El concejal Emiliano Gómez Tutau (PJ) fustigó el cuestionamiento que desde la oposición se hizo al proyecto de concesión de parte del edificio de la vieja Terminal de Ómnibus de Paraná, donde funcionará un local de comidas rápidas.
“La oposición se parece cada vez más a un GPS roto: no importa hacia dónde vaya la ciudad, siempre recalcula para decir que el camino está mal. El problema es que un GPS roto no te lleva a ningún destino. Solamente te hace dar vueltas”, disparó Gómez Tutau.
La declaración del edil oficialista surgió tras la decisión de concejales de Juntos por Entre Ríos y de La Libertad Avanza de presentar un pedido de informes al Ejecutivo para conocer detalles de la decisión de demoler parte de la vieja Terminal de Ómnibus, en un sector protegido por normas de preservación patrimonial.
Los concejales del bloque Juntos por Entre Ríos Pablo Donadío, Silvia Campos, Maximiliano Rodríguez Paulín, Fabián Carbajal, Rosana Toso y Romina Todoni (LLA) presentaron un pedido de informes con el objetivo de conocer precisiones sobre las actuaciones administrativas, técnicas y patrimoniales vinculadas a la demolición de la antigua Terminal de Ómnibus de Paraná y al proyecto de instalación de un local comercial de comidas rápidas con la modalidad auto mac en el predio ubicado en la intersección de avenida Francisco Ramírez y calle Leandro N. Alem.
Vieja Terminal: la oposición pide informes por la demolición
La iniciativa opositora surgió a partir de la reciente demolición de la estructura que formaba parte del conjunto edilicio del ex Hotel Supremo, inmueble protegido por la normativa municipal de preservación del patrimonio histórico, arquitectónico y urbanístico de la ciudad.
Gómez Tutau salió al cruce de esa presentación, y sostuvo que “acá no estamos discutiendo solamente un expediente. Estamos discutiendo qué ciudad queremos construir. Si queremos una Paraná que genere confianza para invertir, producir y crear empleo, o una ciudad donde cada inversión se transforme automáticamente en una operación política”.
“Resulta llamativo que los mismos sectores que hablan de atraer inversiones, generar empleo privado, reducir burocracia y dar previsibilidad, reaccionen sembrando dudas cuando una empresa participa de una licitación pública, cumple los procedimientos establecidos y decide invertir en la ciudad”, planteó Gómez Tutau.
Y agregó: “Controlar es una obligación institucional. Pero la sospecha permanente no construye transparencia. Construye incertidumbre. Y las inversiones no llegan solamente por incentivos económicos. Llegan cuando existen reglas claras, estabilidad institucional y confianza”.
De la Redacción de Entre Ríos Ahora

