La comunidad de la parroquia San Cayetano, el templo ubicado en barrio San Roque, en Paraná, se prepara para la celebración del día del santo del pan y del trabajo.
Este año las actividades se llevan a cabo bajo el lema «San Cayetano nos ayuda a ser más humanos».
El martes 7 de agosto habrá misas a lo largo de todo el día. A las 00, a las 9,30, a las 11, y a las 15,30, que incluirá la procesión y misa central. Las celebraciones continuarán a las 19 y a las 21.
Se trata de un santo nacido en Italia que aquí, a partir de la crisis de 1930, empezó a relacionarse con los vaivenes del mundo del trabajo.
Se atribuye a un sacerdote, el padre Domingo Falgioni, a cargo del templo de San Cayetano entre 1928 y 1938, en Buenos Aires, como el iniciador de la devoción tal y como se da ahora. El cura realizó una campaña evangelizadora a través del diario católico El Pueblo e imprimió por primera vez la estampa del santo con espigas.
La devoción creció de manera inusitada y pronto proliferaron casas y negocios.
El párroco siguiente, Juan Di Falco (1938-45), fundó una cooperativa con comerciantes, vecinos y fieles. Sirvió para recaudar dinero para sostener la obra parroquial y ampliar el templo, pero también marcó el inicio del desarrollo del barrio de Liniers, en Capital Federal, donde está uno de los templos más antiguos en honor al santo.
Dicen los que conocen la historia de la devoción, que en la década de 1980 comenzó a hacerse fuerte la costumbre de asociar una espiga de trigo a la imagen de San Cayetano, y de llevar donativos cada 7 de agosto.
En su país natal, Cayetano organizó, en 1521, el primer hospital de enfermedades infecciosas. Aunque preocupado por la creciente corrupción que observaba en la Iglesia, creó su propia congregación, los Clérigos Regulares, que seguía los postulados del celibato y la austeridad.
Claro que aquí, se argentinizó, y se lo asoció, desde siempre, a los pedidos de empleo.
De la Redacción de Entre Ríos Ahora.

