Uno de los dos Fiscales de Estado Adjuntos de la Provincia, Pablo Javier Giannini, está envuelto en una compleja causa por violencia de género que tramita el Juzgado de Familia N° 2 de Paraná, a cargo de la jueza Ana Cristina Quinteros Fagetti. La presentación la hizo su pareja, Alina Vanesa María Pérez, en mayo último. La pareja había contraído matrimonio el 8 de noviembre de 2025.

La mujer se presentó en la Comisaría Octava, expuso la situación que vivía con su esposo y pidió «con caracter urgente medidas de protección en el marco de violencia psicológica, emocional, económica e intimidatoria de género y protección integral contra las mujeres». Los hechos habían ocurrido desde tiempo atrás, según planteó en su denuncia, e incluían «conductas de hostigamiento, presión psicológica, manipulación emocional e intimidación vinculada a mi situación económica y jurídica, utilizando amenazas de divorcio, abandono económico y eventuales acciones judiciales».

También, que Giannini habría intentado solicitar la «nulidad del matrimonio, alegando supuetos trastornos psiquiátricos de mi parte».

La fiscal auxiliar transitoria Josefina Caballero se expide en tres líneas y dispone que la denuncia sea remitida al «Juzgado de Familia en turno a sus efectos».

Intervino el 23 de mayo el Juzgado de Familia N° 2. La primera medida fue prohibir al fiscal de Estado Adjunto «realizar actos violentos, molestos y/o perturbadores» hacia la denunciante. Ni acercarse «a menos de 200 metros» de su mujer.

La jueza Quinteros Fagetti dejó sin efecto esas medidas el día 26 de mayo, tres días después de haberlas resuelto. Ante una presentación de Giannini, la magistrada resolvió «dejar sin efecto la prohibición de acercamiento dispuesta hasta tanto se cuente con el informe de riesgo que sugiera las medidas a adoptar».

Tras enterarse de la denuncia en su contra, el funcionario se presentó ante el Juzgado de Familia con el patrocinio de la abogada María Gabriela Albisu. Negó haber ejercido violencia y atribuyó la denuncika situaciones de «vulnerabilidad emocional» de su esposa. Pidió una serie de medidas, relató una serie de hechos relacionados con el vínculo de pareja, y solicitó que se cite como testigos, entre otros, al fiscal de género Leandro Dato.

Luego, Giannini presentó una denuncia por «intimidación» contra Alina Pérez. Fue a raíz de la publicación por parte de su mujer en redes sociales de situaciones vinculado con el conflicto de pareja: en Facebook, Instagram y X. Peticionó que se ordene a su mujer «abstenerse de todo acto de amenaza, intimidación, hostigamiento, persecucion o contacto». Y que se le prohíban publicaciones en redes sociales.

El 16 de junio la jueza de Familia N° 2 dispuso prohibir a Giannini y a Pérez la «realización de actos violentos, molestos, intimidaantes y /o perturbadores entre sí», y a la mujer le vedó utilizar las redes sociales para efectuar publicaciones sobre el conflicto marital.

El fiscal de Estado Adjunto volvió a pedir la intervención del tribunal ante lo que entendió como «incumplimiento» y «desobediencia judicial» por parte de su mujer a las medidas dispuestas.

Consultado por Entre Ríos Ahora, Giannini prefirió no hacer declaraciones públicas sobre la causa judicial.

Su esposa, en cambio, aceptó dialogar con el programa Puro Cuento de Radio Plaza 94.7. Relató que el 22 de mayo efectuó la denuncia por violencia. “Entiendo que mi marido fue notificado al día siguiente. A mí no me notificaron de nada, hasta el 26 de mayo, que tomo la decisión de ir a Capital Federal para resguardarme y también porque tenía reuniones laborales allá. Pero sobre todo para resguardarme, porque mi marido estaba tramando hacía mucho tiempo, desde que estábamos en la luna de miel. Yo le había dicho que me quería separar. Cuando llegamos a Paraná, me saca las llaves de todas las propiedades. Me deja solo la del departamento y la de mi local, con diferentes excusas”, relató.

Relató que cuando estaban de luna de miel en Tokio, Japón, y luego de hacer escala en Turquía, “él comienza a urdir un plan diciéndole a todo el mundo que yo estaba mal, que estaba mal psicológicamente”. Ante la intervención de la jueza de Familia, y la imposición de restricciones para utilizar sus redes sociales, la mujer se muestra desafiante: “No le conviene a nadie que yo hable. Y yo lo voy a hacer igual, que me meta presa, que haga lo que quiera la ueza Quintero. Quintero que venga y me diga en la cara que está obrando bien y ajustándose a derecho. Está violando permanentemente mis derechos”.

 

 

 

De la Redacción de Entre Ríos Ahora