“—Quiero volver a casa —dijo Claudio y yo sentí que me apretaban la garganta. Porque si había algo imposible en este mundo era volver a casa”.

En “Toda esa gente sola”, el último libro de cuentos de Fabián Reato, con cuidada edición de la Editorial Palo Santo, de Gualeguaychú, el autor nos lleva de las narices a un territorio que habita con soltura.

En una ciudad -¿la nueva Federación?-, la historia de una familia rota, papá y dos hijos, una mamá ausente por alguna razón, y ese lago que se pliega y avanza, que oculta y descubre una ciudad vieja y de a ratos arropa a una ciudad nueva, y alrededor de ese lago una familia y sus secretos y ausencias.

El libro, que Fabián Reato presentó el viernes en la Biblioteca Provincial, abre con el cuento “Siempre es difícil volver a casa”, un clima de agobio y oscuridad con tres personajes que asoman y muestran lo justo, lo que quieren, lo que les sirve. “No tardó en llegar el anochecer. Anochecer es un verbo implacable porque nada lo puede detener”.

En “Los perdidos” muestra una destreza preciosa para armar climas, retratar personajes, construir una historia que va de lo más mínimo a lo extraordinario. “No están perdidos, andan por otros caminos”, resume esa escena alocada de un grupo de amigos que se accidentan arriba de una camioneta bajo una tormenta feroz.

Hay cuentos que se explican con un guiño a las tradiciones, como “La escoba en la puerta”.

Adentrarse a ese mundo de sonidos y silencios, de personajes de pueblos silentes, de soledades aturdidas, de los secretos familiares que se esconden y no se quieren sacar a la luz por nada del mundo es a lo que invita “Toda esa gente sola”.

Fabián Reato, premio Fray Mocho, vuelve a sorprender con un texto limpio, un ritmo sosegado e historias amorosas.

 

De la Redacción de Entre Ríos Ahora