Por Silvio Méndez (*)

El presidente de la Nación compartió en su perfil de la red social X una fotografía del pasillo de un paseo comercial “explotado” de gente comprando. Lo hizo para desmentir los índices que dan cuenta de la baja del consumo y del deterioro de los salarios. En la imagen hay gente que tiene tres pies; a una de esas personas se le observa uno de sus miembros notoriamente más grande y deformado que el resto. También hay una señora que lleva con sus dos manos un cochecito de bebé y, con un tercer brazo, carga a otra criatura. Una niña, a la que no se le ve la cara, espera a alguien que quedó fuera del encuadre; sí se observa que su mano tiene seis dedos. Hay otras personas con el rostro deformado y cartelería con leyendas dudosas. Chequeado, el sitio especializado en comprobar información falsa, señaló que lo único real de toda la fotografía es el telón de fondo: efectivamente, parece ser el Shopping Soleil, en la localidad bonaerense de Boulogne. El resto es una manipulación realizada mediante mecanismos de inteligencia artificial (IA).

Este es un caso en el que podemos decir que el embauque es notorio. Se ven los hilos a la marioneta, y qué le hace una mancha más al león. Pero sucede que cada vez es menor el margen para poder dar cuenta de este tipo de engaños.

Ahora se sabe que ese video que circuló viral por estos días en el que un rector reta a sus alumnos, megáfono en mano, por “farmerar aura” en la escuela, no corresponde a un suceso acaecido en la Escuela Secundaria Teniente Luis C. Candelaria; es decir, no ocurrió en «La Base», de Paraná. Esto es falso y, se sospecha, las imágenes y audio también fueron alterados mediante el uso de IA. Quién lo hubiera imaginado.

Ambos casos, por poner al azar estos dos ejemplos recientes, fueron contrastados y desmentidos mediante simples pasos de la práctica periodística: dudar, chequear, interrogarse, ir a las fuentes, hablar con sus protagonistas y volver a preguntar. Parece algo simple, pero, por inercia o pereza, esto no es algo usual en la rutina de los medios de comunicación. Directamente se hace copy paste de información para alimentar sitios vacíos de producción propia. Que la precarización, que los bajos ingresos, que no hay pautas, que nadie lee, que la gente sólo ve reels, que las gacetillas se publican en las historias de las redes, que la mar en coche. Hay muchas justificaciones, pero muy poca razón: se hace copy paste de información falsa que luego va a alimentar la rueda de las búsquedas de la IA e incluso a los bots que ya rellenan contenidos web informativos fantasmas y que repetirán la mentira en un bucle infinito.

Mentira verdad

Por estos días, los desarrollos con IA tuvieron un nuevo avance en sembrar dudas sobre una verdad que se envejece entre la pachorra y el scrolleo mecánico. El conocido programador y divulgador de tecnología argentino Santiago Siri contó sobre su invención con IA a la que calificó como un “experimento”. Se trata de un noticiero de TV nacional —“Mi Primer Feca”— realizado íntegramente con sistemas y dispositivos de inteligencia artificial. Siri dice que su producto es periodismo porque, en definitiva, informa bajo las convenciones que se esperan del género. Y, sobre todo, porque él mismo cura el contenido. Lo que cambia, señala, es que se establece un proceso automatizado de búsqueda y selección de información para guionar, organizar el contenido y presentar la información con personajes que parecen reales.

Y hay una vuelta más. Actualmente, como hemos mencionado, sitios y páginas informativas ya se arman utilizando insumos provistos por sistemas de IA que van rapiñando datos en distintos lugares de la web. Lo que aquí se evidencia es un nuevo paso. Siri no solamente automatiza la producción, sino que incorpora un criterio editorial a “Mi Primer Feca” que será alimentado por un sondeo de noticias y también por la interacción con los usuarios, los comentarios y lo que el público o la comunidad sugiriera. Un noticiero con IA “a la carta”.

Pero querida audiencia, esto no es periodismo. Periodismo es otra cosa. Es un ir, ver y contar desde el punto de vista y las impresiones de quien lo narra. Y si el registro no cuenta con ese “aquí y ahora”, ese estar “presente”, si hay que contar algo, se descuenta que hay dudar, chequear, preguntar, indagar en las fuentes, testimonios, darle una vuelta a la historia, incluso utilizar a la IA en esta búsqueda por dar forma a una narrativa.

Periodismo es eso: una experiencia; la IA es mera técnica. La práctica de este oficio presupone algunos procedimientos que ni siquiera son mecánicos ni uniformes, pero que sí son indispensables para que puedan funcionar como anti veneno frente a todo lo falso y engañoso que pueden adquirir los modelos configurados bajo los patrones de las IA que estén funcionando de turno. El periodismo tampoco es todo lo rosa, ni todo lo obscuro que se pueda presuponer, porque nada de lo humano le es ajeno, pero vino para molestar, no para informar on demand.

 

(*) Periodista.