Era Viernes Santo. Era el Vía Crucis, esa tradición católica que revisita la pasión, muerte y resurrección del hijo de Dios.

La comunidad de la parroquia Nuestra Señora de Gudalupe, de barrioLa Floresta, en la zona oeste de Paraná, caminaba por la zona de República de Siria y Ameghino, y frente a un contenedor que desbordaba residuos había una pareja: buscaban el sustento diario. Su Vía Crucis de este tiempo.

El párroco Miguel García detuvo la marcha. Se acercó a los dos. Ya había caído la noche en este borde de la ciudad. Les impartió la bendición. Y les dijo algo más: que el Sábado de Gloria se acercaran a la parroquia, que algo habría para ellos.

«Les dije que pasaran, que siempre algo hay, un poco de pan, fideos, esas cosas. Hace un rato pasó el matrimonio por la parroquia. Es lo que hacemos todos los días. Es el trabajo que se hace acá en el barrio. Es relindo trabajo, poder ayudar. Es lo que nos pide el Papa León, y lo que nos pidió tanto el Papa Francisco, una iglesia cercana, con nuestras miserias y con todo lo que tenemos. Acá, en Guadalupe, tratamos de ayudar a todo el que pide… ah, mirá, justo ahí viene alguien a pedir», cuenta el sacerdote por un audio de whatsapp en el que se cuelan voces de niños. «Hace frío, vayan a casa, ahí tienen caramelitos», les recomienda.

Después, sigue: «Es así, todos los días. Uno trata de ayudar como puede».

En la parroquia Nuestra Señora de Guadalupe dan a sistencia alimentaria desde un dispositivo que asiste a 85 familias. «Pero en vez de elaborar la comida, a cada familia le hacemos una entrega, a veces dos veces al menos; a veces, uan vez. Pero por lo general son dos veces. El último censo que hicimos al comenzar el año nos dio 85 familias. A esas 85 familias, dos veces al mes les entregamos un bolsón bien completo de mercadería. Son donaciones que recibimos de particulares, más una ayuda de la tarjeta Sidecreer que tenemos en la parroquia. Hay un grupo de jóvenes que hace las entregas. El grupo se llama Pastoral Social. Pero no es la Pastoral Social de la Arquidiócesis. Le dimos ese nombre al grupo de la parroquia. Gracias a Dios, podemos seguir ayudando», cuenta.

 

 

De la Redacción de Entre Ríos Ahora