Francisco Cossy, arquitecto, lleva ocho largos años transitando los pasillos de Tribunales en un pleito que, de momento, parece no tener fin: mantiene una disputa con su expareja para lograr vincularse con la hija de ambos a la que no ve hace seis años. Después de batallar adentro de Tribunales, ahora va a exponer su caso y el de muchos otros padres en las puertas del edificio del Poder Judicial: será este viernes 20, a las 10.
En medio, ha acudido a los Tribunales, se ha sentado con distintos jueces de Familia, ha mantenido entrevistas con equipos técnicos de psicólogos, psiquiatras y psicopedagogos, ha presentado escritos que no han tenido rumbo, ha logrado un régimen de visita a su hija con dictamen judicial, pero como ese dictamen fue incumplido acudió con una demanda de ejecución de sentencia. Pero nada.
Su caso está en el Juzgado de Familia a cargo de la jueza Rosario Moritan. Pero es uno de muchos. Otros padres están en situación parecida y batallando en los pasillos de Tribunales. “Atrás hay otros 15 padres en la misma situación. Esto no es un caso personal. No es mi caso. Hay muchos otros casos de padres que no logran vincularse con sus hijos, y que se enfrentan a un sistema judicial que no da respuestas”, señala Francisco Cossy a Entre Ríos Ahora.
Francisco Cossy empezó a visibilizar su problema en los medios y se encontró que su caso no es un solo caso sino que hay muchos otros. ¿Qué es lo que ocurre? “Los Juzgados de Familia no están preparados para resolver problemas. No identifican una posible solución. Los equipos técnicos y todos quienes intentan dar una visión, lo único que hacen es describir los problemas, porque esa es su formación. No dan alternativas de solución. En mi caso, han intervenido cinco profesionales, y lo que ha ocurrido es que pasa el tiempo y no hay solución”, dice.
Los padres, asegura, no encuentran la forma de revincularse con sus hijos luego de una separación, por distintos motivos. Y llevado ese asunto a los Tribunales, los Juzgados de Familia hacen agua. “Es importante que, antes de recurrir a la Justicia, se agoten todas las posibilidades de un diálogo sano y adulto entre los padres. Tristemente, en mi caso, como en el de muchos otros, la madre no me reconocía como importante en la vida de mi hija y aún hoy sigue siendo igual. Fui a la Justicia hace 8 años a pedir una medida cautelar, y la jueza dispuso que ambos padres teníamos provisoriamente la tenencia de nuestra hija. Eso fue antes de la reforma del Código Civil. Ahora, se habla de responsabilidad parental y en principio es compartida salvo excepciones. Le dije a la jueza que las características de la madre de mi hija y su entorno me hacían temer que obstaculizaría el contacto conmigo. Es más, le adelanté la estrategia que utilizaría. Cuando era muy pequeña, pondría excusas para que el régimen de contacto no se pudiera cumplir, y luego, haría que sea la misma niña quien me rechazara. Eso fue lo que ocurrió y el servicio de justicia lo supo ver pero no impedir”, cuenta.
Esa inacción de la Justicia, asegura, se debe a que “no saben o no quieren ejercer las facultades que le da la ley para impedirlo. En mi caso estoy seguro de que si el Ministerio Pupila, que supuestamente representa los derechos de los niños me hubiera acompañado en el reclamo, esto no hubiera ocurrido”.
En el caso de Cossy actúa la jueza de Familia Rosario Moritan, y como defensor público, Pablo Andrés Conti.
“Le aseguro que el familiar que reclama el contacto en estos casos se siente muy solo, pese a que se supone que el fuero de familia es un fuero especializado y de acompañamiento, pero dista mucho de serlo y tener contención en cualquier aspecto. Lo que consiguen, y hablo por la generalidad de las personas que me contactan con los mismos problemas, es hacer sentir al padre o madre que les solicita ayuda el sentimiento de culpa y desprotección total contra estos hechos. Siempre las respuestas se repiten: ´Nada podemos hacer¨. ´Esperen citación para audiencia´. ´Vaya a hacer la denuncia al fuero penal´”, señala.
Cuando intenta explicar la razón que le impide ver a su hija, dice: “Yo no sé bien en qué consiste este tema. No quiero pensar que signifique darle la razón siempre a las progenitoras. Si el entorno de estas madres comprendiera que correr al padre y a toda su familia de la historia de vida de los niños afecta seriamente su salud y su derecho a la identidad, tal vez no se produciría el daño. Pero muchas veces los parientes se sienten felices de ocupar el lugar del ausente, ya sea abuela, padre, o quien fuera Se da en familias clásicas, patriarcales”.
De la Redacción de Entre Ríos Ahora

