El sacerdote Alejandro Patterson, que por años fue párroco de San Miguel, en Paraná, cumple 90 años y lo celebrará este lunes 26, a las 19, con una misa en la parroquia Nuestra Señora de la Piedad, y a continuación con un ágape en el salón parroquial. El sacerdote está actualmente alojado en la Residencia Sacerdotal Jesús Buen Pastor. En 2014 había renunciado al servicio activo de la Iglesia y dejó San Miguel. Cerró así una historia larguísima al frente de ese templo, donde alcanzó renombre y relieve. Nació en Johannesburgo, Sudáfrica, el 26 de octubre de 1936, y fue ordenado sacerdote en Dublín, Irlanda, el 4 de julio de 1971. Se formó como religioso en la Orden de los Predicadores, los dominicos, pero con el tiempo se afincó aquí, en Paraná, y se transformó en sacerdote diocesano, y aquí se quedó para siempre. Formó parte de aquel contingente de curas extranjeros que a principios de la década de 1970 se asentó en Paraná, traídos por el arzobispo de entonces, Adolfo Servando Tortolo. Aquí llegó junto a John O’Malley, el padre Juan, fallecido en 2010, Peter O’Connor y Michael Hubbart. Los cuatro habían conseguido en 1966 salir de la congregación de los Hermanos Cristianos, a la que se habían incorporado como educadores, y buscaron ordenarse como curas. Exclaustrados de esa ordena, se incorporaron a los dominicos, y se formaron en sus seminarios. John Francis O’Malley nació el 8 de octubre de 1921 en Westport, y también él se incorporó a la congregación de los Hermanos Cristianos, y a los 15 años se marchó a trabajar a una escuela en Sudáfrica, durante el apartheit. Pero a poco de estar allá supo que lo suyo no era la educación sino el sacerdocio. Cuando les comunicó a sus superiores su decisión de marcharse ya había hecho los votos perpetuos en los Hermanos Cristianos, y no iba a irse sólo: también había convencido a otros tres de seguirle los pasos. Peter O’Connor, Michael Hubbart y Alexander Patterson estaban dispuestos a marcharse de la congregación irlandesa. Pero los superiores resistieron la decisión. Finalmente, el 11 de mayo de 1966 consiguieron la dispensa de los votos perpetuos. Deciden, los cuatro, rearmar sus planes, dos de los cuatro viven durante un tiempo en una casa rodante, hasta que consiguen que los dominicos los reciban en su seminario, y comenzaron su formación sacerdotal en la denominada Orden de los Predicadores. José Morán, un dominico que a finales de los 60 se hallaba misionando en Entre Ríos, lo pone al tanto a monseñor Adolfo Tortolo de la situación de esos cuatro seminaristas. El 6 de julio de 1970, Tortolo le escribe al cardenal Ildebrando Antoniutti, prefecto de la Sagrada Congregación de Religiosos, y le comenta de su interés de incardinar a los cuatro seminaristas, una vez ordenados, en la diócesis de Paraná. Por fin, los cuatro, John O’Malley, Peter O’Connor, Michael Hubbart y Alexander Patterson se encaminan hacia la ordenación sacerdotal. El 4 de julio de 1971 son ordenados los cuatro en la capilla del Seminario de Dublín, pero a título de la Arquidiócesis de Paraná. Llegaron a la Argentina en julio de 1972, y al año siguiente se hicieron cargo de la Parroquia San Miguel, en Paraná. Pero no se quedaron los cuatro: aquí se asentaron John O’Malley, irlandés; Alex Patterson, sudafricano; y Peter O’Connor, irlandés. El cuarto que formó parte de aquel contingente, Michael Hubbart, pronto regresó a Kimberly, Sudáfrica, su lugar de origen, donde falleció. Aquí, en San Miguel, el padre Juan, donde llegó a ser el más renombrado de los curas exorcistas, fue párroco desde 1973 a 1988, y luego vicario, hasta que se retiró al hogar sacerdotal de las Hermanas Siervas del Espíritu Santo, donde murió, en 2010. También murió Peter O´Connor, quien se había retirado al Hogar Sacerdotal Jesús Buen Pastor
De la Redacción de Entre Ríos Ahora.

