Camila Gómez tiene 30 años, es periodista, se ha desempeñado en distintos medios y está en una situación de extrema precariedad y angustia: en menos de dos semanas tiene que reunir $2,6 millones para costear una operación de cataratas en un instituto oftalmológico privado. Sin obra social, acudió primero al sector público de la salud, pero no hubo posibilidad de una intervención. «El Hospital San Martín no hace operación de cataratas», contó Camila.

Entonces, la desesperación dio paso al ingenio, ese ingenio que surge de la necesidad: organizó una rifa solidaria para recaudar el dinero que necesita.

Rifa solidaria para pagar mi cirugía de cataratas”, dice el posteo que publicó en redes sociales. Hay cinco premios, y 100 números. Ya los ha vendido a casi todos. Sortea el sábado 21 por la Lotería de Entre Ríos Nocturna.

 

Lo explica así: “Esta cirugía me daría la posibilidad de retrasar la ceguera total por un tiempo más. Necesito intentarlo. Actualmente no tengo trabajo ni obra social, y los beneficios de la pensión por discapacidad siguen en trámite, el CUD (Certificado Único de Discapacidad) no cubre el presupuesto de $2.600.000, por eso acudo a la solidaridad”.

Camila tiene 30 años y desde que nació lucha con una discapacidad visual que avanza: nació prematura.

“La desesperación me llevó a hacer la rifa. Estoy sin laburo y actualmente  tengo la pensión no contributiva por discapacidad que está en trámite, lo que habla también de una demora del Estado Nacional. Y por ende no tengo obra social y la cirugía de cataratas sale más de 2 millones de pesos. No me quedó otra que salir y pedir ayuda, colaboración de los paranaenses, de la comunidad, de los colegas. Y estoy agradecida por la respuesta que hubo”, dice.

-¿Cuál es el problema que tenés?

-Nací prematura, y eso ya, de por sí, implica una enfermedad que se llama retinopatía del prematuro. El ojo izquierdo está ciego de nacimiento y el ojo derecho, por la prematurez, quedó súper debilitado, con glaucoma, miopía, estigmatismo. También tengo muy debilitada la córnea, al punto que usé el ente contacto y tuve que dejar de usarlos. Y ahora, cataratas, que tienen que ver con la misma prematurez. La cataratas, en este momento, me está afectando toda la visión, la poca visión que tenía, porque estoy viendo solamente manchas, manchas con formas, digamos. Entonces, lo que uno hace es reentrenar sus sentidos, empezar a ubicarse a través del sonido, sobre todo, del tacto. Para eso también somos usuarios de bastón. Toda esta información uno la adquiere yendo a las instituciones adecuadas, en mi caso, de la Escuela Helen Keller, acá en Paraná. Pero actualmente está tan avanzada la pérdida de visión, que empecé a buscar distintos profesionales. Di con el doctor Javier Maldacena, del Centro de Ojos Paraná, que es excelente y es especialista en retina. Él fue el único que se animó y me dijo, sí, vamos a operarte, asumiendo los riesgos. Para mí, es jugar a todo o nada.

-¿Esa operación qué te permitiría?

-Me sacaría las cataratas y me dejaría ver, si pueden insertar el lente intraocular, si se dan las condiciones de la córnea y el cristalino y demás. En ese caso, se podría poner el lente intraocular, que me permitiría ver de cerca. De lejos ya no. Pero bueno, para eso tengo las otras herramientas, los otros sentidos. También se podría ver, en caso de poder usar anteojos y todo, mejoraría considerablemente la poca visión que tengo.

 

 

De la Redacción de Entre Ríos Ahora