Las condiciones de detención en la Unidad Penal N° 9, de Gualeguaychú, de los condenados Sergio Urribarri, Pedro Báez y Juan Pablo Aguilera son “óptimas”, según un informe que remitió a la jueza de Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad de Paraná, Cecilia Bértora, el integrante del Comité Provincial para la Prevención de la Tortura, Ignacio Journé.

El Comité realizó el martes 22 del actual una visita al pabellón donde están alojados Urribarri, Báez y Aguilera junto al Delegado Penitenciario Pablo Ronconi y el fiscal Martín Scattini, de la Unidad Fiscal de Gualeguaychú. En primer lugar, “se realizó una recorrida por el sector de alojamiento ocupado por estas personas en función de registrar diversos aspectos de los espacios: dimensiones, estado edilicio e instalaciones, seguridad, acceso a sanitarios, espacios de esparcimiento o de uso común, entre otros. En un segundo momento, se concretaron entrevistas personales con las personas mencionadas con el fin de recabar información sobre el régimen de vida, atención de salud, seguridad personal, atención psicológica, alimentación, visitas, comunicaciones. Asimismo, se dialogó con el director de la Unidad Penal, Lucas Duffour”, dice el informe.

Los tres están alojados en la Unidad Penal N° 9 desde el viernes 18 del actual. Ocupan un módulo de construcción reciente, instalado originalmente para el funcionamiento de servicios de salud en el marco de la pandemia de Covid 19, y que luego se refuncionalizó para disposición de oficinas, consultorios y celdas especiales. Estas últimas han estado destinadas a personas con algún padecimiento o son utilizadas, como en este caso, para aislamiento por seguridad u otro motivo.

Este sector de alojamiento no tiene contacto directo con otros pabellones o espacios que transiten otras personas privadas de libertad, posee una guardia que controla el acceso y consta de 5 video cámaras de filmación continua las 24 hs. los 365 días del año. De acuerdo a lo afirmado por el director de la Unidad Penal, “actualmente se destina exclusivamente a alojar a los señores Aguilera, Báez y Urribarri, por razones de seguridad en tanto se trata de personas políticamente expuestas. Sólo tiene acceso personal penitenciario y, eventualmente, funcionarios judiciales o de control autorizados. En virtud de ello, se considera seguro”.

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A través de un pasillo central amplio se ingresa a las celdas o habitaciones, que miden 2.25 x 3 m. (6.75 m2), y son de uso individual. Cada una cuenta con una cama con colchón y mobiliario básico. El sector dispone de 4 baños en correcto funcionamiento e higiene, cada uno con lavatorio, inodoro y ducha.

Según lo informado, Aguilera, Báez y Urribarri pueden además hacer uso de otras celdas del sector para otros fines, ya que se encuentran desocupadas. En efecto, en una se instalaron elementos de cocina para preparación y cocción de alimentos; también se ubicó una mesa con sillas, TV y mobiliario básico, para comedor. En otra unidad se almacenan algunos víveres (elementos de limpieza, alimentos).

“Las instalaciones presentan buenas condiciones generales y de higiene, no se advierten roturas ni humedades en pisos, paredes y techos. El sector dispone de instalación eléctrica, acceso a ventilación y luz natural a través de las ventanas y las puertas del pasillo. Funciona además un sistema de aire acondicionado frío/calor, que permite climatizar el sector”, dice el Comité.

En estos aspectos (dimensiones, instalaciones, acceso a sanitarios, higiene) se cumple con los estándares mínimos de alojamiento en establecimientos penitenciarios estipulados por el Comité Nacional para la Prevención de la Tortura, agrega.

Añade que el sector de alojamiento no dispone de un espacio de esparcimiento para recreos al aire libre. Pero de acuerdo a lo informado por el director de la Unidad Penal, se encuentra en proceso la habilitación de una salida a un patio interno propio, que permitiría el acceso al aire libre, garantizando la debida seguridad que requiere el caso. Esto, según la autoridad penitenciaria, se daría en los próximos días.

Luego de recorrer las instalaciones se mantuvieron entrevistas personales con Aguilera, Báez, y Urribarri, en las que se consultó de forma particular sobre los aspectos requeridos, y otros que se consideraron relevantes. Las entrevistas se realizaron conjuntamente con el Delegado Penitenciario  Pablo Ronconi.

Al ser consultados por el acceso al sanitario las personas coincidieron en responder que pueden concurrir de forma irrestricta durante día y noche en tanto las habitaciones quedan abiertas, permaneciendo cerrado sólo el acceso general del sector. La provisión de agua caliente para higiene personal es a través de los baños, los cuales funcionan correctamente.

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Preguntados por el acceso a espacio abierto y momentos de recreo afirmaron que no tienen ya que el sector no cuenta con patio propio. A este respecto, Urribarri puntualizó que considera que está bajo “un régimen de confinamiento”, en tanto sólo pueden circular por el pasillo común y por las habitaciones.

Respecto a la seguridad, los tres coincidieron en afirmar que previamente,  cuando estuvieron alojados en otro sector de esa UP en el que compartían espacio con otras personas privadas de libertad, se sintieron inseguros. Agregan que en ese sentido están mejor, apuntando que cuando tienen que salir del sector y transitar por los lugares comunes por algún requerimiento o por visitas familiares, han recibido insultos o alusiones personales de otras personas privadas de libertad, por lo que no se sienten seguros en esas situaciones. Afirman que comprenden que ello se debe a que son personas expuestas públicamente. Tienen buena convivencia entre ellos. No comparten espacios o actividades con otros internos.

Con relación a la alimentación, afirman que reciben provisiones de familiares y amigos y que preparan los alimentos en su propia cocina, por lo que no consumen la comida ofrecida por el Servicio penitenciario. Urribarri y Aguilera expresan que no requieren de dieta especial, Báez sí. Este último refiere que padece diabetes y celiaquía, que considera que no hay condiciones para evitar la contaminación cruzada de alimentos y que esto constituye un problema importante para él. Apunta que no le han ofrecido dieta diferenciada en el penal. Al consultarse por la atención de salud, se confirma que los tres tuvieron la entrevista de rutina en Sanidad. Báez informa que toma medicación crónica para el control del colesterol, insulina, entre otros, que le provee la Obra Social de Entre Ríos (OSER) y que dispone debidamente de ella. Urribarri, por su parte, refiere que tiene tratamiento particular y medicación psiquiátrica, que la provisión de esta última la realiza su familia. Refiere que precisa atención profesional pero que el Servicio Penitenciario, al carecer de psiquiatra propio en esa unidad penal, la ofrece bajo modalidad virtual. Apunta que ha tenido consulta a distancia pero que no le ha resultado satisfactoria. Ninguno de los tres tiene estudios médicos pendientes por realizar.

Respecto a atención psicológica, Aguilera y Báez afirman que no han solicitado asistencia. La Unidad Penal tiene su equipo de psicólogos, que brinda atención a las personas privadas de libertad.

Al preguntar por las comunicaciones, los tres coinciden en afirmar que poseen teléfonos móviles básicos (sólo habilitados para llamadas) provistos por el Servicio Penitenciario, de uso libre a través de los cuales se pueden comunicar con sus defensores, familiares y allegados. Finalmente, con relación a las visitas afirman que han recibido a sus familiares, que los encuentros se realizan en el Salón general de visitas, sin inconvenientes. Apuntan el problema de las limitaciones que impone el régimen vigente con relación a la posibilidad de visitas de allegados o familiares indirectos.


De la Redacción de Entre Ríos Ahora