Un grupo de personas, la mayoría mujeres, se concentró poco después de las 15 de este martes frente a Tribunales para reclamar el esclarecimiento de dos hechos de inseguridad: el homicidio de Facundo Bracamonte, de 19 años, ocurrido en mayo de 2025; y la balacera producida este lunes 5, cerca de medianoche, en barrio La Floresta, que dejó a una adolescente de 15 años, Katherine Alva, en gravísimo estado en la Terapia Intensiva del Hospital San Martín. Uno de los proyectiles que disparon dos jóvenes desde una moto quedó alojado en su cabeza.
Acudieron con la vana esperanza de que algún funcionario judicial los recibiera y, lo más relevante, les diera respuesta. Aguardaron a la fiscal Sonia Vives, de la Unidad Fiscal de Niños y Adolescentes, asignada al caso de la balcera del lunes por la noche. Como la funcionaria nunca llegó para darles alguna respuesta, parte de los manifestantes se dirigieron a la División Minoridad de la Policía, en calle Tucumán, donde permanecen alojados los dos jóvenes que se sospecha fueron autores de los disparos en La Floresta.
Zoe Alva, hermana de Katherine, contó que al oir que uno de los dos adolescentes habría hecho manifestaciones desde el interior de la dependencia policial, comenzaron los forcejeos y la intención de querer ingresar. Como se lo impidieron, empezó la agresión: las piedras arrojadas sobre el edificio de la Policía rompieron vidrios y aberturas. Rápidamente se hicieron presentes en el lugar cinco móviles y comenzó un enfrentamiento demencial: la Policía, según denunciaron los manifestantes, les arrojó gas pimienta y balas de goma. Al menos cinco personas terminaron con heridas.
Lorena, la mamá de Facundo Bracamonte, reclamó airadamente por la lentitud de la Justicia en resolver el caso de su hijo.
El punto en común es que en ambos hechos de violencia está sindicada la misma persona, Tobías Pereira.
Lorena explicó que desde la Justicia el Ministerio Público Fiscal le ofreció ir a un juicio abreviado, pero que lo rechazó y debió contratar los servicios de un abogado. «Quiero juicio común y condena para el que mató a mi hijo», demandó.
Zoe Alva contó en los alrededores de Tribunales lo poco que les pudo explicar a sus padres la fiscal Vives: que los jóvenes sospechados de la balacera del lunes quedarían detenidos con 90 días de prisión preventiva.
En realidad, todavía no ocurrió la audiencia ante un juez de Garantías para que se pueda determinar una medida de ese tipo. A la mañana intervino la jueza Elisa Zilli, que autorizó la aprehensión de los dos jóvenes sospechados de ser autores de la balacera.
Unas cuadras más alejadas de Tribunales, frente a Minoridad, ocurrió la batahola. Después del enfrentamiento de vecinos y la Policía, dos funcionarias de las fuerzas de seguridad les explicaban a un grupo de mujeres las consecuencias que podría tener para los manifestantes haber agredido una dependencia policial. Y, de paso, los anoticiaron de que podrían cargar con causas penales por ser autores de disturbios.
Al final, los manifestantes se desconcentraron, algunos cargando con heridas sangrantes, sin que hayan conseguido mucho ni demasiado.
Qué ocurrió el lunes por la noche
Minutos antes de la medianoche de este lunes, se produjo un nuevo hecho de violencia en la zona oeste de Paraná que dejó el saldo de dos adolescentes heridas de bala, una de ellas con un disparo en la cabeza por lo que permanece en estado crítico. La Policía detuvo a dos menores, uno de los cuales tiene un antecedente por un homicidio ocurrido el año pasado e integra un sangriento clan de narcomenudeo de la zona.
El hecho se inscribe en las disputas entre familias que se dedican al narcomenudeo en la zona de barrios La Floresta, Mosconi y alrededores, en la capital provincial, según reflejó el sitio Análisis Digital.
Alrededor de las 23.30, un grupo de adolescentes se encontraban en la vereda de calle República de Siria, a metros de la esquina con Segundo Sombra, inmediaciones del barrio Balbi, hablando y tomando mates. De repente, una moto con dos ocupantes se acercó velozmente, detuvo su marcha y el acompañante comenzó a dispararles.
Dos proyectiles alcanzaron a dos chicas que se encontraban allí: una, de 16 años, recibió un balazo en un glúteo, y otra, de 15, en la cabeza. La primera fue asistida y recibió el alta unas horas después. La segunda se encuentra internada en estado reservado en el hospital San Martín.
La investigación que quedó a cargo de la División Homicidios de la Dirección Investigaciones de la Policía pudo identificar a dos menores de edad como los autores del violento suceso: uno tiene 16 y el otro 17 años. Por ello, la causa pasó del fiscal en turno de Delitos Complejos Laureano Dato a la fiscal de Niños y Adolescentes, Sonia Vives. Ambos se presentaron en la División Minoridad de la Policía y se encuentran detenidos.
El de 17 había sido detenido el año pasado por un homicidio ocurrido en la zona del balneario Thompson de Paraná: a inicios de mayo le disparó a quemarropa a Facundo Bracamonte, luego de un entredicho mientras circulaban en las caravanas de motos que se reúnen en esta zona los fines de semana. En aquel momento tenía 16 años, fue detenido y luego recuperó la libertad mientras se continúa con aquel proceso judicial.
No es un caso aislado de un chico violento. Forma parte de un clan familiar dedicado a la venta de drogas en el barrio Mosconi de Paraná que desde hace unos años se viene enfrentando a los tiros con diferentes personas o bandas. Sus padres, Romina B. y “Gato” P., tienen causas por narcotráfico y numerosas causas por hechos violentos, y hace un tiempo involucraron a su hijo en las actividades delictivas. Tanto los padres como el hijo ya tenían a maltraer a mucha gente por la violencia que sembraron en la zona, aunque no son los únicos involucrados.
En este nuevo intento de homicidio, el menor habría querido ir a matar a un hermano de la chica de 15 años que se encuentra peleando por su vida, también menor de edad. Había una bronca por entredichos del barrio que el acusado quería saldar a tiros. Aparentemente, habría existido un ida y vuelta de comentarios en las redes sociales momentos antes, con frases como “no las ves”, “la ves pasar”, “sos re gil”, etcétera. Un contexto similar al homicidio de Bracamonte.
Imparables
El adolescente acusado de disparar ha estado involucrado en muchísimos hechos violentos desde hace un par de años y tiene una gran cantidad de causas. Incluso ha participado de balaceras junto a su padre en disputas barriales.
Se trata de un clan familiar que viene protagonizando hechos graves de violencia armada en los últimos tiempos en esta zona del oeste de Paraná. En mayo de 2024 estuvieron en la balacera infernal en plena siesta ocurrida en calle República de Siria, contra sus enemigos del clan Pais. Todo con el trasfondo de la disputa por la venta de drogas. En ese episodio una mujer que pasaba caminando recibió un balazo en una mano y se salvó.
Una investigación logró revelar cómo se aprovisionaban de armas y municiones: dos hombres compraban armas en una Armería de la ciudad y las inscribían legalmente, pero las vendían en seguida a alguna de estas bandas delictivas, o bien eran solo prestanombres. Fueron más de una decena de pistolas calibre 9 milímetros y una enorme cantidad de municiones.
En un celular de los acusados encontraron los mensajes que intercambió con el adolescente que hoy está imputado por el homicidio de Bracamonte y ahora por el intento de homicidio de la chica. En aquel entonces tenía 15 años y le pedía urgente que le consiguiera un arma y balas, porque estaban en plena guerra con sus rivales.
En 2024 a Policía allanó unas 30 veces las viviendas del clan liderado por Romina B. y de sus allegados, en busca de armas, sin éxito. El circuito de ocultamiento del armamento sigue siendo perfecto.
El Gato, padre del menor, junto a otra mujer familiar directa de la madre del chico, ya fueron condenados en 2016 (cuando su hijo, hoy detenido, tenía 7 años) por una causa por venta de drogas al menudeo, en el Tribunal Oral Federal de Paraná: cuatro años y dos meses de prisión efectiva para él, y tres años de prisión condicional para ella.
En marzo de 2024, Drogas Peligrosas allanó a esta banda e incautó unas 750 dosis de cocaína, dinero y otras cosas del narcomenudeo. Romina quedó detenida y fue imputada. Estuvo con prisión domiciliaria en una vivienda de calle Darwin, pero luego recuperó la libertad mientras avanza la causa, y ya estaba nuevamente en su casa del Mosconi.
De la Redacción de Entre Ríos Ahora





