Armando Sánchez, dirigente del Partido Políticas para la República, ha dicho una verdad de Perogrullo: que haya colectivos nuevos con aire acondicionado no significa que haya mejorado la prestación, ahora, desde el 7 de diciembre, en manos de la empresa San José SA.

Hay coches nuevos, sí, pero la infraestructura vial es la misma. No hay control por la ocupación de paradas, ni existe el carril exclusivo: los vehículos particulares invaden todos los espacios. No hay, tampoco, un plan de colocación o reemplazo de garitas.

El usuario de colectivos aguarda la llegada de los coches en esquinas que se ubican al tanteo: cuatro meses después de la llegada del nuevo operador, hay garitas enormes sin utilidad, como la que está frente a la sede central de la Obra Social de Entre Ríos (OSER), sobre calle Andrés Pazos.

«Lamentablemente, el servicio no mejoró. No mejoró el sistema, no lo han mejorado. Está claro que  colectivos nuevos y con aire acondicionado. Hoy todos los coches nuevos vienen con aire acondicionado. Entonces, destacar eso es como celebrar que tienen cuatro ruedas. Pero el sistema no ha mejorado», dice Sánchez.

En 2020, apunta, «desde Políticas para la República presentamos un plan director de movilidad diciendo que eso es lo que hay que hacer, atacar todo el sistema de la movilidad y el transporte en la ciudad de Paraná de manera integral. Y trazamos también una serie de recorridos nuevos,  con líneas troncales y líneas subsidiarias. Ahora, los recorridos son prácticamente los mismos que había antes, pero empeorados. Hay lugares donde dejó  de circular el colectivo».

Los puntos de ascenso y descenso siguen igual o peor que al inicio de la nueva concesión. Cuando hay garitas, se caen a pedazos. Y cuando no, se espera en espacios mínimos, a veces rodeados de malezas, siempre la intemperie.

En un punto de la geografía del recorrido de colectivos, en calle División de los Andes, una parada sin señalizar, rodeada de yuyos. Como en tantos lugares, se pintó la letra de la línea de colectivos en el pavimento. La pintura está borrándose. Un vecino voluntarioso hizo unos escalones con ladrillos plantados en la tierra, para que la gente no se embarrara al subir al colectivo.

En los últimos días, alguien se robó los ladrillos y se volvió, como en el juego de la Oca, al principio: apoyar los pies en el lodazal en días de lluvia antes de subir al colectivo.

A veces el árbol sirve para pintar el bosque.

 

 

 

De la Redacción de Entre Ríos Ahora