Carlos Fabricio Cuenca, presidente del Consejo General de Educación (CGE), evaluó que el alto nivel de presentismo registrado en las escuelas el miércoles 24, en ocasión del paro docente dispuesto por la Asociación Gremial del Magisterio de Entre Ríos (Agmer) y la Asociación del Magisterio de Enseñanza Técnica (ATE), y que según guarismos oficiales rondó el 73%, obedece a un punto en concreto.

Niega Cuenca que sea por efeto de los descuentos por días de paro. “El docente no deja de ir a trabajar. Y entendemos que eso se da no porque se les descuenta el día. Entendemos que la posición del docente es que yendo a trabajar, estando en el aula, no perdiendo días de clase, no se afecta drásticamente a nuestros estudiantes. Así que entendemos que no es una cuestión por la negativa, sino que es por la positiva: van a trabajar porque la lucha la dan dentro del aula, o en las escuelas yendo a trabajar”, asegura en diálogo con el programa Puro Cuento de Radio Plaza 94.7.

-¿El CGE mantiene la decisión de descontar los días de paro? ¿Los seis días de paro que hubo este año se han descontado?

-Sí, sí, obviamente. Los días que se para, se descuentan, como en cualquier trabajo. Eso ha sido la política desde el inicio de la gestión.

-¿Çómo está hoy el sistema educativo? ¿Qué falencias tiene, qué fortalezas ven?

-Nosotros estamos trabajando fuertemente con el sistema educativo en muchos aspectos. Por ejemplo, hemos tenido un encuentro con 2.000 personas donde se habló de cyberbullying, ciberdelito, consumos digitales, donde también estuvieron los padres, donde también estuvieron los estudiantes, donde también estuvieron los docentes. Estamos y trabajamos para dar respuesta y herramientas a las necesidades actuales, que muchos están atravesados por la cuestión tecnológica, y que eso también impacta en la cuestión educativa. Esto no afecta únicamente a la escuela. El doble de tiempo que los chicos están en la escuela están con con las pantallas digitales, afuera de la escuela. Un chico con 9 años ya tiene un celular en la Argentina. Lo del desafío viral del tiroteo que tuvimos hace poco en las escuelas, igual hubiera sucedido aunque nosotros hubiésemos prohibido el celular en el aula. Por eso, entendemos que debemos llegar a acuerdos, de otra forma la solución de fondos no va a estar.

Sí, tampoco me parece la la la prohibición no no no tiene cabida, porque aparte tiene una carga negativa esa palabra, pero me parece que el aquel famoso desafío viral puso en cuestión o puso de relieve lo que pasa con los estudiantes y las escuelas.

 

-¿Descartan el camino de prohibir el celular en la escuela?

-Intentamos no esconder nada, sino poner todo sobre la mesa. Nada se soluciona prohibiendo el celular.

-¿La decisión política del Consejo de Educación es que esto lo resuelva cada comunidad educativa mediante los acuerdos de convivencia?

-No. Los acuerdos de convivencia ya están. La idea es acompañarlo con algo más macro con políticas generales dentro del Consejo. Pretendemos llegar a acuerdos con los padres, pero como una política desde el Consejo para con la comunidad educativa, que sea abarcativo, independientemente de que ya existen los acuerdos.

-A veces el docente no sabe cómo lidiar con la presencia del celular en la escuela.

-Lo hablo como padre. Hay que preguntarse cuánto diálogo tenemos con nuestros hijos, cuánto tiempo compartimos y nos brindamos fuera de las pantallas. Uno a veces está comiendo y está mirando el celular, y no está atento a otras cosas que suceden.

-Fuiste decano de una facultad de Uader. Imagino que la gestión en el CGE demanda mayor tiempo.

-Mucho más tiempo te demanda esto. Se comparte menos tiempo con la familia. Por ejemplo, este año me dolió fuertemente no poder estar con mi hija cuando arrancó la escuela porque tuve que estar en otro lado. Tampoco la puedo llevar a la escuela, o buscarla. Y eso tiene que ver con la demanda que exige esta función. Pero poniendo todas las cosas en la balanza, reconforta estar todos los días tratando de resolver cuestiones que beneficien a las comunidades educativas, con acierto y con errores. Acá nadie es perfecto y nadie no comete errores.

-¿Hay articulación con la Uader? Hace pocos días te reuniste con el rector Luciano Filupuzzi.

-Yo me siento parte de Uader. No lo tomo como pasado. Soy un agradecido del espacio que tuve. Estuve muchos años en Uader. Casi 15 años con Luciano, con quien somos amigos. O sea, nos trasciende la cuestión política. Más allá de la cuestión política, es un amigo. Es una persona que me dio la oportunidad, que me abrió la puerta de la Universidad, que me formó, que me ha dado herramientas políticas, y fue uno de los impulsores para que hoy esté en el Consejo de Educación.

 

De la Redacción de Entre Ríos Ahora