Sergio Vereda, secretario general del Sindicato de Trabajadores de la Carne, se mostró pesimista respecto de la evolución del conflicto en la planta La China de Granja Tres Arroyos, en Concepción del Uruguay, paralizada desde el martes 26 por decisión empresaria.
Este jueves hubo una audiencia de conciliación convocada por la Secretaría de Trabajo que no prosperó ante la ausencia de representantes de Tres Arroyos. “Hubiésemos querido que hubiera un diálogo pero lamentablemente mandaron a una abogada sin poder de decisión. No supo qué decirnos. Desperdiciaron una oportunidad en la que pudimos salir con una respuesta para llevar tranquilidad a los trabajadores. Nos dejaron sin una respuesta”, evaluó.
-¿Por qué Tres Arroyos paralizó la producción?
-Esta situación viene desde hace un año y pico. Trabajamos con las condiciones que impone la empresa. A esta empresa se le rompió la cadena hace mucho tiempo. Nosotros hemos cedido derechos para mantener la fuente de trabajo. Pero empezaron a pagar en cuotas, decidieron unir en La China las dos plantas frigoríficas que había en la ciudad, según dijeron para mejorar las condiciones de trabajo y y optimizar la producción, porque no podían mantenernos a todos. Luego nos pidieron trabajar un día menos, también cedimos y trabajamos un día menos. Pero pagaban en cinco cuotas. De la quincena de abril, pagaron dos cuotas y no pagaron más. Nos deben el resto de la quincena de abril, más todo lo de mayo. Esto llevó a un agotamiento de la gente. No cumplieron con ninguna de las promesas que hicieron. Somos casi 1.000 trabajadores. Prometemos a los compañeros que mañana pagan, y mañana no pagan. La gente piensa que el que le miente es el sindicalista. Pero nosotros mentimos por la empresa. Ellos dan promesas que después no cumplen.
Granja Tres Arroyos: sin acuerdo en la audiencia citada por Trabajo
-Hubo un procedimiento preventivo de crisis que los sindicatos aceptaron.
-Ellos tampoco cumplieron lo que habían comprometido. Se lo firmamos con la promesa de mejorar la situación y mantener los pagos normales, sin tocarle nada al trabajador. Pero hubo un mal manejo de la empresa. Ahora, de un día para el otro hoy nos encontramos con la puerta cerrada, con un cartelito, sin ninguna comunicación oficial de la empresa, hecho que también duele.
-¿Qué caminos se abren?
-Nosotros vemos difícil la solución. Ojalá nos equivoquemos, pero con esta empresa no vemos salida. Ojalá que, por el bien de todos los compañeros, haya una solución. Ojalá que aparezca un inversor, que venga gente a querer sacar esto adelante. Vemos que esta empresa no tiene voluntad de hacerlo.
Foto: Diego Álvarez
De la Redacción de Entre Ríos Ahora

