Por Paola Robles Duarte (*)

 

Me comentaron sobre la publicación de un dino en redes sociales, aclarando su participación en la investigación por el paradero de Blanca Susana Sola.

En las notas que escribí y en las entrevistas en las que participé durante estos días mencioné este dato: cinco jueces intervinieron en diferentes momentos de la causa que fue prendida fuego.

¿Cómo lo sé? Porque en 2018 leí cada ejemplar de los últimos 30 años de los diarios El Argentino y El Día de Gualeguaychú en la hemeroteca del Instituto Magnasco.

Fotografié cada cobertura periodística, cada recuadro, los dichos de los jefes de policía, de los funcionarios judiciales, de la familia de Susana. Armé una carpeta con esas impresiones y la acerqué al Juzgado de Garantías N°2.

No teníamos expediente pero sí teníamos toda la cobertura periodística de la época. Eran muy pocos los vecinos que recordaban lo que habían declarado, estaba el testimonio de los familiares y esos artículos periodísticos. Todo lo demás estaba por reconstruir.

En una nota publicada el 18 de marzo de 1992 con motivo de cumplirse el segundo aniversario de la desaparición de Susana, el exjuez Eduardo García Jurado hizo lo que más le gusta en el mundo mundial: dar declaraciones periodísticas.

EGJ descartó públicamente la línea de investigación basada en “un posible secuestro o privación ilegítima de la libertad” poniendo en relieve como principal hipótesis la existencia de una posible “huida del hogar” para evadir “problemas familiares”.

Si bien reconocía que “el caso todavía no estaba cerrado” adelantó la futura suerte de la investigación: “Hay órdenes impartidas a la Policía de Entre Ríos y a la Policía Federal para que la busquen hasta los 21 años de edad, momento en el cual ella tenga facultad de elegir su destino”:

¿Elegir su destino? Blanca Susana hubiese cumplido los 21 años el 9 de enero de 1997. Hoy tendría 50 años.

La imagen que ilustra lo que aquí digo es el recorte con los dichos de EGJ. En ese artículo también la familia manifestaba su disconformidad con aspectos de la investigación. No tenía encima el DNI (que nunca se renovó) ni abrigo, ni dinero, ni ropa para cambiarse. No le daba el perfil, según los testimonios de quienes la conocieron.

Ningún testimonio en sede judicial señaló la fuga de hogar como principal hipótesis (al menos eso declaró el único funcionario que se acercó a brindar testimonio en el nuevo expediente, el Dr. Gómez del Río, aportando el dato de que fueron a buscarla a un lugar donde no la encontraron).

Mientras la familia reclamaba que la chica apareciera, cuando solo habían pasado dos años de su ausencia, el juez que tenía que buscarla estigmatizaba  en los medios a la familia en una línea que jamás pudo probar (al menos antes de que se quemara el expediente) y avisaba que se la buscaría hasta la mayoría de edad porque si no volvía era porque ella quería.

Esta es una burrada machista de tal tamaño que no resiste análisis. (Hubiese estado buena la repregunta periodística ahí). En fin. Blanca Susana lleva 36 años sin aparecer. Sus datos no ingresaron al sistema de búsqueda de personas hasta el año 2018.

La Justicia archivó la causa y luego la eliminó sin comunicarle a la familia. La Policía nunca pudo o quiso, no lo sé, aportar un dato que permitiera dar con el rastro de la chica.

Qué lo deja tan tranquilo a este señor con su intervención? Felicita a una Policía que no pudo dar con una sola pista certera respecto de la desaparición de una chica de 14 años? Ella sola «fugándose» de su casa logró burlar a toda la estructura de la Policía de Entre Ríos?

Pasaron 36 años. Susana no aparece. Su identidad legal quedó congelada en 1990. Si no va a aportar un dato para encontrarla, por respeto al menos, por el que no tuvo con la familia cuando declaraba cosas a los medios, cierre la boca. Usted ya no es importante.

La búsqueda de la chica que desapareció hace 30 años

(*) Paola Robles Duarte es periodista. Colaboró con la familia de Susana Sola, y con la Justicia, en la reconstrucción del expediente para su búsqueda.