El 7 de marzo, a mediodía, Esteban Bogado, un nene que cursa el primer año del secundario en el Instituto Santa Teresita, jugaba fútbol con sus vecinos sobre calle Lamadrid. En un momento la pelota cae en una propiedad que estaba deshabitada. El chico trepa con intenciones de rescatarla y recibe una feroz descarga eléctrica que lo pone al borde de la muerte.
Fue ingresado a la Sala de Terapia Intensiva del Hospital San Roque, donde los médicos pudieron salvarlo. El cura fue denunciado en la Justicia y la Fiscalía, que pidió la remisión de la causa a juicio, lo imputó por el delito de homicidio simple en grado de tentativa y solicitó una pena de 6 años y 6 meses de cárcel. Schmidt no tiene funciones pastorales desde hace tiempo, aunque hasta antes de aquel incidente con la casa electrificada, oficia misa en la parroquia Santo Domingo Savio, en el sur de la ciudad.
Sus defensores, Mario Martínez y Alejandra Pérez, han rechazado la petición fiscal de remisión a juicio, reclaman la recalificación de la causa y sostienen que su defendido es inimputable como resultado de estudios psiquiátricos hechos recientemente. Y como testigo ofrecen al abogado sacerdote Luis Anaya, responsable del Hogar Sacerdotal Jesús Buen Pastor, donde Schmitd está alojado, para que dé cuenta del estado de salud del sacerdote.

Arzobispo Raúl Martín.
El querellante Leopoldo Cappa se sorprende con el pedido y se pregunta por qué el Arzobispado de Paraná, en cabeza del arzobispo Raúl Martín, no han reaccionado ni han demostrado interés en la suerte de uno de los suyos. Señala al respecto que la curia no puede mantenerse al margen por cuanto un cura con responsabilidad, Luis Anaya, ha sido ofrecido como testigo de la defensa de Schmidt.
En declaraciones al programa Puro Cuento de Radio Plaza 94.7, Cappa destacó un dato: la casa del cura Schmidt estaba desocupada al momento del incidente de marzo. ”¿Por qué la quiero rescatar? Es obvio que si Esteban o los familiares de Esteban hubieran sabido que esa casa estaba habitada, se toca el timbre y se pide la pelota. Pero como se sabía que la casa estaba deshabitada, es por eso que Esteban sube al techo para recuperar su pelota. No es una falta de educación ni Esteban cometió ningún tipo de delito. Hay que aclarar esto, que la casa estaba deshabitada. El sacerdote no vivía en esa casa, vive en el hogar sacerdotal, en calle Italia, y ahí se encuentra alojado”.
Luego, explicó que “la causa ya está en condiciones de que se fije fecha para tratar la remisión de causa a juicio con el juez de Garantías. Ya la fiscal hizo el requerimiento, la doctora Patricia Yedro, pedido que fue compartido por esta querella en cuanto a la calificación legal y a la pena. La calificación legal es tentativa de homicidio dolosa, y la pena que solicita la fiscal es 6 años y 6 meses de prisión. Haciendo una prognosis, y en el caso de que haya condena, que se llegue al debate y haya condena, por la falta de antecedentes penales puede tener como un atenuante el sacerdote y podrían darle una pena de 5 años y 8 meses, que es el mínimo en la escala penal para este delito. Es decir que sí o sí estamos hablando de prisión efectiva”.
«Fue muy fuerte»: el responsable del hogar sacerdotal habló del cura Schmidt
“Ahora bien, la defensa contestó el requerimiento de elevación de causa a juicio. Plantea un hecho nuevo y desconocido, que es una posibilidad de que el padre César Smith sea inimputable. ¿Inimputable por qué? Por problemas psiquiátricos, una patología psiquiátrica que es también detallada, avalada con certificado psiquiátrico particular. En el día que se haga el juicio, tendrán que ir a declarar y tendrán que carearse con los psiquiatras del equipo técnico interdisciplinario del Poder Judicial, y, si cometieron algún error o alguna falsedad ideológica en ese informe, tendrán que afrontar las consecuencias legales de dicho acto”, señaló Cappa.
Luego, detalló: “Pero, ¿qué es lo que rescato yo como abogado de Esteban y de la familia? Un dato no menor, que citan como testigos para dar fe de que el padre César tiene un problema o un diagnóstico o una patología psiquiátrica que lo hace inimputable, es decir, no culpable, que no comprendería la criminalidad del acto que cometió, digo, cita como testigo a un sacerdote que fue decano de UCA, el padre Anaya, y a otra señora, que son autoridades que dependen del Arzobispado. Ante esto, qué es lo que esta querella entiende: que el Arzobispado de Paraná tiene bajo su custodia a una persona con problemas psiquiátricos, que no la custodió lo necesario, que esta persona se escapó del lugar adonde estaba alojado, fue a su domicilio, electrificó todo el perímetro, y pase lo que pasó”.
En función de esos datos, colige: “Entonces, la responsabilidad civil de este acto recaería sobre el Arzobispado de Paraná”.
-La relación jurídica del sacerdote es con el Arzobispado. Además, hasta unos días antes de que ocurriera el hecho, el cura oficiaba misa en una parroquia del sur de la ciudad.
– A ver, el derecho a la defensa en la pirámide legal es lo más sagrado que tenemos. Respetar las garantías constitucionales y el debido proceso penal, todas las herramientas que el Código Procesal Penal de la provincia les da a todos los ciudadanos de la provincia para defenderse. Pero hay que tener cuidado, mucho cuidado, porque se pueden hacer planteos que después no se pueden sostener. Justamente, ¿por qué no se podría sostener la inimputabilidad del padre César? No se podría sostener porque antes de su declaración de imputado fue revisado por el equipo técnico interdisciplinario. Y no detectaron ningún trastorno en su discernimiento que le impidan declarar o que tenía afectadas sus facultades mentales para poder estar en ese acto. Hay que tener cuidado con las aventuras jurídicas, porque pueden traer cola. Nosotros, como querella, queremos justicia. La justicia la podemos encontrar con una sentencia o con un acuerdo de partes. Se propuso, por parte de la fiscalía, un juicio abreviado con un cambio de calificación legal, a lo cual nosotros estábamos de acuerdo y la defensa no quiso. Entonces, ahora nos enfrentamos al juicio. Hay un chico electrocutado, hay una hay una casa que está electrificada, hay testigos. Apareció el padre César, horas después del hecho, a testear el portón de ingreso para poder ingresar a su casa. Está la historia clínica de Esteban, de los daños que sufrió, de cómo tuvo el riesgo su vida, los vecinos que ayudaron a recatarlo y los vecinos que lo vieron. Ahora, después del hecho, eso ocurrió el mismo día: el padre César fue a revisar el portón. Fue después de la misa, testeó el portón, a sabiendas que ese portón estaba electrificado. Tuvo que ir Enersa a cortar la luz para que no ocurriera otro hecho.
-¿El cura hizo una declaración de imputado o se abstuvo?
-Se abstuvo de declarar, lo cual es legítimo porque es un derecho que está consagrado en la Constitución. Pero para ir a esa audiencia, tenés que pasar primero por el equipo técnico interdisciplinario, y tenés una audiencia breve con unos psicólogos, psiquiatras, que determinan si estás en condiciones de declarar o no.
De la Redacción de Entre Ríos Ahora

