Pablo Giannini Álvarez, el fiscal de Estado Adjunto de la Provincia envuelto en un bochornoso proceso de divorcio que incluye una denuncia por violencia de género, cumplió cinco semanas afuera de su función, en la oficina que ocupa en la planta baja de Casa de Gobierno, sobre el ala que da a calle Córdoba.

De momento, Giannini Álvarez no volverá a trabajar. Después de las licencias obligatorias que le impusieron en Fiscalía de Estado durante cinco semanas, ahora transita una licencia por enfermedad por 30 días. El punto de quiebre es el escándalo mediático que rodea la separación de su esposa, Alina Pérez, que ha resuelto batallar con el hombre con quien contrajo matrimonio el 8 de noviembre de 2025 y a quien le puso denuncia por violencia de género en mayo de 2026.

Alina Pérez ha resuelto contar detalles íntimos y escanrosos de Giannini en sus cuentas de redes sociales. Va de los desencuentros de alcoba a las sospechas de corrupción.

No han bastado sucesivas medidas de restricción para frenar su impulso de viralizar aspectos íntimos de su expareja. Tampoco la resolución de la titular del Juzgado de Familia N° 2 Ana Cristina Quinteros Fagetti, que dispuso solicitar a Meta que le cierre sus cuentas en Instagram y en Facebook. Alina Pérez parece envalentonarse con cada pretensión de censura y hasta elige disparar contra la propia jueza Quinteros Fagetti.

En uno de tantos audios que la mujer ha decidido publicar en redes, Giannini Álvarez responde a las sospechas que la mujer echa a rodar sobre el manejo de la «causa Parque Berduc». En realidad, alude al destino de los honorarios que el funcionario habría cobrado como apoderado del Consejo General de Educación (CGE) en una causa civil  que involucró a la Municipalidad de Paraná y que se tramitó por varios años en Tribunales.

El ordenamiento legal establece que los honorarios que los Tribunales regulan para los abogados de Fiscalía de Estado se reparten así: un 50% va para Fiscalía, el otro 50% se distribuye entre todo el personal del organismo. Pero en el pleito «Consejo General de Educación de la Provincia de Entre Ríos c/Municipalidad de Paraná y otros s/Ordinario”, en el que Giannini actuó como apoderado del CGE, los honorarios habrían ido a una cuenta bancaria particular del funcionario, lo que originó un enojo en Fiscalía de Estado, entuerto que no ha sido resuelto.

El fiscal de Estado Adjunto denunciado, con nueva abogada

 

En uno de esos audios, entonces, al fiscal de Estado Adjunto se lo escucha referirse a sus compañeros de Fiscalía de Estado como «esos roñosos» que pretendenrían su parte en la distribución de aquellos honorarios.

El artículo 14° de la Ley N° 7.296 fija de modo taxativo el destino de los honorarios que perciba el profesional que represente al Estado en los juicios en los que resulte vencedor. Dice que el 50% “se destinará a la Fiscalía de Estado, pudiendo su titular disponer de esos fondos de acuerdo a las necesidades del organismo”. Y que “el otro 50% se distribuirá en la forma en que se reglamente, entre los integrantes del cuerpo de abogados de la Fiscalía de Estado”.

La sospecha es que Giannini habría obviado la reclamación de los horarios bajo esos parámetros y, como si fuera un abogado privado, los derivó para sí. Incluso, inició una demanda para que la Justicia regule honorarios a su favor. Lo logró. Y consiguió, según refieren en Fiscalía de Estado, una suma superior a los $100 millones.

Parque Berduc: una disputa de honorarios que salpica al fiscal de Estado Adjunto

 

De momento, en Fiscalía de Estado no tienen como eje central esa disputa por los honorarios: «Giannini dice que obró bien», es la respuesta.

-¿Vuelve a su función? -preguntó Entre Ríos Ahora.

-No vuelve. No vuelve hasta que no resuelva los conflictos que tiene que, hay que decir, ninguno es causal de mal desempeño. Tiene un proceso de divorcio y una denuncia por violencia de género. En el divorcio ya se corrió traslado a la otra parte, y no hay acuerdo y el proceso sigue. No hay tampoco resolución en la causa por violencia de género. Pero que haya un funcionario con denuncia por violencia lo primero que hay que hacer es aclarar la situación. El otro argumento para mantenerlo alejado de la Fiscalía es su estado anímicco. Es un Adjunto. Sus dictámenes tienen impacto. Acá se debe asegurar que el funcionario dé garantías de equilibrio. Y para eso tiene que tomarse su tiempo.

En Fiscalía de Estado aventuran una extensión de la «licencia» de Giannini Álvarez: un período de dos meses.

Más allá del equilibrio emocional del funcionario y del acuerdo que alcance con su expareja en términos de divorcio y denuncia por violencia de género, lo cierto es que Fiscalía de Estado es un volcán en ebullición por el irresuelto asunto de los dividendos de los honorarios. Pero en el organismo que conduce Julio Rodríguez Signes todavía no quieren abrir ese frente: pedirle explicaciones a Giannini, que no acepta discusión sobre la pertenencia de esa millonaria suma en honorarios.

En cualquier caso, la situación es complejísima: se trata de un funcionario con acuerdo constitucional del Senado y la única forma de remoción, en caso de haber incurrido en alguna causal de mal desempeño, sería por vía del jury. Y ese escenario, dicen, está lejos. Tan lejos como Giannini Álvarez está de su despacho por estos días.

 

 

De la Redacción de Entre Ríos Ahora