Suma de Voluntades, la ONG que asiste a personas en situación de calle con la entrega de viandas de comida por las noches -entre 400 y 450- ha registrado un aumento del 40% en la demanda producto de las bajas temperaturas y la crisis social.

“Estos momentos son bastante críticos, no solamente por la falta de insumos, sino también por la gran cantidad de personas que se acercan en busca de asistencia. Estas últimas semanas aumentó la asistencia en la sede de Suma en casi un 41%. Veníamos manejando, entre desayunos y meriendas, unas 189, 200 personas, y hoy superan las 220 personas, 230, depende el día”, dice Anabella Albornoz, de Suma de Voluntades.

-¿Cómo se organizan para la asistencia?

-La sede es chia, así que organizamos por tandas, por horarios. A la mañana, de 9 a 11 se da el desayuno; y a la tarde, de 17 a 19, la merienda. Por las noches, las recorridas para entregar las viandas de comida, y los días sábados funciona un ropero comunitario en donde la demanda en busca de abrigo es altísima, no solamente de las personas que están en situación de calle, sino también de las personas que viven en ranchos de chapa, cartón y plástico. En el caso de las recorridas, hubo un trabajo articulado con la Municipalidad y todas las organizaciones para poder asistir. De hecho, también hay un grupo que está haciendo bolsas de dormir con material reciclable para que las frazadas no se humedezcan durante la noche.

-¿También aumentó la demanda de raciones de alimento que reparten a la noche?

-Sí, y con el frío no solo damos la comida sino que también una taza de té o de café. En las noches estamos preparando entre 400 y 450 viandas. Obviamente, ese número va modificándose a lo largo del mes. A partir del día 10 la gente se va quedando sin plata, y sube la demanda.

La referente de Suma de Voluntades plantea que muchas de las personas en situación de calle rehúsan ingresar en los refugios que ofrece la Municipalidad de Paraná o Cáritas y eso deriva de los problemas de adicción o de salud mental que arrastran.

 

“La mayoría tiene problemas de adicciones o problemas de salud mental, problemas psiquiátricos, lo que hace más compleja la situación. No es que no quieran ir, sino que muchas personas no pueden sostener la habitabilidad por su padecimiento mental. Entonces, no es que no quieran ir o que prefieran dormir en el banco de una plaza o abajo de un árbol. Lamentablemente, no pueden sostener la habitabilidad”, asegura.

Enrique Ríos, secretario de Desarrollo Humano de la Municipalidad, dijo que desde el Estado están haciendo un seguimiento en territorio de las personas en situación de calle. “Si bien lo veníamos planificando hace mucho tiempo a la tarea de fortalecer los dispositivos, hemos empezado todo un trabajo que tiene que ver con la asistencia en calle, que lo desarrolla Defensa Civil, con las recorridas, ya sea durante el día, durante la noche o a la madrugada tratando de asistir aquella persona que, por diferentes razones, no asiste a los refugios. Se les entrega abrigo y un alimento caliente”, detalló.

Ríos acepta que el frío provoca un aumento de la demanda, pero “creo que lo que hace aumentar la demanda tiene que ver con una crisis social y económica muy grave que ha llevado a vastos sectores de la comunidad al estado de vulnerabilidad. El año pasado, nosotros observábamos que la mayor cantidad de gente en situación de calle tenía que ver con consumos problemáticos o cuestiones de salud mental; y hoy vemos un nuevo elemento que tiene que ver ya con vecinos de nuestra ciudad y otras ciudades que, por razones económicas, no pueden seguir pagando el alquiler, no pueden seguir manteniendo la pensión o pagar un geriátrico. Entonces, están obligados a quedar en situación de calle. Eso crea una complejidad y obliga a una mayor asistencia de parte del Municipio”.

Sandra Hellemberger, integrante del Apostolado Misionando con María y de la Junta de la Caridad de Nuestra Señora de La Piedad, cuenta del trabajo en coordinación con Cáritas, Un Cielo Nuevo y el Hogar de Cristo en la asistencia de personas en situación de calle. Ahora, están llevando adelante la Campaña del Abrigo. “Esto surge ante las necesidades que vamos viendo desde los distintos apostolados y organizaciones que trabajamos con las personas en situación de calle o de vulnerabilidad. Hace unos 15 días lanzamos la campaña y pedimos, básicamente, ropa de abrigo, calzado en buen estado, entre el 37 y el 45, porque, bueno, hay mujeres que también están en situación de calle y necesitan calzado. Por suerte, la respuesta que hemos estado teniendo ha sido buena. La comunidad, no solo la comunidad de la parroquia de La Piedad, sino de la ciudad en general va respondiendo, van acercando su ayuda a la parroquia. Estamos todas las mañanas, de 9 a 11. Una de las demandas de la gente son las frazadas”, detalla.

El Apostolado Misionando con María nació hace siete años y sostiene un trabajo de asistencia permanente. “Hace siete años que estamos trabajando en la calle, y, nos empezamos a complementar con Un Cielo Nuevo. Ellos dan las viandas con la cena todos los martes, y nosotros llevamos un kit de higiene, un kit de merienda, ropa, abrigo y calzado. Así, se fue profundizando esa tarea. Nos integramos en la Parroquia La Piedad y nos unimos en la Junta de la Caridad con Cáritas y Hogar de Cristo. Estamos trabajando todos juntos.  Y la verdad que es una sinergia muy importante, y con muchos frutos”, observa.

 

 

De la Redacción de Entre Ríos Ahora