Carlos Barbara trabajó treinta años en Granja Tres Arroyos. Tenía 20 cuando ingresó. Ahora tiene 50. Y después de todo ese tiempo sobrevive a tientas. “Estoy muy triste, todos estamos muy triste. Hace un mes que no cobramos nada y encima la empresa decidió cerrar las puertas y nos responsabiliza a los trabajadores por eso”, dice.
El martes 26 un cartel pegado en la puerta de la planta La China de Granja Tres Arroyos, en Concepción del Uruguay, avisó la mala nueva: no habría producción, no habría actividad, no habría pago de sueldos adeudados y habría mucha incertidumbre y una gran desazón. Una de los mayores frigoríficos avícolas del país ingresaba en su enésima crisis, y ahora sin retorno anunciado.
En Entre Ríos hay unos 2.200 productores avícolas, de los cuales alrededor de 200 están integrados a la firma. La empresa faenaba cerca del 35% de los pollos del país, lo que equivale a casi un millón de aves por día. El cierre de la planta La China, arguyó Tres Arroyos, se debe a los “constantes conflictos gremiales”. Los trabajadores, más de 900, están afiliados a dos gremios: el Sindicato de la Alimentación y el Sindicato de la Carne.
Granja Tres Arroyos ya había tenido que recurrir a herramientas de salvataje: ingresó en un Procedimiento Preventivo de Crisis (PPC), implementó un programa de retiros voluntarios y se vio obligada a reestructurar el pago de sus obligaciones salariales de manera escalonada y en cuotas. Pero nada de todo eso bastó: últimamente pagaba las quincenas en cuotas.
“No tiene nada que ver los reclamos de los trabajadores. Ellos cerraron la empresa por falta de pago, nada más. Esto empezó en 2024, cuando el gobierno de Milei decidió no pagarles más los subsidios a las empresas y bueno, ahí empezó todo. Entonces vino el preventivo de crisis y los recortes de todo tipo, de forma arbitraria, sin pedir permiso a nadie”, agregó el trabajador en diálogo con el programa Puro Cuento de Radio Plaza 94.7.
Aquel preventivo de crisis produjo una poda falta de trabajadores: la planta se redujo a la mitad. “Pero los problemas siguieron igual. Empezó a pagar las quincenas en cuotas. Primero eran dos cuotas; después cuatro; cinco cuotas. Así fue el año pasado. La cuestión se complicó porque ahora la empresa le dijo al sindicato que no iba a pagar más en cinco cuotas, sino en diez
-¿Cómo es cómo es el día a día de ustedes?
-Todo el año pasado yo me acostumbré de esta manera -creo que muchos compañeros hacían lo mismo- lo que hacía era, una vez que terminaba de cobrar la quincena, dejaba una plata aparte para pagar los impuestos y pagar todo porque ellos te empezaban a pagar tarde, después del vencimiento. Y si nosotros pagábamos cuando ellos nos pagaban, tenés que pagar con recargo, y el sueldo ellos no te lo pagan con intereses. Tuve que aprender a manejarme de esa manera. A ellos no les importa nada.
-Ahora bajaron la persiana. ¿Hay alguna perspectiva de que se reactive la empresa?
-No hay nada. La audiencia de conciliación con la Secretaría de Trabajo pasó para el 9 de unió. Es un montón de tiempo. Y todo este tiempo sin cobrar el sueldo. El Municipio (de Concepción del Uruguay) prometió entregar bolsones de alimentos, pero es horrible esto. No tengo nada contra la gente indigente, pero nosotros somos trabajadores, ¿entendes? Es una locura todo. El intendente (José Lauritto) dijo que va a hablar con las empresas de servicios para que no nos corten por falta de pago y que tampoco nos cobren intereses. Bueno, pero vamos a tener una deuda y es lo mismo. Nosotros solamente reclamamos lo que ya trabajamos. Nosotros ya no tenemos esperanza ni nada. Hay que esperar hasta el 9 de junio y comer, tenemos que comer todos los días. Tengo unos ahorritos que los fui guardando de a poquito. Ahora, la cuestión es que a esos ahorritos los estoy usando ahora para comer.
De la Redacción de Entre Ríos Ahora

