La Facultad de Ciencia y Tecnología de la Universidad Autónoma de Entre Ríos (Uader) inauguró este viernes un nuevo sistema de agua potable en la sede central Oro Verde. El acto fue encabezado por el decano Juan Pablo Filipuzzi, quien destacó un dato revelador: desde 1986, cuando se inauguró el edificio, nunca se contó con agua segura para consumo humano, y el gasto en adquisición de agua envasada para uso de la comunidad universitaria representaba una de las principales erogaciones.

La obra se ejecutó con recursos propios de la unidad académica y el trabajo de una comisión conformada por todos los claustros, que ejecutó el plan durante dos años y concluyó con la instalación de un filtro de ósmosis inversa, que un sistema de purificación de agua considerado el más avanzado para las necesidades de la institución, ya que elimina casi la totalidad de los contaminantes del agua de pozo, tales como arsénico, metales pesados, sales y cloro, según los resultados de los estudios técnicos.

También se estrenó una Estación Solar, una instalación que permite la carga de dispositivos mediante puertos USB y la provisión de agua caliente, utilizando energía solar como fuente renovable, promoviendo el uso de tecnologías limpias y la incorporación de soluciones sustentables en la sede.

“Esto es el resultado de un trabajo colectivo y sostenido en el que han trabajado todos los claustros desde hace dos años, cuando creamos una comisión del agua para evaluar esta problemática, que era una demanda de toda la comunidad”, sostuvo el decano. Luego, detalló que la primera dificultad que se advirtió fue que el pozo que abastecía de agua a la sede tenía más de cuarenta años de antigüedad y nunca había sido estudiado. Comenzó entonces un trabajo para analizar la calidad del agua y pensar alternativas, hasta decantar en la instalación de un filtro de ósmosis inversa. “Esto nos trajo muchas soluciones porque hoy tenemos un agua muy pura, de altísima calidad, en un punto intermedio entre mineral y destilada, sin impurezas”, aseguró el decano.

Del acto de inauguración participó el rector de la Uader, Luciano Filipuzzi, quien felicitó al equipo de trabajo que resolvió algo que constituía “una preocupación constante de la comunidad de Oro Verde” e hizo una mención especial “a los estudiantes que en el tramo final de su carrera decidieron colaborar en este proyecto”. También destacó el trabajo de planificación estratégica y la autonomía de la Facultad, “que hizo esto con recursos propios”, tanto económicos como de personal. “Esta Facultad viene haciendo una planificación increíble y es doblemente estratégico que lo hicieran con un recurso tan sensible como el agua”, agregó.

El decano Filipuzzi explicó al programa Puro Cuento de Radio Plaza 94.7 una situación llamativa. “Nosotros ocupamos el edificio que era del antiguo del Instituto Informática de la Provincia de Entre Ríos, que se creó en 1986. Se cumplen 40 años de la creación por el gobernador Sergio Montiel, y desde esa época nunca se había tratado el agua, ni siquiera había un estudio del agua. Cuando asumo como decano me comienzo a interiorizar, muchos pensaban que el agua era de red, de la red de Oro Verde, que también es un agua que tiene sus temas, digamos, que es bastante dura. Empezamos a analizar el tema. Vimos el pozo propio, que tenía componentes muy feos, muy fuertes, como arsénico, y distintas cuestiones que hacían que el agua fuera muy dura y difícil de tratar”.

Así fue como se iniciaron análisis y estudios, se constituyó una comisión de investigadores y comenzaron a barajarse distintas alternativas para dar respuesta a la provisión de agua a la Facultad de Ciencia y Tecnología. “Así, llegamos a un filtro de ósmosis inversa propia, que lo adquirimos con recursos propios de la Facultad y el personal hizo todos los trabajos. En dos años encontramos esta solución: hemos llegado a un agua de altísima calidad, un agua prácticamente destilada o agua casi mineral, que es superior al agua de Paraná podríamos decir, incluso”, destacó.

Ahora, la Facultad de Ciencia y Tecnología dejará de adquirir agua envasada, “que tenía un costo altísimo. Ahora, se va a consumir agua tratada. Es una obra de las que no se ven, pero que trasciende gestiones. Me parece que por eso genera una gran satisfacción el haberla podido realizar”, subrayó Filipuzzi. “La verdad fue un camino bastante largo”, apuntó.

 

De la Redacción de Entre Ríos Ahora