La escritora entrerriana Selva Almada -nació en Villa Elisa- presentó en Paraná su último libro, “Una casa sola”, en el Centro Cultural La Vieja Usina (Gregoria Matorras de San Martín 861), este miércoles,  dentro del ciclo Las Palabras Quedan, de la Secretaría de Cultura de Entre Ríos. La escritora habló con el programa Puro Cuento de Radio Plaza 94.7 en una charla que bordeó la literatura pero que ancló también en la realidad política del país.

Dice Selva Almada que “Una casa sola” es una novela en la que una casa cuenta su historia y la historia de la última familia que vivió en esa casa. Esa casa vivió una familia con cuatro hijos, y la referencia al misterio profundo de la familia Gill – Rubén “Mencho” Gill, en 2002 de 55 años; su esposa Margarita Norma Gallegos, de 26, y sus hijos María Ofelia de 12, Osvaldo José de 9, Sofía Margarita de 6 y Carlos Daniel de 2, que fueron vistos por última vez  en el velorio de un amigo de la familia, el 13 de enero de 2002, en Viale, a treinta kilómetros de La Candelaria, el campo en el que vivían y donde el hombre trabajaba como peón, en Crucesitas Séptima, departamento Nogoyá- es inevitable.

-Es inevitable pensar en esa otra historia.

-Bueno, sí, supongo que la referencia bastante obligada que te habrá aparecido es la de la familia Gill. Sí. No es una novela basada en el caso, pero por supuesto, cuando pensé en contar o que la casa contara su historia y su desazón por una familia que sigue esperando, estuvo la referencia a los Gill.

-Te han catalogado como escritora de provincia. ¿Es difícil salir de ahí? ¿Te gusta ese territorio? ¿Te gusta navegar esas aguas?

-A mí lo de escritora de provincia no me molesta. Para mí no es un disvalor, sino el contrario. Mis novelas, mis cuentos, y aún la crónica ´Chicas muertas´ están siempre vinculadas o siempre volviendo al territorio de la provincia de Entre Ríos. Toda mi literatura siempre gira en torno a lo que sucede más allá de la General Paz.

-En “Chicas muertas” relatas un femicidio -que ocurrió cuando todavía no se hablaba de femicidio, y que sucedió cerca de tu pueblo, Villa Elisa.

-Así es. El caso de una cica que vivía en San José.

-¿Y qué te pasa hoy cuando el tema femicidio, derechos conquistados. están en un retroceso y en medio de un discurso de odio que cada vez crece más?

-Bueno, me alarma y me preocupa, creo que como a todas las personas de bien de este país. Lamentablemente, estamos en un momento complejo, en el que un montón de temas sobre las que parecía que estábamos bastante de acuerdo como comunidad, como sociedad, se están poniendo permanentemente en cuestión, en crisis, y con discursos que fomentan, como decís, la violencia, desde la violencia simbólica, la violencia verbal, donde se niega que existan femicidios, se va contra la ESI (educación sexual integral) que era una conquista muy importante también de la última década y media. Veo todo esto con mucha preocupación y con incertidumbre también. Me preocupa cuánto esto va a calar, cuán profundo va a seguir calando en la sociedad argentina. El último “Ni Una Menos” fue una demostración que este tipo de preocupaciones sigue existiendo en la sociedad.

-Estuviste en la inauguración de la última Feria del Libro de Buenos Aires: fueron tres mujeres, vos, Leila Guerriero y Gabriela Cabezón Cámara. ¿No era común que mujeres abrieran la Feria?

-Lo que no fue común fue el formato. El formato que es histórico de la Feria ha sido que un autor o una autora pronunciara el discurso inaugural. Han estado mujeres, como Claudia Piñeiro, Liliana Heker, Rita Segato. Quizás, si nos ponemos a hacer la cuenta, probablemente hayan sido más los varones los que abrieron la Feria. Pero sí hubo mujeres los últimos tiempos. Lo diferente este año fue el formato, que en vez de ser una escritora leyendo un discurso, como solía ser, fuimos tres autoras hablando con María O´Donnell. O sea, éramos cuatro mujeres abriendo la Feria en una conversación, en un formato conversatorio.

-¿En qué situación está hoy vivir de la literatura, escribir literatura, conseguir editar un libro? ¿Es complicado en Argentina de hoy?

-Yo creo que es mucho más difícil que hace un tiempo atrás. Siempre lo digo: el fenómeno de la editorial independiente en Argentina, que empezó en los 2000, justamente después de otra gran crisis, como fue la del 2001, abrió mucho el juego para bien y revitalizó muchísimo la literatura argentina contemporánea, porque, al haber muchos sellos pequeños publicando, también publicaron, empezaron a publicar autoras y autores más nuevos, o sea, primeros libros. Y eso para mí le dio como la vitalidad y la heterogeneidad que tiene hoy la literatura argentina contemporánea. Lamentablemente, esos pequeños sellos hoy tienen muchísimas dificultades para seguir publicando.

-Publicaste con uno de esos sellos independientes, Mar Dulce, “El viento que arrasa”.

-Sí, yo edité “El viento que arrasa” y “Ladrilleros” con Mar Dulce. Fue un poco en esa época del auge de las editoriales independientes, de mayor vitalidad. Pero hace muchos años ya que publico con Random House.

-¿Y te parece que le interesa al gobierno de Milei fomentar la cultura, la literatura, sostener la industria editorial?

-No, en absoluto. Todas las señales indican que no. De hecho, un programa que era muy importante para la literatura argentina, y para que la literatura argentina se conociera en el exterior, como como es el Programa Sur, que tenía un éxito terrible y que ni siquiera Macri se atrevió a tocar durante su gobierno, fue prácticamente desmantelado y reducido a nada por el gobierno de Milei. No hay ningún apoyo para editoriales chicas ni medianas ni de ningún tipo. En general, todo lo que tiene que ver con la cultura, este gobierno lo combate con su famosa batalla cultural.

-¿Te sigue convocando la realidad que viviste en Entre Ríos a la hora de escribir?

-Sí. Creo en lo que dice Flannery O’Connor, a quien siempre cito. Ella dice que con todo lo que una persona vive en los primeros 10 años de su vida tiene material para escribir el resto de la vida. Así que, sí, siempre está muy presente Entre Ríos como territorio, como el lugar de origen, como el lugar donde yo crecí. Me sigue pareciendo que toda esa zona del Litoral tiene muchísima potencia, no solo a la hora de encontrar historias o personajes o material para escribir, sino por los grandes escritores y las grandes escritoras que tiene también.

 

 

De la Redacción de Entre Ríos Ahora