Paraná está sin servicio de colectivos desde el miércoles 1° de julio. Ha pasado exactamente un mes y los usuarios han debido encontrar formas alternativas para viajar de los barrios al centro, de un barrio a otro.

Hay un conflicto entre los empresarios de Buses Paraná -la concesionaria que reúne a Transporte Mariano Moreno SRL y Ersa Urbano SA- y la Unión Tranviarios Automotor (UTA) por deudas salariales. Los colectivos no funcionan, no hay recaudación y las empresas aducen que no hay forma de cancelar salarios.

La situación no se ha vuelto escandalosa por la pandemia, que ha restringido actividades y, así también, pasajeros. Hay menos gente en la calle, menos usuarios que demandan servicio. El tema se mantiene en agenda por la presión de los trabajadores, ya no el sindicato, sino los delegados gremiales que incluso han encabezado movilizaciones hasta la sede de la UTA; a la que juzgan sin mucho compromiso en reclamar a las empresas lo que adeudan.

Un poco más de dos años atrás, la gestión del exintendente Sergio Varisco presentaba la «nueva» concesión del servicio, ahora en manos de Buses Paraná, con bombos y platillos: a las 0 del domingo 8 de julio de 2018 empezó a funcionar por primera vez en la ciudad un servicio nocturno, del que ya ni recuerdos quedan, frecuencias más breves, nuevas trazas y la promesa de incorporación de unidades al servicio.

Hoy, dos años después, de todo eso, nada.

Entonces, julio de 2018, el anuncio fue así: Ersa operaría las líneas 1, 3, 5, 10, 11, 23, Nocturno Norte y Mariano Moreno las líneas 2, 7, 8, 9, 14, 16 (nueva) y Nocturno Sur. Estas unidades comprenden el área urbana, mientras que las del área metropolitana, que unen la capital entrerriana con Oro Verde, San Benito, Colonia Avellaneda y Sauce Montrull, bajo la órbita del Estado Provincial son las líneas 4, 6, 12, 15, 20 y 22.

«En este contexto, y para mejorar la calidad del servicio y cumplimentando las medidas impuestas en el pliego de concesión, Buses Paraná renovará la flota de micros. En poco tiempo se estarán presentando y poniendo en funcionamiento 35 vehículos 0 Km para las distintas líneas», dijo entonces el gobierno de la ciudad.

Pero a poco de andar el servicio hizo agua. Varisco dejó la Intendencia en un mar de conflicto, el principal, la falta de recolección de residuos, pero también con paros frecuentes de los choferes de colectivos, el más extenso, 15 días, en agosto de 2019.

Este mes de julio de 2020, sin embargo, se superaron los récords: un mes sin colectivos en Paraná.

De la Redacción de Entre Ríos Ahora