El juicio a dos integrantes de los Testigos de Jehová de Santa Elena, acusados de abuso sexual, fue suspendido por el Poder Judicial. La decisión es a raíz del reacomodamiento de audiencias que produjo la cuarentena social, preventiva y obligatoria por el coronavirus.

Vito Panza y Pedro Vargas son los acusados que iban a ser juzgados los días 6, 7 y 8 de mayo ante el tribunal conformado por los jueces Carolina Castagno, Gustavo Pimentel y Elvio Garzón. Sin embargo, habrá que esperar.

Consultado al respecto, el fiscal de La Paz, Facundo Barbosa, confirmó que fue notificado de la suspensión de los debates y señaló que no se fijó nueva fecha.

El juicio era esperado por Belén, una de las dos jóvenes que en 2017 denunció a los dos miembros de la congregación. Ante la noticia, expresó su desazón a Entre Ríos Ahora: “Sin dudas todo el proceso es largo. Son 3 años y todo lo que uno tiene que pasar. Pasé muchos nervios esperando tanto para que se suspenda. Por ahí la espera desespera un poco. Ahora tendremos que esperar un poco más”.

Las penas

Los imputados son Matías Vargas (de alrededor de 42 años) y su cuñado Vito Panza (30 años). Al primero se le atribuyen los delitos de abuso sexual gravemente ultrajante agravado, abuso sexual simple reiterados, agravado por ser cometido por ministro de culto, más corrupción de menores; en tanto, a su cuñado se le endilga abuso sexual gravemente ultrajante agravado y corrupción de menores.

La investigación penal preparatoria estuvo a cargo del fiscal de La Paz, Facundo Barbosa, quien en su pedido de elevación de la causa a juicio adelantó que pedirá una pena de 18 años de prisión para Vargas y 15 para Panza.

En tanto, la abogada Valeria Burckhard, que representa a Belén, solicitó 20 años de prisión para ambos imputados.

Vargas era Siervo Ministerial, que es un predicador, guía espiritual y colaborador directo de los Ancianos -nombre que reciben los líderes de la congregación-. Ese cargo o ‘privilegio’ –como se lo denomina en la congregación- se le retiró cuando fue denunciado. Por esa condición que supo ostentar, la pena es mayor a la de su cuñado, Panza. Este último actualmente vive en San Luis, y también fue expulsado de la congregación.

Los acusados son defendidos por el abogado Roberto Juan Ignacio Martínez Zabala y Roberto Alsina. Ambos solicitan el sobreseimiento de sus defendidos por cuanto consideran que los delitos estaban prescriptos por el paso del tiempo.

El caso

La historia que llegó a los Tribunales alumbró, primero, en la red social Facebook. Fue el 25 de abril de 2017, cuando una joven –hoy de 22 años- escrachó con una publicación a Vargas y Panza, a quienes señaló como abusadores.

La publicación motivó la intervención de la Secretaría de la Mujer de la municipalidad de Santa Elena, que brindó contención a la joven y a su prima, que también denunció abusos. Ambas ratificaron sus dichos en el ámbito judicial, donde relataron que los hechos se dieron cuando tenían entre 8 y 11 años.

Vargas, el mayor de los acusados, demandó por calumnias e injurias a la primera joven denunciante, pero el caso no prosperó por la existencia de la causa penal. Así lo dispuso el 6 de junio de 2017 la jueza de Garantías y Transición de La Paz, Silvina Cufré de Millán.

A partir de la denuncia de Belén, una joven de María Grande se animó a denunciar en 2019 a un miembro de los Testigos de Jehová. Esta última causa ya fue cerrada y el fiscal Leandro Dato, de la Unidad Fiscal de Violencia de Género y Abuso Sexual de Paraná, solicitará la elevación a juicio.

De la Redacción de Entre Ríos Ahora