Julio Godoy, un conocido capo narco de Paraná, regresó a la ciudad después de haber cumplido con su condena. Pero su vuelta le deparó una nueva causa en la Justicia: su hija y su exesposa lo denunciaron por una serie de hechos que fueron enmarcados en delitos de violencia de género. Llegó para reclamarles la vivienda que ambas ocupan en calle Barbagelata, y, palabras más, palabras menos, les anticipó que si no lograba su cometido, las iba a matar.
Luego de la denuncia, la Justicia le impuso medidas de restricción a Godoy, que incumplió: el hecho quedó registrado en cámaras de seguridad que había hecho instalar su exmujer en la casa. La abogada querellante María Fernanda Vázquez Pinasco, que representa a su exmujer y a su hija, acudió a una audiencia ante la jueza de Garantías Eliza Zilli para pedir que se le impusiera prisión preventiva en la Unidad Penal de Paraná.
Pero en esa audiencia ocurrió otro delito: Godoy amenazó de muerte a la abogada.
La fiscal Mercedes Nin lo imputó por el delito de amenaza, que se agregó a las otras causas que ya tiene en su haber. Ante la proximidad del vencimiento de la prisión preventiva, ayer se realizó una audiencia para revisar la medida. Por acuerdo entre las partes, se pidió morigerar la misma, ya que, a diferencia de la audiencia anterior, esta vez Godoy consiguió un domicilio para demostrar arraigo. Su hermano, quien además es su garante, le alquiló un lugar en calle 25 de junio.
Además, no podrá acercarse a sus tres víctimas. Respecto de su expareja y su hija, la prohibición será en un radio de 500 metros, ya que así lo establece el sistema de pulsera dual que administra la Policía. Se trata de un dispositivo que tiene el acusado y la víctima, monitoreado por la División 911, por el cual se activa el alerta cuando ambos están a una distancia inferior a la indicada.
Respecto a la abogada, solicitó que le impongan a Godoy la prohibición de acercarse, a ella y a su grupo familiar, tanto en su lugar de trabajo como en su vivienda, y que le apliquen en su celular el botón antipánico.
El defensor oficial de Godoy, Fernando Callejo, se opuso a la restricción solicitada por Vázquez Pinasco, porque considera que no sucedió la amenaza denunciada, según publicó el diario Uno.
La jueza Zilli hizo lugar a lo solicitado, tanto por la fiscal como por la querellante.
Existe la posibilidad de que Godoy consiga trabajo próximamente en la provincia de Buenos Aires. En este caso, se revisará la medida cautelar y la fiscal Nin consideró que debería imponérsele la prohibición de ingresar a la provincia de Entre Ríos.
Por otro lado, se sustancia una causa civil por el pleito que es el origen de la causa penal: la propiedad de calle Barbagelata. Se instó a Godoy a que se presente con un abogado, pero aún no lo ha hecho.
La abogada Vásquez Pinasco publicó en las redes la carta que sigue, que habla de esa amenaza que sufrió en una audiencia en Tribunales:
«En mis años de ejercicio de mi profesión he pasado por un sin número de situaciones, imagino que como todo el mundo. Sin embargo, el hecho de ser abogada querellante en casos de violencia de género me ha enfrentado fuertemente con historias y situaciones de agresión y crueldad. En las que también hay resistencia y justicia.
Con la misma convicción con la que hice la denuncia policial por amenaza de muerte hacia mi persona quiero compartir con ustedes lo que me está pasando.
En el ejercicio de una querella por los delitos de violencia de género el acusado Julio Godoy amenazó y coaccionó a mis clientas, y en la audiencia de prisión preventiva luego de dar mi alegato, el acusado pasó su dedo índice por su cuello sin emitir palabra, pero con claro gesto de “te voy a cortar el cuello”.
En este momento Godoy está en libertad morigerada porque tiene tobillera y mis clientas con tobillera dual y yo con botón anti pánico.
Las violencias machistas a las que estamos expuestas en la cotidianidad de nuestras vidas y la impunidad de quienes las ejercen, lejos de paralizarme y/o debilitarme me dan fuerzas para seguir en el camino que elegí: defender los derechos de las mujeres.
Quiero destacar el accionar de la Dra. Zilli igual que la fiscal que fueron empáticas, no así el defensor que expresó que la amenaza, que quedó filmada, no era así.
Los mecanismos de protección ya están funcionando, pero es necesario y urgente hacer pública esta vivencia porque esto nos pasa a diario a quienes defendemos mujeres que denuncian violencia de género.
Ni este ni ningún otro violento logrará hacerme desistir porque sé que el patriarcado se va a caer.»
Foto: Elonce.
De la Redacción de Entre Ríos Ahora.

