El viernes 16 de octubre dará inicio la 44° edición de la Peregrinación de los Pueblos, una marcha a pie a lo largo de 90 kilómetros que une Hasenkamp con Paraná. La llegada está prevista para el sábado 17, cerca de las 18, al Santuario de La Loma del Movimiento Apostólico de Schoenstatt, en la zona de barrio Paracao.
Este año se hará bajo el lema “Peregrinos con María, hacia un mundo más humano”. Ya desde marzo se empezó a trabajar en la organización y la logística de una manifestación de fe que llega a reunir a unos 40 mil peregrinos que siguen la imagen de “la Mater”.
José María Velázquez, responsable de Pastoral Social del Arzobispado de Paraná y coordinador del Santuario de La Loma, explicó: “La mayor responsabilidad es cuidar al peregrino. Nos toca a nosotros, como familia del Santuario de La Loma, recibir a los peregrinos. Y para organizar la llegada a Paraná estuvimos reunidos con el jefe de Policía, Claudio González. Pedimos algo que creemos necesario: instalar vallas de contención en el ingreso al Santuario. Nosotros usábamos cuerdas, pero entendemos que ante tanta cantidad de gente que llega, se necesitaba algo más organizado. El objetivo del peregrino es llegar al Santuario. El año pasado entraron al predio unas 40 mil personas. No sé si todos hicieron la peregrinación. Muchos se van sumando a lo largo del camino, en Cerrito, en El Palenque, en Sauce Montrull, y después todo lo que es el ingreso por calle Miguel David”.
-Además de los servidores que acompañan a los peregrinos, demandan seguridad, porque se camina de noche.
-Sin duda. Sin eso sería imposible hacerlo. La Policía nos da la seguridad durante los 90 kilómetros. Si no tenemos la seguridad, no podemos hacer la peregrinación. Nunca hemos tenido un accidente. Es sin duda, también, la presencia de la Virgen, que nos cuida.
-¿Se suman también los cadetes de la Escuela de Policía?
-Sí, son los que van al frente y regulan la velocidad, porque hay muchos peregrinos que caminan muy rápido. Entonces, hay que regular esa marcha para evitar los sobresaltos.
-¿Qué explica la permanencia de esta peregrinación?
-El Santuario de la Loma irradia unas gracias especiales, no solo a la ciudad, sino a la provincia y más allá. El Santuario de la Loma es un santuario muy especial, porque siempre fue dirigido por laicos. Fijate que hoy en Entre Ríos, y gracias a la peregrinación y al Santuario de La Loma, tenemos más de 74 ermitas de la Virgen. Nosotros tenemos una elevada tasa de suicidio, y hablando con monseñor (Estanislao) Karlic y (Juan Alberto) Puiggari, y ahora con (Raúl) Martín, llegamos a la conclusión de que lo único que puede parar todo esto, estas desgracias es la gracia de la Virgen. Y yo creo que la peregrinación es eso, es la gracia de la presencia de María en el corazón de los peregrinos, de los pueblos. Hay más de 65 pueblos que participan, y por eso el nombre, Peregrinación de los Pueblos. En la décimas peregrinación nació el nombre.
El comienzo
En sus orígenes esta convocatoria fue obra de dos jóvenes de la localidad de Hasenkamp seguidores del Movimiento Apostólico de Schoenstatt, la obra que fundó el sacerdote alemán José Kentenich. Lo hicieron como forma de honrar a la Mater, como se conoce a Nuestra Señora de Schoenstatt, justo en una fecha que es próxima a la celebración del Día de la Madre.
Fue en 1983 cuando Jorge Quiroz y Amelio Rodríguez dieron el puntapié inicial a esta caminata, y esa primera vez los sorprendió una fortísima lluvia que los obligó a desistir de la iniciativa. Pero no se dieron por vencidos: al año siguiente estaban de nuevo en la ruta, y al poco tiempo no estuvieron solos. Con el tiempo, cientos, miles de peregrinos fueron sumándose a esta peculiar demostración de fe.
En 1992, nueve años después, el gobierno de la ciudad de Hasenkamp declara de “interés municipal” a la peregrinación, y lo mismo hace la Provincia, y para entonces a la ruta se volcaban apenas 1.200 personas. Una década después, aquella cifra se multiplicó por veinte. Los organizadores escapan al dato estadístico del número de asistentes, y prefieren mirar la extraordinaria demostración de fe que supone peregrinar 90 kilómetros.
De la Redacción de Entre Ríos Ahora

