Mariela Costen salió a festejar, el 20 de julio último, el Día del Amigo. Volvió a su casa de noche, y en el camino, junto a una amiga, cerca de la zona del Club Hípico de Concordia, las abordaron dos personas. Un asalto al voleo. Les dijeron que se voltearan, que no los miraran y que les entregaran todo lo que tenía encima. Mariela Costen tenía $100 y se los dio, pero en un acto reflejo, instintivo, volteó la mirada y la reacción de los asaltantes fue fatal: le dispararon en la cara. A los pocos días, murió.
Por ese crimen, la Policía detuvo a dos personas. Y en la Justicia, el crimen de Mariela Costen derivó en la sustanciación de una causa que quedó caratulada así: «Almada, Jacobo Ramón – Batalla Felix Domingo s/Criminis causa robo calificado en concurso real». Los dos, detenidos por la Policía, sindicados por ser los autores del crimen de Mariela Costen. Almada, apodado «El Gringo»; y Batalla, a quien llaman «El Polaco», fueron detenidos y derivados a la Unidad Penal de Concordia. Primero Almada; después Batalla.
La detención con prisión preventiva de ambos -uno, aprehendido a mediados de agosto; el segundo, a principios de septiembre- fue dispuesta por el juez de Garantías, Mario Figueroa, decisión luego confirmada por el juez de juicio Eduardo Degano, y refrendada por la Cámara de Casación Penal de Concordia. Vencido el plazo de los 30 días de prisión preventiva en la cárcel para el primer detenido, «El Gringo» Almada, el uez Figueroa decidió modificar el modo de detención: permitió que saliera de la cárcel y continuara con arresto domiciliario, medida que no fue avalada ni por el fiscal Martín Nuñez ni por el abogado querellante Jesús Penayo Amaya.
Al disponer el arresto domiciliario del primer detenido por el crimen de Mariela Costen, el juez Figueroa citó como antecedente lo resuelto por la jueza de Garantías de Paraná Marina Barbagelata al resolver otorgar domiciliaria a los hermanos Alexis y Brian Siboldi, sindicados como los autores del triple crimen de Bajada Grande, ocurrido el 25 de mayo último. La decisión de la magistrada generó el rechazo de los vecinos, aunque la medida se mantuvo. «Pero en esa domiciliaria hubo acuerdo entre la defensa y la Fiscalía -aclara el abogado Penayo Amaya, que representa a la familia de Mariela Costen-; acá eso no se dio. Tanto Fiscalía como la querella nos opusimos a la medida que tomó el juez Figueroa. Entendemos que no están dadas las condiciones para llevar adelante este medido; y además, no hubo ninguna argumentación para la medida. Lo único que dijo el juez es que se basaba en lo que había resuelto Barbagelata», contó el letrado.
El mismo juez Figueroa fue quien había dispuesto los primeros 30 días de prisión en la Unidad Penal a este imputado a quien ahora envió a la casa con arresto domiciliario. «Entendió que había riesgo procesal de obstaculizar la investigación y por eso lo envió a la cárcel. Esa prisión fue apelada, y confirmada por un tribunal de juicio y también por la Cámara de Casación Penal, el martes 17. Al día siguiente, el miércoles 18, el fiscal Martín Nuñez solicitó la realización de una audiencia para pedir la prórroga de la prisión preventiva de Almada, porque se vencían los primeros 30 días. En esa audiencia, el juez Figueroa, sin dar fundamentos, solamente haciendo mención al caso Siboldi, decidió otorgarle la domiciliaria. Con una particularidad: por la zona donde vive esta persona, y al no tener teléfono fijo, no tendría conectividad la tobillera electrónica. Por eso, el cumplimiento de la prisión preventiva queda así bajo única responsabilidad del detenido. Si el detenido quiere infringir la norma, en lo operativo que el Estado se entere, salvo por algún control rutinario que pueda llegar a hacerse. Ni siquiera hay un policía cerca para controlar», planteó Penayo Amaya en diálogo con el programa Puro Cuento de Radio Costa Paraná 88.1.
-¿O sea sin posibilidad de controlar con tobillera electrónica, el juez igual otorgó la domiciliaria?
-Sí. El juez, literalmente, ante la inquietud que planteó el fiscal respecto que en la zona donde cumplirá el imputado la prisión domiciliaria no hay señal para la tobillera, dijo que no era responsabilidad del detenido ni del juez que el Estado no pudiera controlar. Dijo que el Estado debería hacerse responsable, planteando esa entelequia. Todo es culpa del Estado pero nadie se hace responsable. El juez se sacó la responsabilidad de encima y se la pasó a los demás. Resolvió dar la domiciliaria, y ya está.
–Al no haber acuerdo de Fiscalía y querella con esta decisión del juez, ¿es apelable esta domiciliaria?
-Sí, de hecho el mismo miércoles 18, en forma conjunta, querella y Fiscalía apelamos. El miércoles 25 tenemos la audiencia de apelación ante el juez Degano.
De la Redacción de Entre Ríos Ahora.

