«La internación es considerada como un recurso terapéutico de carácter restrictivo, y sólo puede llevarse a cabo cuando aporte mayores beneficios terapéuticos que el resto de las intervenciones realizables en su entorno familiar, comunitario o social». Debe promoverse el mantenimiento de vínculos, contactos y comunicación de las personas internadas con sus familiares, allegados y con el entorno laboral y social, salvo en aquellas excepciones que por razones terapéuticas debidamente fundadas establezca el equipo de salud interviniente», plantea la Ley N° 26.627 de Protección de la Salud Mental, sancionada por el Congreso Nacional el 26 de noviembre de 2010.

Diez años después, dice Mauro Gieco, licenciado en Comunicación Social, flamante director del Hospital Escuela de Salud Mental -el exHospital Antonio Roballos- «debemos seguir impulsando su implementación y avanzar con el plan de adecuación de nuestro hospital». Y agrega: «Estamos convencidos que solos no podemos hacerlo, que con buenas intenciones y decisiones de este hospital y la Dirección de Salud Mental, no alcanza, sino que hay que poder ir pensando en esta implementación con los otros sectores que permitan garantizar no sólo el derecho a la salud sino a la educación, la vivienda, trabajo, etcétera».

Mauro Gieco.

La designación de Carlos Berbara como director de Primer Nivel de Atención del Ministerio de Salud dejó vacante la Dirección de Salud Mental, que dese octubre ocupa Alejandro Ruiz, exdirector del Hospital Escuela de Salud Mental. En el sitio de Ruiz quedó Mauro Gieco, licenciado en Comunicación Social, que realizó la especialización en Comunicación y Salud en la Universidad Nacional de Córdoba. Integró el equipo técnico de la Dirección Provincial de Salud Mental y Adicciones. Es educador no formal, mediador comunitario del Centro de Mediación de Paraná. Desde hace más de cinco años se desempeña como docente en la Residencia Interdisciplinaria en Salud Mental y lleva 15 años de experiencia en el Hospital Escuela. Su última función, antes de ser nombrado director, fue la de secretario técnico.

-¿Cómo recibís al Hospital Escuela en el comienzo de tu gestión como director?

-Vengo trabajando hace 15 años en este hospital; primero en el Área de Comunicación Social, y los últimos años cumpliendo la función de secretario técnico. He sido testigo y partícipe de las modificaciones e implementaciones vinculadas con la Ley de Salud Mental. Recordemos que esta ley vino a regular gran parte de las prácticas y el cambio de paradigma en relación a la atención que ya se venía sosteniendo en algunas instituciones.

 -¿Cómo se está pensando la adecuación del Hospital Escuela conforme a la Ley Nacional de Salud Mental?

-A 10 años de nuestra Ley Nacional de Salud Mental debemos seguir impulsando su implementación y avanzar con el plan de adecuación de nuestro Hospital Escuela. En este momento de pandemia tan difícil que nos toca atravesar, implica muchos desafíos. Avanzar en la sustitución de los monovalentes y poder pensar en instituciones con mayor abordaje comunitario, nos da un perfil para donde debemos ir. Estamos convencidos que solos no podemos hacerlo, que con buenas intenciones y decisiones de este hospital y la Dirección de Salud Mental, no alcanza, sino que hay que poder ir pensando en esta implementación con los otros sectores que permitan garantizar no sólo el derecho a la salud sino a la educación, la vivienda, trabajo, etcétera. Las personas que reciben atención en nuestro hospital tienen otras necesidades, además de las vinculadas con la salud mental. Por ejemplo: si las personas no tienen un lugar donde vivir y dormir, no tienen que comer, seguramente tendrán que permanecer en este lugar más allá de un alta clínica, es decir, permanecen por múltiples cuestiones de carácter social, económica, lazos sociales debilitados. Para garantizar y satisfacer estas necesidades, que redundan en salud mental, debemos afianzar las articulaciones que hemos construido con otros sectores respecto a políticas, por ejemplo, habitacionales. Esto es sobre lo que tenemos que seguir construyendo y fortaleciendo. Asimismo, es necesario sumar hogares asistenciales con alto nivel de apoyo, casas de medio camino, entre otros dispositivos de sustitución. Es urgente implementar las residencias para personas que están cumpliendo medidas de seguridad, lo cual no es solo un trabajo del Ministerio de Salud, sino que, como decía anteriormente, implica articulación con otros sectores: Ministerio de Justicia, Sistema Penitenciario, etcétera. Si bien estamos lejos de una plena implementación de la ley en relación a la sustitución definitiva de los monovalentes, esto debe ser a través de una construcción que implica avanzar con otras adecuaciones que, si bien exceden a nuestro hospital, impactan en el mismo. Me refiero, por ejemplo: a mayor habilitación de camas en los hospitales generales para internación en salud mental, esto es algo con lo que en este contexto de pandemia no se puede avanzar en gran medida, pero no debe dejar de tenerse como objetivo. Así mismo debemos seguir trabajando con los efectores del interior de la provincia a fin de garantizar atención e internación en las comunidades de referencia de los usuarios y las usuarias.

-¿Con qué facilitadores se cuenta para lograr estas propuestas de adecuación?

-Principalmente, contamos con un gran capital humano. La apertura de los trabajadores para transformar las prácticas. En las salas de internación es importante cómo los equipos han podido ir más allá de las altas, y han ido viendo la necesidad de acercarse a los CAPS (Centros de Atención Primaria de la Salud) de referencia, estableciendo otros vínculos con los referentes afectivos de cada usuario y usuaria, cuando lo hay. Poco a poco esto se va instaurando. No quiere decir que sea fácil, por supuesto, pero la voluntad de la mayoría de los trabajadores y trabajadoras de no estancarse en una modalidad de trabajo, es un gran facilitador. La mayoría de los servicios ha ido presentando propuestas de transformación de su atención a fin de acercarse a los lineamientos de la ley. Esta apertura y compromiso es fundamental en el proceso de transformación institucional.Finalmente, contar con un Órgano de Revisión que supervisa nuestras prácticas marca un rumbo.

 -¿Y de los obstáculos existentes? 

-Principalmente presupuestario. Asimismo, este momento de pandemia dificulta y nos limita en la gestión de tantas otras mejoras para nuestro hospital. Hay muchos aspectos para avanzar e implementar, no sólo en relación al tipo y calidad de atención de nuestros usuarios y usuarias, sino también a las condiciones de trabajo de nuestros compañeros y compañeras, lo cual es un aspecto central a la hora de pensar la gestión.

Fuente: Entrevista realizada por Área de Comunicación del Hospital Escuela de Salud Mental.