Debajo de una frazada fina y agujereada, hay una persona.

¿Respira?

“Sí, se mueve”, fue la respuesta tranquilizadora.

Está en un cantero tapado de pies a cabeza, con una mochila de almohada, ausente a los bocinazos que sobresaltan y que apuran a la fila para que avance con el verde del semáforo de calle Yrigoyen y Echague,  y del trajín de peatones que recorren esas veredas y la placita diminuta, en triángulo, que honra al Presidente Raúl Alfonsín.

También, parece ausente del rigor del aire gélido de esta mañana que se siente de cero grados y de la helada que emblanqueció algunos patios y techos de autos estacionados.

Como un montículo, marrón, inadvertido para los distraídos, parece mimetizarse en el cantero, ubicado a la diestra del imponente busto del padre de la democracia.

La Plazoleta Yrigoyen y sus espacios suelen ser uno de los lugares públicos de la ciudad donde las personas que viven en la calle permanecen, resisten. Dormir a la intemperie, una posibilidad que resulta difícil imaginar en estos días, que se afrontan a pura calefacción y capas de ropa.

 

 

De la Redacción de Entre Ríos Ahora