El Superior Tribunal de Justicia (STJ) convocó a representantes de universidades, colegios profesionales y organizaciones de la sociedad civil para compartir una instancia de diálogo sobre el Sistema Interinstitucional de Abordaje de las Violencias (SIAV), con el propósito de incorporar distintas perspectivas al proceso de revisión y mejora de la herramienta.

Laura Soage, vocal del Superior Tribunal de Justicia (STJ), señala un dato que perturba: “La violencia de género, en sus distintas formas, constituye una problemática desde hace muchos años, que lamentablemente va creciendo, a pesar de los esfuerzos realizados de distintos sectores del Estado. No podemos cumplir con el objetivo que debe cumplir el Estado de contribuir a prevenir y eliminar la violencia de género. En Entre Ríos se reciben 10 mil denuncias por año de violencia de género. Es un número prácticamente inabordable de la manera que debería poder ser abordado”.

Claro. No se trata solo de receptar la denuncia. “Luego -agrega Soage- hay que controlar estas situaciones de violencia, controlar las medidas de protección que se aplican para tutelar a las víctimas. Y a partir de esta problemática se empezó a visualizar que la persona que es víctima de violencia generalmente recorre distintas instituciones, distintos organismos del Estado, tratando de buscar protección. Y lamentablemente, desde las instituciones muchas veces estamos fragmentados, estamos desconectados. Se utilizan recursos, se recopila información, pero en realidad las medidas no llegan a ser eficaces porque las competencias institucionales están fragmentadas. Hace dos años se constituyó una mesa interinstitucional y advertimos que muchas veces los organismos están desconectados, entonces se pierde información valiosa en el camino. Una víctima recurre a algún organismo o incluso a la Justicia y hay que aplicar una medida de protección, porque una víctima que denuncia a su pareja no puede seguir viviendo en el mismo techo. Entonces, necesita un alojamiento seguro. Se da el caso de que la jueza o el juez que interviene tenga un teléfono y que consiga una cama para que esta persona sea alojada en un lugar seguro. A raíz de esa situación, se pensó en una especie de infraestructura tecnológica que vincule a todos los organismos que trabajan en violencia. Esta infraestructura -que fue creada a partir de una idea muy creativa de gente del Poder Judicial y que fue realizada con recursos propios- fue constituyendo un programa que tiene distintos módulos”.

De momento, el trabajo está en el módulo uno, que consiste en un sistema que tiende a homogeneizar las denuncias. “¿Qué es lo que sucede? Depende quién tome la denuncia de una víctima o una presunta víctima, es el recorrido que tendrá: depende quién es el operador y cuán entrenado está, cuál es la calidad de los datos que se recaban. Entonces, puede ocurrir que no se solicite a la denunciante información relevante. Y tal vez es una información vital para poder determinar que hay un riesgo en la vida de la víctima. Esto hace que esta persona sea vuelta a citar, y esto es la revictimización de la mujer que sigue recorriendo las instituciones y nadie le da una respuesta. Entonces, lo primero es el formulario de denuncia que debemos tener. El formulario de denuncia lo que hace es recopilar la información necesaria para poder establecer si hay indicadores de riesgo. A partir de algoritmos que han sido elaborados por el propio Poder Judicial, sabemos cómo se genera la información, se puede predecir el riesgo. Al no haber tantos operadores disponibles parta atender el caso de forma inmediata, esto opera como una especie de filtro en el que se dispara una alerta de cuál es la situación de riesgo urgente. Y el mismo sistema sugiere cierto tipo de medida según el tipo de violencia ante el que estamos. Pero aclaro: esto no sustituye a los jueces o a las juezas que tienen que disponer las medidas, sino que le da como un panorama de la situación, como un mapeo. Esto ya evita que, por ejemplo, si la denuncia es tomada por alguien que no hace las preguntas correctas, se descarte la veracidad de la denuncia, pensando que no hay riesgo. Esto estandariza la recepción de las denuncias. Esto es el primer módulo que ya empezó a ponerse a prueba en los juzgados de Paz de la provincia. Se reciben denuncias de violencia de género, y esto los ayuda mucho a ellos también a poder trabajar más eficazmente.

Soage brindó declaraciones al programa Puro Cuento de Radio Plaza 94.7 y especificó que “como es un tema muy complejo, muy delicado, y que necesita ser testeado y reevaluado, en este momento estamos en una etapa de prueba del sistema. Hemos capacitado a la gente que trabaja en los Juzgados de Paz, y ahora se está en una etapa de capacitación en las autoridades policiales, que ellos también van a poder tomar denuncias. Todas las dependencias policiales van a poder acceder al formulario. La idea es que esto después pueda ser aplicado también ante los Juzgados de Familia. Incluso, que pueda ser aplicado en otras áreas del Estado. Debemos pensar que la víctima no tiene cómo saber a dónde y cómo poder denunciar este tipo de situaciones. Y como Estado debemos estar en condiciones de dar respuesta. Pero todavía estamos en una etapa de implementación”.

El módulo dos del programa, que se denomina “Alojamiento Seguro”, parte de generar un legajo único de la víctima, de la persona que efectuó la denuncia, en el cual podemos ver todo el historial de la situación que fue atravesando, sabemos dónde hizo la denuncia, sabemos cuáles son los datos relevantes, sabemos cuáles son las medidas que se adoptaron. Y, si se tiene que disponer el alojamiento de ella y de sus hijos, la jueza o el juez consulta distintas pestañas que la llevan o lo llevan a poder saber cuáles son los alojamientos disponibles, cuántas camas hay en cada uno, y a partir de esto hay una conexión entre los organismos, se solicita el ingreso de la persona en determinado establecimiento y el establecimiento tiene que responder e informar fundadamente. Si existiese algún motivo por el cual no pudiese ingresar, la persona lo tiene que informar a la brevedad”.

Después, el módulo 3, añadió la magistrada, “apunta a conectar a las áreas de salud con todo este recorrido, porque la persona que sufre violencia después necesita acompañamiento, necesita asistencia psicológica muchas veces, y también con las fuerzas de seguridad. Entonces son distintos módulos que se van a ir implementando, pero la idea fundamental, más allá de la tecnología, es que cada uno aporte desde su competencia para que la respuesta pueda ser integral frente a esa persona que está sufriendo. Obviamente que la tecnología no nos sustituye, sino que simplemente nos ayuda”.

-Dijo una cifra fatal: 10 mil denuncias por año de violencia de género en la provincia. ¿Esto es solo lo que procesa el Poder Judicial?

-En la Justicia. Y es muchísimo. Nos faltan recursos, es limitada la cantidad de juzgados que tenemos, es limitada la cantidad de equipos interdisciplinarios. Es imposible atender estas denuncias que son urgentes y que, según la ley, requieren medidas en un plazo de 24 horas. Entonces, este mecanismo, este formulario de denuncia que pareciera que es una cosa esquemática, está diseñado de una manera que permite a la víctima hacer su relato, lo hace y a su vez se le formulan un montón de preguntas que tal vez la propia víctima nunca se dio cuenta de que estaba sufriendo ese tipo de micro violencias. También se le pregunta dónde vive, cómo vive, cuáles son las circunstancias. Son todas preguntas que forman parte de esto y a partir de estándares ya certificados y verificados podemos predecir el riesgo, el riesgo para tomar medidas urgentes.

-¿De qué diagnóstico parten al iniciar este trabajo?

-Parte de la idea que vemos, a veces con una mirada chiquita, en la que los organismos discuten o discutimos de quién es competencia. Se supone que todos queremos y a todos nos preocupa esta situación, que es una obligación del Estado argentino de combatir la violencia. Ante esta realidad, que tenemos femicidios, que tenemos personas que todos los días son agredidas en distintas modalidades, tenemos que actuar. Y bueno, a partir de estas reuniones empezamos a ver esto, que por ahí las funciones se superponían, o que determinado organismo cumplía determinados pasos que no se registraban, que no se comunicaban. Ahora, buscamos una manera de interconectarnos, pero no solamente informáticamente, sino para poder dar una respuesta más inteligente y más estratégica frente a este problema que es muy complejo. Es un paso. Es importante que nos podamos comunicar, que podamos pensar en conjunto. Estamos abiertos a las críticas, a las sugerencias. Esa es la idea. Es necesario estar conectados para poder dar una respuesta eficaz.

 

De la Redacción de Entre Ríos Ahora