El miércoles a las 6 de la mañana Guillermo Exequiel Rodrigo Reynoso se encadenó a las puertas de la Dirección Departamental de Escuelas de Gualeguay. Fue el modo que encontró para expresar su insatisfacción luego de haber sido despedido del comedor de la Escuela de Educación Agrotécnica N° 37 Juan Bautista Ambrosetti. La decisión, el fin de la suplencia que cubría hace casi tres años, según las autoridades de la Dirección de Comedores, se originó en una serie de incumplimientos, desobediencias y mala relación con directivos y docentes.
Este viernes a la noche Reynoso seguía en la misma situación, y sin respusetas.
Su desvinculación le fue comunicada el 6 del actual por parte de la coordinadora departamental de Comedores, María de la Paz Campos. «El miércoles 6 de de mayo pedí una reunión con ella para hablar de cosas que pasaban en en la cocina, y cuando me cita a la reunión ya me tenía el cese preparado. Me sorprendió, digamos», contó al programa Puro Cuento de Radio Plaza 94.7.
-¿Y te dieron razones de por qué te despedían?
-No hay una justificación de nada, solo palabrerío y y chumerío de cuarta nada más. No tiene nada, no hay ningún justificativo de nada. Me negué a firmar el cese, obviamente.
-¿Alguien fue a hablar con vos a darte razones?
-No ha venido nadie. Nadie me da una respuesta, nada. Nadie, nadie ha venido, absolutamente nadie. Dicen que hay denuncias en mi contra, que yo no obedecía órdenes, bueno, que muestren pruebas de todo eso. Es una persona mitómana, manipuladora, mentirosa, inventadora de cosas (se refiere a la coordinadora de Comedores). Que muestre, quiero que muestre las pruebas. Me echan por reclamar mejoras para el comedor. Hay 200 chicos en el comedor, y piden 120 galletas. Hay que cortarlas en cuatro a las galletas para que alcancen.
El exintendente de Gualeguay, Luis Erro (PJ), se solidarizó con el extrabajador de Comedores. “La falta de sensibilidad y empatía de algunas autoridades de Comedores de Gualeguay, dependientes del Ministerio de Desarrollo Social de Entre Ríos, vuelve a golpear donde más duele: en la dignidad de quienes trabajan y en los derechos de nuestros gurises”, señaló Erro.
“Arbitrariamente decidieron cesantear a Guillermo Reynoso, joven trabajador, padre de una hija menor, quien durante 2 años y 10 meses se desempeñó como cocinero y hace unos meses en la escuela Agrotécnica. En todo ese tiempo jamás tuvo una sanción disciplinaria sobre su trabajo. Muy por el contrario, cumplía su función con compromiso, responsabilidad y enorme vocación”, publicó el dirigente.
Y agregó: “Pero Guillermo cometió un ´pecado´ imperdonable para quienes creen que el silencio vale más que la verdad: reclamar. Reclamar porque muchas veces se compraban apenas 120 galletas para los 260 chicos, debiendo partirlas en cuatro para que alcanzaran. Reclamar porque cuando llegó a la escuela encontró una cocina en condiciones deplorables, con heces de murciélagos y roedores, cucarachas invadiendo un lugar abandonado. Reclamar porque entendía que los recursos de los comedores escolares deben ser exclusivamente para alimentar a los alumnos”.
“Mientras otros almorzaban allí, Guillermo jamás lo hizo. Eligió cuidar el plato de los chicos antes que servirse él mismo. Día a día trabajó para cambiar esa realidad, limpiando, ordenando, cocinando y poniendo dignidad donde antes había abandono”, sostuvo. “Sin embargo, en lugar de escuchar sus planteos y corregir las injusticias, decidieron callarlo. Porque para algunos, el que reclama, el que incomoda, el que denuncia injusticias sobra”, apuntó.
De la Redacción de Entre Ríos Ahora

