esta. Es tan lindo, tan emocionante ver el testimonio de la gente, el cariño de la gente».

«En medio de cierta tristeza por no poder homenajearla, la Virgen salió pronto a acompañar y a consolar a sus hijos que están sufriendo en toda la arquidiócesis», señaló.

Ante los pedidos que, dijo, hicieron hoy los fieles, aseguró: «Estoy seguro que hoy la Virgen le estará pidiendo a Jesús, como en Caná, que a tus hijos del mundo, a tus hijos de Paraná, les falta salud. Y por qué no confiar en la misericordia de Dios para este tiempo. Por lo menos nos va a dar fortaleza para vivirlo mejor».

En las declaraciones a FM Corazón, Puiggari sostuvo que «necesitamos la salud, pero también necesitamos salir mejores (de la pandemia), si no, hemos vivido esto en vano». Al hablarle de forma directa a los católicos, dijo que «si de esta prueba tan dura no salimos mejores, hemos perdido una gran oportunidad que Dios nos da».

«Fue una decisión difícil», dijo Puiggari respecto de la salida de la imagen histórica dela virgen para que recorriera los 25 templos de Paraná. «No era fácil sacar una imagen tan antigua por las calles. Ahí tuvimos muchas opiniones, preguntas. ¿Valía la pena el riesgo? Bueno, bendito sea Dios la corazonada por la cual dijimos que sí», aseveró.

Fotos: Arzobispado de Paraná

De la Redacción de Entre Ríos Ahora