El colectivo debía pasar a las 9,24 de este viernes. No pasó a las 9,24.
La aplicación «Arriba Paraná» sirve, desde el 7 de diciembre, cuando la firma misionera San José SA se hizo cargo del servicio de transporte urbano de pasajeros en Paraná, para saber las frecuencias, los recorridos, conocer las paradas, planificar viajes en la ciudad.
Una nueva consulta indicaba que el próximo coche pasaría a las 9,44. No pasó a las 9,44.
Recién llegó a la parada a las 9,50. El anterior, a las 9,04.
«Es que hay menos coches porque empezó el horario de verano», informaba el chofer a cuanto pasajero consultaba por el desmadre de horarios.
La Municipalidad de Paraná no informó oficialmente de ningún cambio.
Tampoco avisó que las paradas de colectivos en los barrios se indicarían pintando el pavimento.
Ni que no habría garitas nuevas, ni viejas recicladas. Ni siquiera que se plantaría un poste a modo de señal para que el pasajero se oriente en cuanto a ubicación de paradas-, tampoco se mantuvo la política de ordenar el movimiento en las calles para que los automovilistas respeten el espacio del tranpsorte público.
La escena ocurrió este viernes por la mañana en la parada múltiple del tramo de calle Lapriada que va de Peatonal San Martín a Buenos Aires.
Allí el gobierno municipal pintó dos garitas de un verde llamativo y dizque instaló Códigos QR para que el usuario busque la información que precise.
Pero en esa cuadra de calle Laprida, donde hay dársenas para el transporte público, los vehículos particulares han ocupado todo el espacio. Y los usuarios que esperan el colectivo deben salir a mitad de la calle. No hay inspectores.
La escena se repite en otros puntos de la ciudad. El servicio de coletivos, que retomó cierto ritmo de normalidad en Paraná, no encuentra su espacio, ocupado casi siempre por los vehículos particulares.
Sucede lo mismo en el tramo de calle Laprida que atraviesa el Centro Cívico, ferente a Tribunales. Los empleados de la Justicia, del Consejo de Educación, de Casa de Gobierno, evitan caminar demasiado y dejan sus vehículos en lugares no autorizados. Y casi siempre ocurre en los lugares para ascenso y descenso de pasajeros del transporte público.
En algún tiempo alguien ideó carriles exclusivos, y líneas amarillas, pero ni eso.
El usuario del colectivo casi siempre está en desventaja.
De la Redacción de Entre Ríos Ahoera

