En mayo de 2014 el exgobernador Sergio Urribarri decía, henchido de un extraño orgullo: «Con obras como la autovía de la ruta 14, que inició Néstor Kirchner y continuó Cristina, pueden venir seguros miles de argentinos a ver una de las categorías más taquilleras de Lationamérica”.
Hablaba del automovilismo, del Turismo Carretera, luego de la obra de pavimentación del Autódromo de Concepción del Uruguay que costeó el Estado entrerriano. La Provincia financió los trabajos, a través de Vialidad, para la construcción del nuevo acceso asfaltado de más de 4 kilómetros, calles internas, playón de boxes, movimiento de suelo y reacondicionamiento de la pista y colocación de alambrado olímpico sobre 4.600 metros. Además con intervención de la Comisión Administradora para el Fondo Especial de Salto Grande (Cafesg) se ejecutó la construcción de las nuevas cabinas de transmisión.
Las obras que ejecutó Vialidad provincial en el Autódromo uruguayense demandaron una inversión de unos 35 millones de pesos.
De modo que Concepción del Uruguay tiene desde 2014 un autódromo en condiciones, pero no tiene una pista de aterrizaje que permita, por ejemplo, que una aeronave de la Fundación Favaloro pueda aterrizar por un operativo de ablación de órganos.
Entonces sucede lo que se sucedió: una familia donó los órganos, pero los órganos no pudieron llegar a destino por un traspié logístico: el avión sanitario no tuvo pista en condiciones para aterrizar.
El operativo de ablación de órganos se concretó en el Hospital Justo José de Urquiza. El donante fue un joven de 34 años, vecino de Concepción del Uruguay, víctima de un ACV, cuya familia aceptó donar los órganos, lo que pudo en marcha el operativo en horas de las mañana del viernes 12, con el trabajo de médicos y enfermeros del nosocomio, integrantes del Centro Único Coordinador de Ablación e Implante de Entre Ríos (Cucaier), laboratorio y la coordinación del Aeródromo y Bomberos voluntarios.
Según señala el sitio 03442, se procedió a la ablación de córneas y riñones, que por el momento no tienen receptores asignados, pero ya se asignó el hígado a una mujer de Córdoba. Además, estaba previsto la llegada de un avión al Aeródromo de Concepción del Uruguay con el equipo médico para ablacionar el corazón.
Había un posible receptor en Buenos Aires, pero cuestiones técnicas, a las que se llega por falencias actualmente insalvables, hicieron desistir de esta ablación y por esto la pérdida del órgano y la posibilidad del paciente en espera de lograr una mejor calidad de vida.
El médico Carlos Casas, jefe de la Unidad de Coordinación de Trasplantes del Hospital Urquiza, explicó que debido al tipo de aeronave que se disponía en la Fundación Favaloro se hizo imposible el aterrizaje en una pista como la que cuenta Concepción del Uruguay, ya que por el sistema de turbinas deben aterrizar en pistas asfaltadas.
El mal estado de la pista en Gualeguaychú solo dejaba como alternativa la pista de Concordia, pero la distancia es muy larga y los tiempos no dieron para el traslado del órgano.
“El problema radica en los tiempos de isquemia fría no pueden superar las 4 o 6 horas. Estos tiempos son los que transcurren desde la ablación del órgano, hasta la implantación en el paciente receptor y en caso de tener que operar con el aeropuerto de Concordia no nos da esos márgenes”, señalaron.
Por esta situación, se hizo imposible aprovechar este órgano que bien pudo ser una posibilidad de vida para un paciente en espera, situación que no es la primera vez que se produce y parecería que nadie puede solucionar el problema.
Casas lamentó seguir padeciendo este problema de la falta de una pista asfaltada que sin dudas cada vez se hace más necesaria, sobre todo cuando de esto depende una vida.
“Es triste perder oportunidades como estas pese al buen trabajo del equipo del hospital Urquiza y ver que se trata de cuestión de decisiones políticas. Necesitamos que de una vez por todas se tome la firme decisión de solucionar esto y contar con la pista que Concepción de Uruguay necesita”, dijo Casas.
De la Redacción de Entre Ríos Ahora.

