Más de 70 personas en situación de calle asistieron hoy al último almuerzo del año que sirve el comedor que funciona en la parroquia San Miguel Arcángel, ubicada en Buenos Aires y Carlos Gardel, de Paraná.
Al almuerzo de fin de año, al que asistió mucha más gente de lo habitual, se sumó el párroco de San Miguel, Gustavo Horisberger, que bendijo alimentos y se sentó a la mesa también.

El menú de este 31 fue choripan, empanadas saladas,jugo de manzanas y palito helado, porque esta vez también asistieron chicos -sólo recibe a adultos-, y los voluntarios del comedor contaron con la colaboración de muchas personas que hicieron donativos.
La oferta del comedor tendrá una pausa durante enero y febrero, y volverá a funcionar a partir de marzo próximo.

El denominado Comedor María Reina es un proyecto que nació hace más de cuatro décadas, impulsado por el sacerdote Alejandro Patterson, como forma de brindar un plato de comida a la gente en situación de calle.
Patterson se llama Alex Robert, pero aquí se lo conoce como el padre Alejandro.
Nació en Johannesburgo, Sudáfrica, en 1936, pero se ordenó sacerdote en 1971 en Dublín, Irlanda.
Formó parte de aquel contingente de curas extranjeros que a principios de la década de 1970 se asentó en Paraná, traídos por el arzobispo de entonces, Adolfo Servando Tortolo.
Aquí llegó junto a John O’Malley, el padre Juan, fallecido en 2010, Peter O’Connor y Michael Hubbart. Los cuatro habían conseguido en 1966 salir de la congregación de los Hermanos Cristianos, a la que se habían incorporado como educadores.
Exclaustrados de esa orden, se incorporaron a los dominicos, y se formaron en sus seminarios.
El 6 de julio de 1970, Tortolo le escribe al cardenal Ildebrando Antoniutti, prefecto de la Sagrada Congregación de Religiosos, y le comenta de su interés de incardinar a los cuatro seminaristas, una vez ordenados, en la diócesis de Paraná.
El 4 de julio de 1971 son ordenados los cuatro en la capilla del Seminario de Dublín, pero a título de la Arquidiócesis de Paraná.
Llegaron a la Argentina en julio de 1972, y al año siguiente se hicieron cargo de la Parroquia San Miguel, en Paraná.
Pero no se quedaron los cuatro: aquí se asentaron John O’Malley, irlandés; Alex Patterson, sudafricano; y Peter O’Connor, irlandés. El cuarto que formó parte de aquel contingente, Michael Hubbart, pronto regresó a Kimberly, Sudáfrica, su lugar de origen, donde falleció.
Aquí, en San Miguel, el padre Juan, donde llegó a ser el más renombrado de los curas exorcistas, fue párroco desde 1973 a 1988, y luego vicario, hasta que se retiró al hogar sacerdotal de las Hermanas Siervas del Espíritu Santo, donde murió, en 2010.
Patterson ha sido el sacerdote que más ha destacado, porque es el de más larga trayectoria pastoral.
El comedor que armó en San Miguel para los sin techo todavía permanece.
Y es que la atención de las personas que viven en la calle es una deuda pendiente en Paraná.
Desde 2010, está vigente la ordenanza N° 8.932, por la que se plantea un tratamiento a la problemática que excede el plato de comida y el techo. Esa norma fija la creación de un programa de Asistencia Integral para Personas en Situación de Calle, en el ámbito de la ciudad de Paraná, pero que nunca se instrumentó.
Establece entre los objetivos esenciales “el abordaje integral en forma inmediata en la situación de crisis y la promoción de su desarrollo humano”. La aplicación efectiva de la norma viene siendo un pedido añoso de organizaciones e institucione. El año pasado, con el nuevo gobierno, se avanzó en la introducción de una modificación a la norma; pero aún se esperan novedades respecto de su instrumentación.
En el medio, se produjo una pérdida entre los sectores que venían trabajando en el tema: en diciembre cerró Casa Solidaria, un dispositivo que había surgido en 2011 en el marco de una cátedra de la carrera de Licenciatura en Psicología de la Universidad Autónoma de Entre Ríos (Uader) para atender con una mirada integral la situación de las personas que viven en la calle.
Pero aún cuando hay distintas iniciativas de organizaciones que dan de comer a los sin techo, el comedor de la Iglesia San Miguel es el más “institucionalizado”.
De la Redacción de Entre Ríos Ahora.

