La Policía debió intervenir este mediodía a raíz de un hecho de violencia ocurrido en comedor comunitario que funciona en la Iglesia San Miguel, de Paraná.
El servicio de comedor funciona de lunes a viernes, y brinda alimento a unas 70 personas, la mayoría gente que vive en la calle. El lugar funciona desde hace más de cuarenta años, en un salón que se ubica en la parte posterior del templo, y al que se ingresa por calle Buenos Aires.
Pero hoy el comedor María Reina, tal su nombre, vivió un clima de tensión que obligó a la intervención de la Policía: una de las mujeres que asiste a diario reaccionó de forma violenta contra Edda, una de las coordinadoras del comedor. «Es la segunda vez que le pega», dijo una de las voluntarias que trabaja en el comedor.
El clima violento viene notándose desde hace tiempo. Hace una semana se produjo una pelea entre los propios comensales.
Durante este lunes 16, había 4 mujeres atendiendo el comedor parroquial, y unos 70 comensales. Una de las mujeres que asiste al comedor a diario, después de golpear a una coordinadora, lanzó una piedra que casi impacta sobre otra de las mujeres, que lavaba los platos. Fue en ese momento que decidieron llamar al 911 y efectuar una denuncia en la comisaría primera.
Gustavo Horisberger, párroco de San Miguel.
En el incidente llamó la atención la pasividad del párroco de San Miguel, Gustavo Horisberger, que primero negó haber sido alertado con anterioridad sobre los hechos de violencia que se están viviendo en el comedor -un mensaje de whatsapp que quien se lo envió, una voluntaria, lo tiene archivado en su celular- y cuando lo pusieron al corriente de lo sucedido este lunes, dijo que «no había escuchado nada», según los testimonios recogidos.
Ahora, se abre la gran incógnita respecto a cómo seguir trabajando en el comedor parroquial y de qué modo frenar los hechos violentos.
De la Redacción de Entre Ríos Ahora.

