El juez federal de Paraná, Leandro Ríos, otorgó este viernes la excarcelación a Viktor Melnyk, el ucraniano que fue descubierto por policías de Paso Telégrafo, en el departamento La Paz, cuando ingresaba a la provincia en el baúl de un auto Corsa que manejaba el empresario santafesino Juan José Clucellas, uno de los dueños de la armería La Escondida, que tiene su sede central en Santa Fe y una sucursal en Paraná.
Melnyk estaba detenido en la Comisaría Quinta, de Paraná.

«Habiéndose dado intervención a las autoridades sanitarias y migratorias pertinentes», dice la resolución de Ríos, se concedió la excarcelación «bajo caución juratoria. El ucraniano asumió el compromiso de asistir al Juzgado Federal de Paraná toda vez que sea requerida su presencia, y deberá presentarse de manera quincenal ante la Delegación Rosario de la Policía Federal
En la tramitación de la excarcelación intervinieron los abogados Christian Panceri, que representó al empresario Juan Manuel Clucellas, junto a Claudio Berón, que representó Melnyk.
¿Qué hacía Víctor Melnyk, un gigante de 1,90 metros y unos 150 kilos escondido en el baúl de un Corsa?
Romina G., pareja argentina de Melnyk, admitió, en diálogo con el diario La Nación, que Melnyk «ingresó de manera ilegal al país debido a que las fronteras están cerradas».
«Lo hizo porque quería estar conmigo, porque yo estaba por dar a luz. Y eso ocurrió el jueves, el mismo día que lo detuvieron. La bebé estuvo tres días en neonatología, pero ya está bien», explicó Romina, que vive en Rosario. «Yo entiendo que todo parece una película, pero es cierto que Viktor quería llegar para conocer a su hija», apuntó.
Cuando los policías de Paso Telégrafo detuvieron el Chevrolet Corsa en la ruta 12 divisaron que iba solo el conductor. Clucellas entregó los papeles y desplegó un trato afable hacia los uniformados. El vehículo no estaba a su nombre, sino que figuraba registrado en Itá Ibaté, Corrientes, por otra persona, que es «amigo y pariente», según declaró el empresario, tal como publicó el portal Aire de Santa Fe.
Los policías le pidieron al dueño de la armería La Escondida que abriera el baúl. Para evitar que lo hicieran, Clucellas les dijo que llevaba un ciervo Axis, que se cazan en esa zona.
Los policías de Paso Telégrafo en Entre Ríos descubrieron al ex soldado ucraniano Viktor Melnyk dentro del baúl de un Corsa. Los policías de Paso Telégrafo en Entre Ríos descubrieron al ex soldado ucraniano Viktor Melnyk dentro del baúl de un Corsa.
Pero dentro del baúl no había ningún animal, sino un hombre enorme, con las piernas flexionadas, como si estuviera en posición fetal, vestido con una gorra, un jogging y zapatillas de trecking. Los policías se pusieron nerviosos al ver dentro del auto al gigante que se movía. Dijo que se llamaba Viktor Melnyk y que era miembro de las fuerzas especiales ucranianas.
Los policías tiraron al piso a Clucellas. No sabían qué hacer. Y le pidieron al gigante ucraniano que saliera del baúl. Lo revisaron para ver si estaba armado. El hombre estaba quieto. No se resistió a que los policías entrerrianos lo esposaran.
Clucellas y Melnyk quedaron demorados. Y ensayaron sus explicaciones ante la Justicia federal. Pero la historia no les cierra por ningún lado a los investigadores. Ni a nadie.
El dueño de la armería La Escondida declaró que se había ido a pescar a Corrientes. Pero que no pudo lanzar la caña en las cabañas Don Quico, que son del dueño del Corsa gris, porque su amigo le dijo que podía comprometerlo: está prohibida la pesca por la cuarentena.
«El lunes fui a Itá Ibaté, a las cabañas Don Quico, que son de un amigo y pariente. Mi amigo me dijo que lo iba a comprometer porque estaban cruzando un montón de paraguayos a cobrar el IFE [Ingreso Familiar de Emergencia, impuesto como auxilio durante la pandemia]. Así que me quedé esperando y el martes y el miércoles me vine [para Santa Fe]», contó a los investigadores, según pudo averiguar Aire de Santa Fe.
Gigante haciendo dedo
Lo extraño es que Clucellas se había ido a Corrientes en una camioneta. Pero la dejó en Itá Ibaté, según contó. El argumento que dio a la Justicia resultó algo llamativo. «Dejé la camioneta mía en Ita Ibaté para decirle a mi mujer que se me había roto y que tenía que ir la semana que viene a pescar, y le pedí el auto prestado a él para venirme», dijo.
El empresario, de 46 años, aseguró que cuando regresaba a Santa Fe, luego de recorrer unos 25 kilómetros, vio a un hombre haciendo dedo en la ruta. «Para no venir solo, ya que yo venía en el Corsita, le dije que subiera», relató.
En ese momento Clucellas dijo que le sintió una «tonada extraña». El gigante ucraniano se sentó en el asiento del acompañante. Le contó al dueño de La Escondida, según su relato, que «la mujer tenía un gran problema, que estaba por tener familia en Rosario».
«Le pregunté si tenía papeles y me mostró que tenía placa oficial, que podía circular», explicó. Clucellas describió que fueron pasando todos los controles policiales sin mayores problemas.
Sin pasaporte
Melnyk no tenía ninguna placa oficial. Tampoco pasaporte. Solo llevaba un permiso de residencia otorgado en Málaga, España, el 31 de julio pasado. Un carnet de conducir de España que vence el 17 de enero de 2022 y una extraña identificación como «teniente» de los «Reales Tercios de España», cuya fecha de expedición es del 15 de marzo de 2019. Los Reales Tercios de España son -según publicó el diario El País- «una organización paramilitar a cuyo frente se encuentran personas que tratan de constituirse en salvaguarda de la monarquía». Es como una especie de logia, integrada en su mayoría por militares.
De la Redacción de Entre Ríos Ahora

