“Si vos me dejas, te voy a sacar el nene, te vas a quedar en la calle. No seas boluda, no me hagas esto”.
María de los Ángeles Rolando recuerda la última charla que tuvo con su ex y padre de su hijo, N, de 7 años, el exdiputado y exsenador provincial Nicolás Mattiauda, hoy referente de la Federación Agraria de Gualeguaychú.
Lo recuerda este martes 20 de enero de 2026, mientras batalla con el sistema judicial y le resuena en su cabeza el tono inquisidor que escuchó el viernes 16 de boca de un juez de feria, el titular del Juzgado del Trabajo N° 1, de Gualeguaychú, Luis Javier Frosch, cuando de un modo destemplado le dijo que debía entregar su hijo a su ex.
Dice que no ha tenido buen trato en la Justicia y que por eso debió acudir a los servicios de un abogado penalista de Concepción del Uruguay, José Ostolaza, para que la represente en la denuncia penal que presentó el 22 de diciembre pasado contra Mattiauda.
En la presentación, la mujer describe que mantuvieron una relación de pareja durante ocho años, de los cuales convivieron seis y tuvieron un hijo en común, y que desde el inicio la relación fue muy difícil y estuvo marcada por amenazas, condicionamientos, imposiciones y agresiones verbales, psicológicas, físicas y económicas, que —según dijo— se producían en la intimidad.
En el texto consigna que oportunamente realizó otras dos denuncias en Fiscalía y otra en sede de familia.
En el expediente constan las conclusiones de un informe de integrantes de Equipo Técnico Interdisciplinario (ETI) del Juzgado de Familia, así como un informe psicológico del profesional que trata a la denunciante desde 2022, donde se describen las consecuencias que la mujer viene sufriendo a raíz de su vínculo con Mattiauda.
La primera denuncia penal fue realizada después de la separación, en abril de 2023, por presuntos episodios de violencia física, verbal y psicológica. Luego volvió a denunciarlo en 2024, agregando nuevos hechos enmarcados en un contexto de violencia de género, y por último la que radicó el 22 de diciembre de 2025, por la cual se dictaron medidas restrictivas para protegerla desde el 23 del mismo mes, con una duración inicial de 90 días.
Esa primera denuncia realizada en la Fiscalía a cargo de Carolina Costa fue derivada al Juzgado de Familia, a cargo de María Florencia Amore, ya que allí se discutía la situación en torno a la tenencia y la vivienda del menor. Los episodios denunciados fueron considerados en un contexto de violencia familiar. En la segunda denuncia, que recaló en el despacho del juez de Garantías Ignacio Boris Telenta, la mujer narró un presunto contexto de violencia de género durante su relación con el exlegislador entrerriano. También se dictaron medidas restrictivas.
El 22 de diciembre la mujer volvió a denunciar a Mattiauda en la Unidad Fiscal de Gualeguaychú. La instrucción está en manos de la fiscal Eliana Ghiglione, con intervención de la jueza de Garantías Natalia Céspedes. Mattiauda, a través de su abogada, Graciela Katz, negó haber sido notificado de esa denuncia y menos de las medidas adoptadas por la Justicia. Y ello efectivamente es así: la dirección que se puso fue la que ocupaba el exlegislador provincial antes de mudarse a la actual vivienda que ocupa con su nueva pareja. Rolando dice que procuró corregir el dato en Tribunales, pero la feria aguó sus pretensiones.
“Esa denuncia la hice porque no aguantaba más. No daba más”, dice la mujer, que en medio de la separación y la batalla judicial con su ex atravesó un tratamiento por cáncer de mama. Y porque además, asegura, sus denuncias ante el Ministerio Público Fiscal nunca prosperaban: todo se anexaba a las causas de familia. “Vivo una tortura permanente. La Justicia no me escucha”, se angustia.
Hasta 2025 tuvo la tenencia exclusiva de su hijo, hasta que Mattiauda logra una resolución judicial que establece la tenencia compartida del niño. “En febrero del año pasado se lo llevan a Mar del Plata. El nene empezó a extrañar y me lo tuvieron que traer de vuelta. “Cuando me lo regresa, lo hace en forma presencial, con su actual pareja, y no en el horario pactado. Se enojó, lo subió al nene al auto, se fue y puso una denuncia en mi contra. Fue ahí que la Justicia dictamina que mi hijo debía estar 15 días más con su padre, y él escribe esa columna diciendo que el abusado era él, que la Justicia siempre le daba la razón a las mujeres. Estuve un mes sin ver a mi hijo”, cuenta.
Mattiauda siguió con la batalla en la Justicia contra su ex hasta que consiguió la tenencia compartida del hijo. “Nunca escucharon lo que tenía que decir el niño. Mattiauda seguía con las denuncias. Fue una verdadera guerra. Mientras tanto, yo empecé con un cáncer de mama. Como no tenía dinero para mandarlo al psicólogo, me volvió a denunciar. En la tercera o cuarta quimio que atravesé, me desalojó de la casa que ocupaba con mi hijo y mi otra hija. El día 6 de enero mi hijo tenía que ir con su papá. Le preparé el bolso, pero él se negaba a ir. Conseguí otro teléfono para comunicarme con Mattiauda, porque nos tiene bloqueados. Le dije que el nene se quería quedar un día más conmigo. Me dijo que no. En la casa de Mattiauda el nene queda a cargo de terceros, porque él tiene una función en Buenos Aires y viaja permanentemente”, dice.
La última situación la atravesó el viernes 16. El juez Frosch la citó a su despacho y, dice, la trató de “incumplidora” por trabar el contacto entre padre e hijo. “En todo momento he dicho que el nene se niega a ir con el padre. He pedido que lo vea el Equipo Interdisciplinario de la Justicia. Que lo escuchen”, plantea.
Ahora, Mattiauda tiene la custodia del niño hasta el 27 de enero. En medio, su expareja recibió una cédula con la notificación de que deberá pagar una multa económica si no manda un bolso con ropa de su hijo a la casa de su ex. La charla la cierra con una sentencia: “No estoy siendo escuchada”. Y un pedido: “Tengo miedo por lo que pueda pasar”.
De la Redacción de Entre Ríos Ahora

